Una boina en la cabeza de una persona por la calle hoy en dia no tiene ninguna connotación política ni cultural. Como mucho, puede llevar a plantear que pertenece a la moda de antaño, que no es actual. Pero no siempre fue así.
El orígen de las boinas es motivo de disputa: unos lo situan en el País Vasco y otros en Francia. Según el Museé du Béret, ubicado en la localidad francesa de Béarn, fueron los pastores bearneses quienes tuvieron la idea de tejer esta gorra con lana de oveja para protegerse de las inclemencias del clima en los Pirineos.
La historia cuenta que el emperador Napoleón III, tras construir un palacio de verano en Biarritz, observó a los habitantes del pueblo llevando esta prenda y decidió bautizarlas como “boinas vascas”, un nombre que se terminaría popularizando.
La boina se convirtió en un accesorio práctico.
Sea vasca o francesa, lo cierto es que la boina se convirtió en un accesorio práctico tanto para campesinos como para soldados. Con la llegada de la industrialización, dio el salto del ámbito rural a las ciudades.
La connotación cultural de la boina
Con el paso del tiempo, la boina empezó a cargarse de significado cultural. En el siglo XVII, Rembrandt, se retrató a sí mismo en varias ocasiones llevando la boina, sin saber que estaba contribuyendo a asociar esta prenda con el mundo artístico. Más tarde, artistas como Pablo Picasso la convertirían en un símbolo de creatividad.
El cine reforzó esta imagen décadas después. En los años cincuenta y sesenta, actrices como Anna Karina aparecían con esta prenda, consolidándola como “atributo de la intelectualidad francesa”, según la revista de moda Vogue.
La boina, símbolo revolucionario
Pero su simbolismo no se limitó al ámbito cultural. La boina se popularizó mundialmente como símbolo de revolución. El retrato del Che Guevara tomado por Alberto Korda durante la revolución cubana es, probablemente, el ejemplo más icónico. También el partido revolucionario estadounidense de los Panteras Negras adoptó la boina como parte de su indumentaria típica.
Para muchos es una prenda asociada a otra generación.
Hoy, sin embargo, la boina tiene un significado distinto. Para muchos es una prenda asociada a otra generación. Ha pasado de ser cotidiana a rozar el disfraz.
La boina ya no es una cuestión de edad
Pero como todo en la moda, la boina vuelve. La nostalgia y la estética vintage, cada vez más presentes en la moda y en las redes sociales, están impulsando su regreso. Un ejemplo reciente se pudo ver en la primera fila de la Semana de la Moda de Copenhague de 2025, donde diversas asistentes la llevaban con orgullo.
Diseñadoras como Virginie Viard, exdirectora de Chanel, han contribuido a esta recuperación reinterpretando la boina en colores llamativos o en versiones lisas, en colores beige o negros fáciles de combinar y que se adaptan a los gustos de cualquier persona.
Oriol Ramon Mimó, jubilado, 63 años
“Conozco a muchas personas, tanto jóvenes como mayores, que les gusta llevar boinas”
Selfie de Oriol Ramón Mimó con su boina.
¿Cuándo empezaste a usar boinas?
Hace entre cinco y ocho años, no lo recuerdo con exactitud. Empecé a usarlas cuando comencé a perder pelo.
¿Las usas por estética o por necesidad?
Más por necesidad que por estética. En invierno llevo una boina más oscura para protegerme del frío y en verano una más clara para protegerme del sol.
¿Te la pones con cualquier tipo de ropa?
Sí, siempre que salgo de casa me la pongo, pero cuando entro en algún sitio me la quito.
Hay gente que no se la quita en interiores. ¿Por qué tú sí?
Porque no la uso con un fin estético. Estoy más cómodo sin ella cuando estoy dentro.
¿Dónde sueles comprar tus boinas?
Procuro comprar en tiendas de kilómetro cero. Estas dos boinas las compré en una tienda de Granollers que vende productos hechos en Catalunya.
¿Las boinas duran mucho o hay que renovarlas a menudo?
Depende. Tengo una boina de invierno que llevo desde el primer día y me ha durado años, lo que demuestra que es de buena calidad. Las de verano suelen durar menos, dos o tres temporadas, porque son más claras y se ensucian más con el sudor. Ahora mismo tengo dos: una de invierno y una de verano.
Tengo dos boinas: una de invierno y una de verano
¿Para qué tipo de público crees que son las boinas?
Depende del uso. En mi caso no es una cuestión estética. Conozco a muchas personas, tanto jóvenes como mayores, que les gusta llevar boinas y estoy convencido que lo hacen por una cuestión estética, ya sea porque están de moda o por esnobismo, pero como no es mi caso, no puedo opinar demasiado sobre eso.
¿Cómo debería ser una buena boina?
Tiene que ser a medida, que apriete bien, con una visera estrecha y sin estridencias, como las de toda la vida.
Adrià Nuñez, estudiante, 21 años
“Las boinas son unisex y las puede llevar cualquier persona a la que le gusten”
Selfie de Adrià Nuñez con su boina.
¿Cuándo empezaste a usar boina?
Cuando era pequeño tenía una boina, pero no la usaba. Empecé a llevarla de forma habitual hace unos dos años.
¿Tienes más de una?
Tengo dos. Una es la que tenía desde que era muy pequeño, pero ahora ya no puedo ponérmela. La otra es la que uso actualmente.
¿Dónde las compraste?
La primera me la compraron mis padres en Menorca, durante unas vacaciones. La nueva es de una tienda online.
¿Las boinas duran mucho o hay que renovarlas?
Las dos boinas que tengo me han durado hasta hoy y, de momento, no he tenido que renovarlas.
¿Para qué tipo de público crees que son las boinas?
Creo que son unisex y las puede llevar cualquier persona a la que le gusten, independientemente de su edad y sexo.
¿Cómo debería ser una buena boina?
Debe tener la forma bien marcada y que no se deforme con su uso. También es importante que no sea “cutre” y que la textura sea agradable.
Una buena boina debe tener la forma bien marcada y que no se deforme con su uso
La que tengo es de lana, lo que va muy bien para el invierno, pero en verano da demasiada calor. Sé que hay boinas de verano, pero para mí lo más importante es que la forma se mantenga.
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