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A sus 84 años, Isabel se

JUBILACIÓN

La mujer de avanzada edad medita acerca de las razones que provocaron su entrada en un centro geriátrico particular. 

Isabel en una fotografía de exteriores

Isabel en una fotografía de exteriores

@nonna.isa / TikTok

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Es difícil reconocer que bastantes jubilados no eligen cómo ni dónde envejecer. La entrada en una residencia privada no suele ser fruto de una elección voluntaria, sino el resultado de diversas carencias como la escasez de vacantes estatales, jubilaciones escasas para costear la asistencia domiciliaria y parientes saturados por jornadas de trabajo que impiden brindar un seguimiento permanente.

Isabel es una señora retirada que publica grabaciones acerca de su día a día tras mudarse a un centro para ancianos. Sus publicaciones en TikTok destacan por su calidez, recomendaciones, relatos sobre la convivencia en el geriátrico, excursiones y vivencias íntimas, logrando así atraer a una audiencia cautivada por testimonios auténticos de la vejez.

Es muy importante el lenguaje que se usa con las personas mayores, para respetar su dignidad.
Es esencial el modo de entablar comunicación con las personas mayores para proteger su bienestar.Getty Images

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La mujer de avanzada edad se considera dichosa por lograr entrar en un centro geriátrico particular y reconoce totalmente los esfuerzos que ha necesitado realizar: “Desgraciadamente no tenía el dinero y la estoy pagando con la pensión de viudedad que me dejó mi marido” aclara. Asimismo, emplea los ingresos que percibe debido al arrendamiento de la vivienda en la que habitó a lo largo de su existencia. 

La determinación de ingresar en un geriátrico se adoptó apresuradamente a raíz de un inconveniente sanitario: “Las plazas vuelan y al ser una privada las cantidades son un poco más grandes. Una residencia privada no deja de ser un negocio y hay que pagarlo”, explica. Habitualmente, la inmediatez del escenario y el factor monetario restringen la llegada a una ubicación segura e idónea, provocando que bastantes ciudadanos de edad avanzada cuenten con pocas alternativas y se vean compelidos a amoldarse con rapidez a medios que no acostumbran a seleccionar ni organizar.

Gestionar la dependencia de los padres ancianos y decidir cómo cuidarlos puede comportar muchos problemas emocionales
Asumir la responsabilidad ante la pérdida de independencia de los padres ancianos y definir su cuidado puede conllevar diversos problemas emocionales.Getty Images

Dentro de España, multitud de ciudadanos de edad avanzada no logran entrar en centros residenciales privados mayormente por razones financieras y la carencia de vacantes estatales: superan las 50.000 personas dependientes en espera de un puesto residencial con apoyo público, a la vez que el modelo padece un faltante de casi 97.000 plazas para atender las demandas efectivas de los ancianos. El precio de una estancia privada, que generalmente fluctúa entre 1.000 y 5.000 euros al mes, sobrepasa la capacidad de muchas pensiones, y los subsidios gubernamentales no suelen costear la cuantía completa, derivando en que muchos mayores sigan en sus hogares sin el soporte pertinente o bajo el cuidado exclusivo de sus allegados.

Por suerte, Isabel ha conseguido adaptarse a su reciente estilo de vida y manifiesta estar contenta: “Estoy contenta porque me he adaptado muy bien. Me compensa porque hago una vida muy libre, dentro de mis limitaciones. No podía ir a otra residencia”, sostiene evidenciando una asunción sosegada de un entorno que no escogió, pero al cual ha sabido amoldarse con entereza y valentía.

Un grupo de ancianos en una residencia 
Un grupo de ancianos en una residencia Getty Images/iStockphoto

Ingresar en un centro de mayores con un coste tan elevado no resultó una determinación sencilla. Isabel medita acerca de los obstáculos que ha enfrentado durante su trayectoria y sobre la elección de gozar de una existencia decorosa: “No soy una ricachona, hemos sido trabajadores un poquito agraciados. Nos hemos gastado mucho dinero porque nos ha gustado vivir, viajar, y ahora simplemente sobrevivo. Espero que lo entendáis, gracias y hasta siempre”, concluye. Este hecho evidencia que el esfuerzo laboral de décadas no tendría que derivar, durante la senectud, en situaciones de escasez o temor por lo que vendrá.

El envejecimiento tendría que constituir un periodo vital digno, provisto de compañía y atenciones. No obstante, al escasear los medios, los vínculos de parentesco o la entrada a prestaciones pertinentes, numerosos ancianos terminan en soledad, no de forma voluntaria, sino debido a la desatención colectiva. Llegar a la tercera edad tendría que suponer mantenerse integrado en el entorno social, disponiendo de nexos, auxilio y ocasiones para intercambiar vivencias, ya que una civilización que atiende a sus ancianos no solo resguarda su historia, sino igualmente su porvenir. Gran cantidad de personas de edad avanzada se encuentran forzadas a sufragar gastos elevados para residir con calma y obtener la asistencia requerida en este momento de su existencia, un hecho que evidencia el conflicto entre el requerimiento de salud y las restricciones monetarias que sufren diversos hogares.

Christian Jiménez

Christian Jiménez

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Escritor experto en plataformas sociales, tecnología, corrientes virales y el ámbito del espectáculo

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