Distintos sectores de Junts empiezan a contemplar un futuro sin Puigdemont.
El escenario catalán
En los entresijos de JxCat se están gestando movimientos orientados a que la formación mantenga una mayor sintonía con Convergència.

Carles Puigdemont y Toni Comín, tras haber sido notificados del dictamen del TJUE sobre la inmunidad. Se anticipa que el Constitucional resuelva sobre la amnistía a lo largo de marzo o abril. En el mismo sentido se manifestará la justicia europea.

Idear el porvenir sin la presencia de Carles Puigdemont ya no resulta un tema prohibido en Junts. Si bien el expresident sigue sujeto a las decisiones judiciales, la cercanía del retorno a Catalunya–previsto para antes de verano si la justicia allana el camino, tal como se vislumbra, ha precipitado las maniobras internas ante la opción de que el dirigente de la formación se retire una vez regrese.
Varios individuos relacionados con dicho ámbito político han actuado discretamente durante los meses recientes e intentaron evaluar la situación de la formación posconvergente con el fin de organizar el futuro y asegurar una sucesión... Buscando que la propuesta de JxCat guarde mayor similitud con la vieja Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) y que, al igual que la agrupación de Jordi Pujol, se sitúe en el centro político. “La Convergència del siglo XXI”, explica alguien conocedor de tales maniobras, en las cuales el sector de los negocios también se involucra. Sin embargo, toda acción, que de momento carece de un líder claro, permanece condicionada al retorno del dirigente de Junts.
La postura formal indica que él debe tener la facultad de elegir su camino al retornar. No obstante, dentro de la entidad coexisten dos posturas prácticamente enfrentadas. Si bien ciertos sectores consideran que será un impulso renovador, otros sostienen que —después de una década como figura principal— resulta necesario ceder el testigo a nuevos relevos y que él optará por actuar como expresident tras viajar por Catalunya y evaluar el panorama presente. Una realidad muy diferente a la que existía en el 2017. Con todo, una persona cercana al dirigente de JxCat augura que “seguramente no pasará ni una cosa ni la otra”.
Frente a la probable vuelta del expresident, algunos sectores defienden un cambio generacional en el partido, que se encuentra dividido entre quienes piensan que se apartará y los que auguran un impulso renovado para que se mantenga al frente.
De todas formas, no existe nada definido respecto a la sucesión. En las apuestas actuales aparecen nombres como el del portavoz en el Parlament, Salvador Vergés, o la portavoz en el Congreso, Miriam Nogueras. Vergés, con buenos vínculos tanto con Puidemont como con el expresident Artur Mas, posee además el respaldo del ámbito municipal de JxCat. Nogueras, por su parte, tiene presencia en los medios, cuenta con la lealtad de Puigdemont y algunos la consideran una líder perfecta para la confrontación directa con el PSC... Y con Aliança. Sin embargo, eso implica adelantarse demasiado a los acontecimientos.
Quienes desean gestionar una sucesión sostienen que en Barcelona resulta necesario combatir para que el designado por la directiva no logre establecerse como aspirante. Tal etiqueta recae sobre el portavoz de la formación, Josep Rius, quien además desempeña cargos de diputado y regidor en la capital catalana. Jordi Martí, líder de la agrupación municipal, también concurre, no obstante se le ha consultado –sin resultados– para que ceda el lugar a Rius si no surge una alternativa distinta que eluda las primarias.
De cualquier modo, las maniobras, siempre de forma discreta, están condicionadas a que Puigdemont regrese a Catalunya y elija apartarse. Hasta que tal cosa pase, todo excepto el conflicto de Barcelona sigue sin definirse.
