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José, pescador desde adolescente: “Nuestros ingresos dependen de la pesca, pero mantener el barco cuesta unos 6.000 euros a la semana”

PESCA

Archie Ted se adentra en el mundo de la pesca en Isla Cristina y descubre los retos, sacrificios y números que hay detrás de cada jornada en el mar

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José, pescador desde adolescente: “Nuestros ingresos dependen de la pesca, pero mantener el barco cuesta unos 6.000 euros a la semana”

José, pescador desde adolescente: “Nuestros ingresos dependen de la pesca, pero mantener el barco cuesta unos 6.000 euros a la semana”

La pesca es uno de esos trabajos que, aunque esenciales, suele pasar desapercibido. Todos sabemos que el pescado llega fresco a la mesa, pero pocos conocen lo que implica hacerlo realidad: madrugones interminables, jornadas físicas muy exigentes y gastos que parecen invisibles desde tierra firme. Mantener un barco, preparar las redes, soportar el frío y lidiar con la imprevisibilidad del mar son parte del día a día de quienes viven de ello.

Además, la rentabilidad es un tema delicado. El precio que alcanza el pescado en el mercado no refleja necesariamente el esfuerzo ni los costes asociados. Entre el combustible, el mantenimiento de la embarcación y los salarios de la tripulación, cada semana supone un riesgo económico que puede ser alto si la pesca no es abundante.

Un oficio desconocido para muchos

Archie Ted había dejado por unos días su rutina habitual para probar distintos “trabajos reales” y conocer de cerca oficios esenciales que suelen pasar desapercibidos. Después de haber experimentado la agricultura, se adentró en el mundo de la pesca, viviendo una jornada completa con pescadores profesionales y comprendiendo cómo se desarrolla su trabajo diario y qué esfuerzo requiere ganarse la vida en alta mar.

La jornada empezó a las 2 de la madrugada en Isla Cristina, Huelva. Archie se sorprendió ante la disciplina necesaria: “No era la hora a la que me iba a dormir, sino cuando comenzaba el día”, relató mientras se preparaba para salir con José, pescador desde los 14 años, con más de una década de experiencia en alta mar.

José explicó que salir tan temprano no era capricho: “Tenemos que llegar a la zona de pesca y aprovechar todo el día. Cada hora cuenta”. La jornada podía extenderse hasta las nueve de la noche, con apenas un par de horas para descansar. Archie, acostumbrado a ritmos más flexibles, reconoció que era casi imposible imaginarlo: el cansancio se acumulaba rápidamente, y cada maniobra en cubierta requería fuerza, coordinación y atención constante.

El coste de mantener la faena

“Nuestros ingresos dependen de la pesca, pero mantener el barco cuesta unos 6.000 euros a la semana”

Más tarde, Archie aprovechó un momento de calma para preguntar sobre los ingresos. José reveló que la primera tirada del día había sido escasa: apenas 60 kilos de gamba, que podrían valer unos 500 euros. Aunque el dinero obtenido podía parecer mucho a simple vista, explicó que los gastos eran altos: combustible, mantenimiento y salarios de la tripulación hacían que gran parte se reinvirtiera antes de repartir.

José, pescador desde adolescente: “Nuestros ingresos dependen de la pesca, pero mantener el barco cuesta unos 6.000 euros a la semana”
José, pescador desde adolescente: “Nuestros ingresos dependen de la pesca, pero mantener el barco cuesta unos 6.000 euros a la semana”YouTube | Archie Ted

“Nuestros ingresos dependen de la pesca. Calculamos todo cada semana, quitando lo que cuesta mantener el barco”, detalló José. Según explicó, mantener la embarcación puede costar unos 6.000 euros por semana, y en una buena campaña se puede vender entre 10.000 y 14.000 euros. Por lo tanto, después de descontar los gastos, lo que queda para la tripulación no es tanto como muchos podrían imaginar.

El contraste entre esfuerzo y recompensa es evidente: largas horas, riesgos constantes y un coste elevado que reduce la ganancia neta. La pesca exige resiliencia y una planificación meticulosa para que el negocio sea viable semana tras semana.

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