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Carla Cánovas, española en Alemania: “Es todo un sueño que con 25 años tenga una gran calidad de vida, mientras que en España aún estaría viviendo en casa de mis padres”

Experiencias

“Aquí no se vive para trabajar; respetan mucho tus asuntos personales y si te encuentras mal, aunque sea por un resfriado, te quedas en casa”, explica Carla en una entrevista para Guyana Guardian

Carla Canovas en Tegernsee. 

Carla Canovas en Tegernsee. 

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Españoles en el extranjero

En Guyana Guardian queremos contar tu experiencia en otros países. ¿Te has mudado fuera de España porque tu trabajo está mejor valorado en el extranjero? ¿Has cruzado las fronteras por amor? Si has cambiado de vida lejos de casa, escríbenos a [email protected]

Tomar decisiones nunca es fácil, y menos si esta decisión no solo cambia el rumbo de tu vida, sino también el de los demás. Un ejemplo es el de Carla Cánovas, una joven de 25 años, quién decidió hace dos años mudarse a Múnich, una de las ciudades europeas que destaca por la tecnología. Esta decisión no solo cambiaría su rumbo profesional, sino que también a su vida amorosa. Actualmente, trabaja como ingeniera informática y vive con su pareja en el centro de Múnich. “Me he adaptado muy bien y por ahora no volvería a España aunque tuviera la oportunidad de teletrabajar”, explica en una entrevista para Guyana Guardian.

¿Cómo decidiste mudarte al extranjero tras graduarte?

Me mudé principalmente por la gran variedad de ofertas laborales que hay en mi sector en la ciudad. El semestre antes de acabar la carrera estuve de Erasmus y me di cuenta de lo fácil que era mudarse y de todas las oportunidades que había fuera. Así que empecé a buscar trabajo tanto en Barcelona como en otros países y me di cuenta de que no había comparación en lo que me ofrecían afuera, por lo que acepté mudarme en Múnich.

¿Cómo fue el proceso?

Las entrevistas las hice online. No quería mudarme a ningún sitio sin nada seguro, porque irme a la aventura me generaba bastante inseguridad. Mientras estaba en ese proceso de selección también lo estaba haciendo en Barcelona, ya que hasta el último momento no sabía qué iba a hacer. Así que cuando me eligieron para el trabajo en Alemania empecé a buscar alojamiento a través de portales inmobiliarios para encontrar una habitación. Entonces llegué sin conocer a nadie, sin saber alemán, pero tenía lo más básico atado.

¿Te resulto difícil encontrar alojamiento en Múnich?

Sí, bastante. Múnich es una ciudad pequeña para toda la gente que quiere venir, sobre todo si buscas un sitio que esté comunicado. Estuve alrededor de dos meses buscando sin parar. No fue para nada fácil, pero al final lo encontré a tiempo. Viví con cuatro alemanes, algo poco habitual, ya que suelen preferir convivir con personas locales debido a la distancia cultural que a veces se da con estudiantes internacionales. 

Los primeros meses son muy duros, y eso es algo que no siempre se cuenta cuando se habla de irse a vivir fuera

Carla Cánovas

25 años

¿Cómo recuerdas los primeros meses?

El primer mes fue una nube; no me creía lo que estaba viviendo, parecía un Erasmus extendido. Todo era muy internacional, conocía gente, no paraba de hacer planes. Pero con el tiempo, sobre todo cuando llegó el invierno, tuve un bajón bastante fuerte. Ahí fue cuando empecé a notar mucho la distancia con mi familia y mis amigos y aquí, en realidad, no tenía un apoyo real. Así que la adaptación no fue bonita, empezó increíble y luego te llega una hostia de realidad.

¿En qué se tradujo ese choque con la realidad?

Echaba de menos cosas tan simples como llegar a casa y hablar con mis padres. Me sentía sola, aunque tuviera gente alrededor. Al final, pierdes todas tus referencias; vas al supermercado y no sabes qué comprar ni dónde encontrar cosas tan básicas. Todo lo que antes te daba seguridad desaparece. Hasta que montas una rutina pasan meses muy duros, y eso es algo que no siempre se cuenta cuando se habla de irse a vivir fuera.

