
El ruido político que sobra
“Que dure la concordia” fue como denominamos este texto el pasado 20 de enero. Se trataba de una jornada para felicitar a la clase política por su proceder en el tiempo posterior al choque de trenes en Adamuz. Hubo sintonía entre Pedro Sánchez y Juan Manuel Moreno Bonilla, destacando una declaración de este último para el recuerdo: “Seguro que juntos llegamos más lejos y mucho más rápido”. El entendimiento se desvaneció rápidamente. El enfrentamiento político lo destruye todo y no muestra respeto ni por los parientes de los afectados en la tragedia.
Ayer se solaparon en la misma fecha la misa funeral en recuerdo de las 45 víctimas del siniestro organizada en Huelva y una agitada comparecencia de seis horas en el Congreso en una comparecencia del ministro Óscar Puente. Constituyen dos vertientes completamente distintas de la catástrofe.

“Solo la verdad nos ayudará a curar esta herida que nunca se cerrará”, declaró Liliana Sáenz, descendiente de uno de los fallecidos en el siniestro de Adamuz, durante una ceremonia cargada de sentimiento. “Ni en mil vidas van a encontrar ustedes en mí ningún parecido con ese que estaba escondido en el Ventorro mientras informaba en tiempo real a su líder político”, se le escuchó comentar al ministro dentro del Senado.
El enfrentamiento ya es un hecho. El PP impulsará una comisión de investigación en la Cámara Alta, valiéndose de su mayoría absoluta, para analizar los sucesos de Adamuz y Gelida. El desastre de Angrois en 2013, que provocó 80 muertes y es visto como la mayor tragedia ferroviaria de la historia de España, no generó ninguna comisión de estudio. Por aquel entonces, Mariano Rajoy en el Congreso y Alberto Núñez Feijóo en el Parlamento gallego, disponían de mayoría absoluta.
La tensa discusión de ayer en el Senado es apenas un anticipo de lo que resultará esta comisión de investigación si termina por formarse. En definitiva, como se ha percibido en las propias sesiones con la dana de Valencia como eje central, se indaga más bien escaso y se confronta más bien en exceso.
Lo que los perjudicados de Adamuz precisan es una rigurosa indagación judicial y técnica sobre el siniestro para entender lo ocurrido. La agitación política no aporta nada positivo.
