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¿Por qué decimos que a alguien 'se le ha visto el plumero'? Este es el auténtico origen de una expresión que nada tiene que ver con limpiar el polvo

Expresiones populares

El origen de esta expresión popular va más allá del utensilio que usamos para quitar el polvo y tiene un significado político

El auténtico origen de la expresión 'ajo y agua' que muchos no conocen y que escandalizará a más de uno

La expresión popular 'verse el plumero' no tiene nada que ver con la limpieza

La expresión popular 'verse el plumero' no tiene nada que ver con la limpieza

Getty Images/ iStock

¿Alguna vez te han dicho que 'se te ha visto el plumero'? Esta conocida expresión popular española se usa para indicar que, aunque una persona esté fingiendo, las intenciones que realmente tiene se ven desde lejos. Sin embargo, ¿te has cuestionado alguna vez qué tiene que ver el utensilio que usamos para limpiar el polvo con todo esto?

“Siempre queréis quedar en mi casa porque sabéis que cocino bien... ¡se os ve el plumero!”, podría decirle una persona a la que siempre le toca preparar la cena en las quedadas de grupo a sus amigos entre risas. “Dice que no le gustas, pero siempre que te saluda se pone rojo, ¡se le ve el plumero desde lejos!”, podría comentarle una persona a su amigo tras coincidir con alguien por la calle.

Y es que esta expresión es otra forma de decirle a alguien que, por mucho que trate de disimular, sus verdaderas intenciones en algún contexto se notan. La Real Academia Española (RAE) recoge esta expresión y la califica como 'coloquial'. La definición que le dan es “entreverse sus intenciones o sus pensamientos”. Y la RAE pone como ejemplo: “Si sigues coqueteando así, se te va a ver el plumero”.

Ni en la definición de esta expresión ni en los ejemplos que se nos pueden ocurrir se ve por ninguna parte la relación de esta forma de hablar con el utensilio de limpieza. Y es que la verdad es que el plumero que todos tenemos en casa para limpiar el polvo no tiene absolutamente nada que ver con el significado de 'verse el plumero' de alguien.

Las plumas adornaban los gorros de la Milicia Nacional

Y es que, más que con la limpieza, esta expresión popular tiene que ver con la historia y la política española. Para descubrir cómo se originó, debemos trasladarnos a la España del siglo XIX. Específicamente, debemos remontarnos a la firma de la Constitución de Cádiz en 1812, cuando se formó la Milicia Nacional. Esta fuerza fue creada para defender el régimen liberal.

Los soldados de la Milicia Nacional eran conocidos entonces por llevar un rasgo distintivo: un penacho de plumas salía de los gorros de los militares. Este característico atuendo acabó por convertirse en un símbolo de la ideología progresista, hasta el punto que la prensa de la época comenzó a decir que a las personas con esta ideología se les 'veía el plumero'.

Con el paso del tiempo y la adopción popular de esta forma de hablar, la expresión 'verse el plumero' ha trascendido de lo político hasta usarse en contextos que nada tienen que ver con la ideología política. 

Otras expresiones con orígenes sorprendentes

Al igual que 'ajo y agua', otras expresiones populares españolas tienen orígenes sorprendentes. Esta es solo una de las cientos de expresiones y refranes que los hablantes usan a diario como parte de su repertorio de formas de hablar, a menudo sin conocer la historia que se esconde tras ellas. Y es que no se puede negar la riqueza de nuestro idioma; una lengua que sigue viva gracias a las expresiones, refranes y nuevos conceptos que las personas mantienen e inventan día a día.

Algunas formas de hablar perduran incluso siglos. Algunos refranes que todavía son muy populares en 2025 provienen de la Edad Media, como es el caso de expresiones tan conocidas como 'estar en Babia' o 'las paredes oyen', y otras se remontan a otros periodos históricos que hemos dejado muy atrás en el tiempo.

Estas perduran gracias al paso de generación en generación: a través de la familia, profesores, compañeros de trabajo y muchas otras personas, aprendemos expresiones que luego muchos incorporamos a nuestra forma de hablar. Sin embargo, la historia que hay detrás de ellas no se transmite junto a su uso.

Esto sucede con otras expresiones tan famosas como 'hacerse el sueco', 'estar en Babia', 'armar la marimorena' o decir que algo está en 'el quinto pino'. Usemos o no estas expresiones, todos las hemos escuchado alguna vez en boca de alguien.

Sin embargo, pocas personas saben que los suecos no tienen nada que ver con hacer ver que no has entendido algo, que 'la marimorena' fue una persona real que vivió en Madrid o que 'el quinto pino' es un árbol que existe de verdad.

Pero toda expresión tiene un origen, y aunque no tengamos ni idea de qué tienen que ver las botas con comer mucho -en la expresión 'ponerse las botas'- o por qué quien 'corta el bacalao' es la persona que manda, alguien inventó estas expresiones y escogió estas palabras concretas por un motivo. Estas formas de hablar nos conectan con siglos de historia y con quienes las usaron antes que nosotros. Gracias al trabajo de historiadores y lingüistas, podemos entender su origen.

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