Acuerdo PSC-Comuns sobre la ZEPA: Una broma de mal gusto

Opinión

Acuerdo PSC-Comuns sobre la ZEPA: Una broma de mal gusto
Baldiri Ros
Vicepresidente de Foment del Treball

En el acuerdo alcanzado entre el PSC y Comuns para la aprobación de unos nuevos Presupuestos se incluye una dotación de 324.000 euros para financiar el plan de gestión de la ZEPA del Baix Llobregat. Antes de que los grupos de presión habituales se pongan a hacer números de a cuánto les toca, lo primero que debemos decir es que se trata de una broma de mal gusto por dos razones. Por un lado, tanto el partido gobernante como su sostén minoritario en el Parlament insisten en un modelo erróneo de principio a fin pretendiendo redactar un Plan de Gestión financiado con la cuantía mencionada anteriormente que no es, bajo ningún concepto, el que pide la ya famosa carta de emplazamiento de Bruselas.

A diferencia de como somos aquí, el redactor de la carta de emplazamiento supo distinguir perfectamente entre una zona húmeda y una zona agrícola y, en consecuencia, pidió un plan de gestión para la ZEPA original basada en zonas húmedas, las cuales exigen unas medidas de gestión completamente diferentes a las zonas agrícolas. Sin embargo, las “cabezas pensantes” de Territori pretenden hacer un plan único con las mismas herramientas para una zona protegida mucho mayor que la original de 2006 y, lo que es peor, están convencidos de que pasará el filtro europeo.

Por supuesto, mezclar actuaciones en zonas húmedas y zonas agrícolas abunda en la incompatibilidad de la ampliación de la ZEPA con la actividad agroalimentaria y, muy especialmente, la construcción de las infraestructuras necesarias para la gestión del territorio como las hídricas. Incluso a sabiendas de que los datos no son fiables porque se recogen por instancias de parte, lo único que verá el servicio de medioambiente de la Comisión Europea es si las poblaciones de aves suben o bajan. Y cuando vea que bajan porque se utilizan los mismos “remedios” para tratar diferentes “enfermedades”, dejarán sin cerrar el expediente contra España y eso se traducirá en medidas aún más duras que impedirán la práctica diaria agroalimentaria o urbanística de las zonas afectadas.

Por otro lado, venden como un éxito incrementar un 41% el presupuesto existente para el plan de protección del medio natural y el paisaje de la zona cuando no da ni para pagar unos pocos salarios de los técnicos empleados para ello. En el estado deplorable en el que se encuentra la zona, el Institut Agrícola estima que el presupuesto de inversión para las 935 hectáreas de la ZEPA sobre las que la carta de emplazamiento pide hacer un plan de gestión se elevaría, como mínimo, hasta 1,2 millones de euros para 2026 y 2027, comportando un coste por hectárea de 254,75€.

Según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD) en la publicación del “Marco de Acción Prioritaria para la Financiación de la Red Natura 2000” 2021-2027, sólo las medidas de conservación que se entienden 'prioritarias' están presupuestadas en términos medios con 61,85€/hectárea. A ello hay que añadir el pago de los servicios ecosistémicos que en regiones como Castilla-La Mancha se elevan a 192,90€/hectárea. Todo ello partiendo de la base de un estado de conservación razonable del espacio. Pero en el caso del Baix Llobregat sería necesaria una inversión up-front de hasta cuatro veces más la cifra del acuerdo PSC-Comuns para poder rescatar mínimamente el territorio hoy profundamente degradado.

Estamos, de nuevo, ante una oportunidad perdida. Ni el Govern ni sus apoyos parlamentarios son realmente conscientes de que nos jugamos una multa millonaria si no hacemos estrictamente lo que se pide por parte de Bruselas. De paso, ofreciendo un plan racional compatible entre una agricultura moderna, tecnificada y a escala con la conservación de las aves esteparias y unos humedales donde sus aguas no estén 'muertas' como ocurre hoy.

Nuestras autoridades prefieren el tuit, la foto, el minuto y medio de telediario para vender mensajes políticos buenistas que, en la realidad, cuestan mucho dinero a los ciudadanos. En vez de facilitarles la vida, la empeoran. En vez de sentarse a trabajar con criterio, seriedad y solvencia, el Departament de Territori impone como verdad única e inmutable el mensaje ecologista radical anteponiendo la permanencia en el Govern unos meses más a implementar una política racional que nazca de un acuerdo en el que haya una interlocución real, con una agenda pactada y con las formas adecuadas. Bromas las justas, señores del Govern de la Generalitat. Ya somos todos muy mayores para que no estemos haciendo trampas al solitario.

Etiquetas
Mostrar comentarios
Cargando siguiente contenido...