La advertencia del Senado hacia Sánchez queda limitada a un enfrentamiento institucional.
El escenario político
El PP responsabiliza al presidente del Gobierno por “esconderse” y el PSOE se decanta por la Constitución ante las normas de la Cámara que se alteraron recientemente.
En directo: Óscar Puente comparece en el pleno del Senado

Pleno en el Senado sobre Adamuz y Rodalies Oscar Puente

Sin resoluciones firmes ni advertencias reales. El Senado apunta a cerrar en falso este jueves la advertencia lanzada la víspera al presidente del Gobierno acerca de eventuales “consecuencias jurídicas” en caso de no presentarse ante la Cámara Alta para informar sobre el siniestro de Adamuz y el estado de Rodalies. El aviso comunicado ayer con gran despliegue por el Partido Popular se desvaneció en escasos diez minutos de disputa partidista, promovida por los populares al exigir un turno de palabra excepcional previo al inicio formal de la sesión, resultando, por ahora, en una mera gestión burocrática. Comunicar la incomparecencia de Pedro Sánchez ante la Mesa del Senado y la Junta de Portavoces “para su análisis y estudio”. Únicamente una maniobra política carente de efectos instantáneos.
La formación del Partido Popular utilizó su mayoría absoluta con el fin de imponer una sesión plenaria de carácter extraordinario y requerir que Sánchez y el titular de Transportes, Óscar Puente, rindieran cuentas acerca de los recientes incidentes en el ferrocarril. No obstante, el Gobierno ha decidido que solo Puente asista y ha señalado que el presidente ya pidió intervenir ante el Congreso el 11 de febrero venidero para tratar dichos temas en la sede donde reside la representación política total, tal como ha argumentado el Ejecutivo.

La tensión se ha manifestado con severidad durante el discurso de la portavoz popular en el Senado, Alicia García, quien, tras las exigencias de renuncia que su grupo ha dirigido al ministro, ha criticado a Sánchez por su inasistencia con un tono de extrema hostilidad. “Se esconde en el búnker de la Moncloa”, ha declarado, para asegurar que la cuestión no es un asunto de horarios, sino de “una decisión política consciente”. García ha trasladado su mensaje al ámbito moral al cuestionar qué debe suceder en España para que el presidente rinda cuentas y ha concluido su alocución indicando “una silla vacía, con las víctimas esperando”, tildando al jefe del Ejecutivo de falta de valor, crueldad y autoritarismo parlamentario.
La contestación socialista se ha manifestado mediante su vocero, Juan Espadas, quien ha antepuesto la Constitución y la normativa actual a la lectura del PP, que los populares modificaron recientemente. Al desestimar la teoría de un compromiso formal no atendido, Espadas ha finalizado la controversia con un planteamiento habitual en el respaldo al Ejecutivo: “Es evidente que el Gobierno comparece, y lo hace tal y como lo ha hecho siempre”.

El conflicto no ha finalizado en ese instante. Al empezar su declaración, el propio Puente ha argumentado la inasistencia del mandatario evocando el antecedente del siniestro de Angrois en 2013, época en la que ni el entonces presidente Mariano Rajoy ni la ministra responsable acudieron al Congreso ni al Senado. “¿A qué se debe ese cambio de criterio?”, se ha cuestionado, reabriendo una disputa que el Gobierno estima resuelta y que el PP ha rehusado dar por terminada.
Estando la sesión plenaria ya encauzada, el aviso del Senado se ha transformado en una tentativa sin efectos reales. La pugna entre instituciones ha derivado en un cruce de recriminaciones y la polémica se ha trasladado a la agenda del Congreso, lugar en el que el Ejecutivo se ha comprometido a ofrecer las aclaraciones que la Cámara Alta no consiguió obtener.