Carla y su hermana celebrando en el Oktoberfest. 
Carla y su hermana celebrando en el Oktoberfest. Cedida

¿Qué choques culturales has vivido en Alemania?

Los alemanes son muy estrictos con las normas. Por ejemplo, cosas tan simples como cruzar en rojo no se contemplan, aunque no venga ningún coche. Los domingos son sagrados para el silencio: no puedes hacer ruido y, según qué vecinos tengas, te pueden llamar la atención incluso por aspirar la casa. En el trabajo también son muy directos: te dicen lo que has hecho mal sin rodeos, no para hacerte sentir mal, sino para que lo cambies. Los horarios son distintos, tengo que comer a las 12 h y cenar a las 18 h, la gastronomía es distinta y el idioma también supone un cambio importante.

¿Qué papel juega el alemán en tu día a día?

Trabajo en inglés, porque es un sector internacional, pero sin alemán te limitas muchísimo en la vida diaria. Hay situaciones, como ir al médico, donde aunque sepan inglés, no lo usan. Si no hablas alemán, te sientes incómoda en tu día a día. Al final, lo entiendo:vienes a su país y tienes que hablar su idioma. Pero el alemán es muy difícil, la gramática no se parece en nada a la nuestra y una de las cosas de las que me arrepiento un poco es no haberlo estudiado antes.

¿Fue fácil hacer amigos?

Es muy fácil conocer gente, lo difícil es hacer amigos reales con los que sientas una conexión, porque mucha gente está de paso. Esto no es un Erasmus: buscas relaciones reales, gente a la que realmente puedas recurrir si necesitas algo; eso lleva tiempo y esfuerzo. De la gente que conocí al llegar, solo conservo a dos personas.

Carla y su novio, de excursión a Höllentalklamm. 
Carla y su novio, de excursión a Höllentalklamm. Cedida

En Alemania te envían a casa si estás resfriado mientras que en España, mientras puedas hacer acto de presencia, sigues trabajando

Carla Cánovas

Múnich

¿Cómo es tu vida ahora mismo?

Ahora vivo con mi pareja en un piso en el centro de la ciudad. Es un sueño para mí con 25 años tener este nivel de vida. En Barcelona sería impensable; probablemente estaría viviendo con mis padres. Aquí nada es barato, pero los sueldos están ajustados al nivel de vida y eso te permite ahorrar y, sobre todo, vivir bien.

¿Qué diferencia notas en el trabajo respecto a España?

No es solo el sueldo, es la vida que te permite el trabajo. Mi jornada es de solo 35 horas, tengo flexibilidad horaria y se respeta mucho la vida personal. Aquí no se vive para trabajar. Si necesitas tiempo para gestiones personales te lo dan sin ningún problema, y si estás enferma, aunque sea un simple resfriado, te envían a casa. En España muchas veces vas a trabajar con resfriados porque tienes que hacer acto de presencia. Además, aquí tengo las tardes libres para hacer deporte, mientras que con las condiciones que me ofrecían en Barcelona apenas tendría tiempo para mí.

Por último, ¿te planteas volver a España en algún momento?

Ahora mismo no. Es una pregunta muy dura de responder, sobre todo para mis padres, porque es una decisión que les cambia la vida a ellos. Aquí tengo estabilidad, pareja, amigos y una vida que me hace feliz. Volver significaría desmontarlo todo. Ahora he empezado un máster aquí que durará al menos dos o tres años, por lo que no lo sé, pero por ahora, no me lo planteo.

Nabila Bourass El Haddaji

Nabila Bourass El Haddaji

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Licenciada en Humanidades y Periodismo por la Universidad Pompeu Fabra, con experiencia en SEO y gestión de redes sociales como community manager. Actualmente, trabajo como redactora de audiencias en Guyana Guardian.

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