Política

El Govern trata de superar la crisis de Rodalies sin minar su relación con Puente

Crisis ferroviaria

Junqueras avisa de que si no se aportan soluciones inmediatas empezará a pedir dimisiones

Rodalies en Catalunya: última hora de la situación de las líneas y novedades sobre los accidentes de Gelida y Adamuz

Solo seis de los 140 maquinistas que operan en Rodalies se presentaron a trabajar ayer por la mañana. El dato, aportado ayer por la consellera de Territori, Sílvia Paneque, tras anunciar un acuerdo para retomar el servicio de Rodalies, muestra que el servicio no es solo víctima de la obsolescencia, sino de cuestiones que van más allá, también políticas.

La suspensión del servicio de Rodalies por segundo día consecutivo ha elevado la crisis ferroviaria en Catalunya hasta parámetros capaces de tensar las costuras entre el Ministerio de Transportes y el Govern de la Generalitat. Públicamente, ni el Ejecutivo catalán ni el ministro Óscar Puente han dado muestras de tirantez, pero son sucesivos los acontecimientos y decisiones en que se ha evidenciado que la colaboración es complicada.

La consellera Paneque, ayer, tras anunciar el acuerdo con los maquinistas de Rodalies
La consellera Paneque, ayer, tras anunciar el acuerdo con los maquinistas de RodaliesRedacció / ACN

Las palabras del titular de Transportes sobre el “suflé emocional” de los maquinistas no ayudaron al Ejecutivo catalán

Sobre el papel, el color político de ambas instituciones debería facilitar la colaboración, sobre todo tras los últimos acuerdos para el traspaso del servicio, pero la crisis provocada por los maquinistas ha evidenciado que “el Govern se encuentra en medio de la disputa entre Renfe y Adif” –que dependen de Puente–, explican fuentes socialistas, y con la responsabilidad de “tener que dar la cara” ante los ciudadanos, “cuando no es quien toma las deci­siones”.

La aventurada previsión del Govern asegurando que ayer se reanudaría paulatinamente el servicio se vio superada por la realidad y evidenció que el Ejecutivo catalán no tiene la sartén por el mango pese a ser el titular del servicio. Además, las declaraciones de Puente, insistiendo en que cuando baje el “suflé emocional” de los maquinistas se llegaría a un acuerdo, tampoco ayudaron.

Los aliados de Illa remarcan el error de Dalmau al anunciar el restablecimiento del servicio sin garantías

Las palabras del ministro obviaban el hartazgo de la sociedad catalana con Rodalies y la urgencia por recuperar la normalidad, pero también dejaban en mal lugar al Ejecutivo catalán. La dura decisión de suspender el servicio hasta garantizar su seguridad se tomó confiando en obtener un informe técnico de Adif que convenciera a los maquinistas de Renfe de que era seguro circular, pero el Govern se topó con una escueta notificación de seis líneas firmadas por su presidente, Luis Pedro Marco de la Peña, asegurando que “se encuentran operativas todas las líneas de Rodalies”, excepto las afectadas por los dos siniestros de Gelida y Girona.

En la extensa reunión celebrada ayer en la Conselleria de Territori, que permitió alcanzar un acuerdo entre el Govern, Renfe, Adif y los maquinistas, no hubo presencia del ministerio, un hecho que algún alto cargo del departament no quiso pasar por alto.

Los socialistas dicen que la relación entre Illa y Puente es buena, pero remarcan sus diferencias de carácter

Entre los aliados de Salvador Illa hay quien en privado aconseja al Govern dar un golpe encima de la mesa y dejar de dar la cara por el ministerio, pero el president no está dispuesto a poner en riesgo la relación con Puente, que fuentes de la cúpula del PSC aseguran que es “buena”, aunque “tienen estilos muy diferentes”.

Los aliados de Illa remarcaron ayer el error del conseller de la Presidència, Albert Dalmau, al anunciar el restablecimiento del servicio sin que estuviera garantizado. ERC tildó de “absoluta vergüenza” lo sucedido y acusó al Ejecutivo de Illa de estar “escondido”. Su líder, Oriol Junqueras, amenazó con elevar el tono: “Si no aportan soluciones, al final deberemos exigirles dimisiones”, advirtió. Junts siguió a la carga acusando al Govern de “incompetencia” y “falta de liderazgo”.

El PSC tuvo en su día miembros afines en Renfe que el ministro desalojó al llegar a Transportes

Aun así, el Ejecutivo de Illa rehúye todo choque con Puente. Ayer se centraron en “buscar soluciones”. “Somos exigentes, pero trabajamos con colaboración”, insisten, pese a haber abierto un expediente informativo a Renfe.

El mal funcionamiento de Rodalies ha generado fricciones entre el Govern y el ministerio, corroboradas por fuentes del Departament de Territori que dirige Sílvia Paneque. Algunas decisiones adoptadas el año pasado sin contar con la Generalitat las han alimentado, como el cese del director de Rodalies, Antonio Carmona, entre otros relevos. Además, el PSC tuvo no hace tanto a afines en la cúpula de Renfe, como Isaías Táboas o Raül Blanco, pero con Puente muchos de aquellos altos cargos fueron sustituidos por otros sin experiencia en el sector ferroviario.

También se han apreciado disonancias discursivas en los últimos meses. En la anterior crisis de Rodalies, en marzo del año pasado, mientras Illa comparecía en el Parlament para pedir disculpas por el caos sufrido durante días, Puente replicaba a los grupos catalanes en el Congreso que la razón de los problemas en la red ya no tienen que ver con la falta de obras ni de mantenimiento. “Se está invirtiendo más que nunca, es cierto”, admiten en el Govern, pero cada vez que hay incidencias aflora una disputa sobre la atribución de responsabilidades

Rodalies y sus usuarios son víctima de un choque de competencias y responsabilidades. El Govern dice estar comprometido en lograr soluciones y acepta dar la cara ante los usuarios, y Puente, como dijo la semana pasada, cree que “la calidad del servicio depende de nuevos trenes y las inversiones previstas”. No tuvo en cuenta a los maquinistas.

El líder de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, empezó la mañana de ayer con un duro mensaje sobre la situación del servicio ferroviario en Catalunya y reclamó el traspaso de Rodalies como una “necesidad de país”. Es, añadió, “la única solución sobre la mesa, que avanza en la dirección de mejorar unas infraestructuras y un servicio clave para la vida de los catalanes”. El mensaje del dirigente republicano obtuvo, también a primera hora, la respuesta del ministro Óscar Puente, quien sostuvo que la red catalana en su integridad es “intransferible”, en la medida en que, en gran parte, las 13 líneas de la red circulan sobre trazados de interés general. De trasferir esas vías, aseguró el ministro, se “estaría troceando algo que interconecta con todos y que sirve a todos”. Puente defendió esta posición en una entrevista en la Cope. Poco después, otro ministro, Óscar López, admitía que el traspaso del servicio de Rodalies a la Generalitat de Catalunya “se está discutiendo” –se ha constituido ya una empresa pública y se ha acordado el traspaso de la línea del Maresme–, pero subrayó que “no es momento de alimentar polémicas”.

Luis B. García García

Luis B. García García

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Redactor de la sección de Política. En Guyana Guardian desde 2009. Licenciado en Filosofía por la UB y en Periodismo por la URL

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