La figura más destacada que ha planteado un porvenir para Junts más cercano a la antigua Convergència es la de Mas, quien no posee carné del partido, aunque mantiene influencia en la organización. Al transcurrir los años, admite que resultó una equivocación clausurar CDC hace una década. “Convergència hoy no existe, pero eso no quiere decir que no haya mucha gente que se identifique, puesto al día, con un proyecto de país que durante muchos años representó Convergència”, declaró durante una charla actual en Regió 7. “Los que sean capaces de volver a impulsarlo creo que tendrán mucho recorrido”, vaticina Mas, quien considera que el desafío de JxCat consiste en recuperar la esencia de la formación de Pujol, “puesto al día y sin llamarse igual, vuelva a coger toda la fuerza” que poseía.
Sugiere integrar a grupos que no se sumaron a JxCat. “Desagregar tiene un precio muy alto y agrupar tiene un mérito muy grande y unas potencialidades muy importantes”, finaliza Mas. Jordi Turull ya vinculó en el 2023 a un sector del ámbito posconvergente que carecía de carné y, enfocándose en el 2027, la meta consiste en conservarlos e incrementar el alcance.
Siguiendo la postura de Mas, un líder relevante destaca que, pese a que el partido intente reunir diversas corrientes, jamás ha prescindido de un “latido convergente”. Manifiesta además, al igual que otros testimonios recabados, que la transformación ocurrida durante este último trienio respecto a la restauración y recobro de la herencia convergente resultaba impensable cuando se produjo la ruptura con el PDECat en el 2020.
Mas, durante las semanas recientes, ha incrementado su exposición mediática y una disertación suya en enero definió el rumbo de Junts. A tal grado llega esto, que un parlamentario que desconfía de que Puigdemont aspire de nuevo a la jefatura y que también excluye que Mas lo intente, mencionaba hace poco la “operación Mas” y esa vuelta al espíritu convergente que hace algo más de un año, en una de sus apariciones finales, pidió el expresident Jordi Pujol.
Durante la citada charla, una década después de dejar la jefatura de la Generalitat, Mas solicitó a JxCat que trabaje intensamente para perfeccionar el esquema de financiación autonómica en la fase legislativa y “un gran acuerdo de país” con agentes económicos y la sociedad civil parecido al que despertó al comienzo del procés el acuerdo fiscal que él impulsaba. El vocabulario que usó Mas, al destacar que era un tema “generacional”, también lo usaron los posconvergentes poco tiempo después en su discurso y su plan de vivienda –que la administración adquiera un 25% de las viviendas cuando los jóvenes no logren pagar la entrada y sea copropietaria hasta que los dueños vuelvan a comprar a la Generalitat su fracción– se reflejó en una moción del grupo municipal de JxCat en Barcelona días más tarde. Aunque carece de militancia formal, sus mandos escuchan atentamente sus intervenciones.
Un exmandatario diferente que igualmente ha opinado acerca de este tema es el exconseller Felip Puig, quien afirmó hace escaso tiempo en un diálogo en Nació Digital que los descendientes de Pujol “no han estado a la altura”.
Una postura de consenso en la Unesco
El Govern designará próximamente a un delegado con estatus diplomático para incorporarse a la delegación de España en la Unesco. Es lo que se acordó en tanto no resulte posible someter a votación en noviembre del 2027 que Catalunya sea un “miembro asociado” de dicha entidad internacional. La designación se acordará con JxCat, según informaciones obtenidas. Por parte del Gobierno de España señalan que esta cuestión –contemplada en el Estatut– deriva del compromiso alcanzado con Junts en el 2023. El Ejecutivo catalán, que debe gestionar sus relaciones con ERC, puntualiza que el pacto con los republicanos en el 2024 ya lo incluía y que el perfil elegido se consultará, en lugar de pactarse, con el entorno de Carles Puigdemont. En cualquier caso, que Catalunya logre ser miembro asociado –una condición que otorga palabra pero no sufragio– está supeditado a que en el plazo de dos años quien lidere la delegación de España –actualmente el exministro Miquel Iceta– acate el compromiso suscrito hace dos semanas. Antes de dicho plazo se convocarán comicios generales con total seguridad, lo que.

