Relatos

Situada en Tokio, Maria Peñascal detalla que el

Una nueva mirada

Maria medita acerca de la manera en la cual los prejuicios logran modificar la visión auténtica de una nación.

María descubrió la manera de vivir en Tokio gracias al Working Holiday Visa

María descubrió la manera de vivir en Tokio gracias al Working Holiday Visa

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Tu historia

Españoles en el extranjero

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Existen sitios que, incluso vistos de lejos, terminan convirtiéndose en una narrativa particular, repleta de leyendas y visiones preestablecidas. Comunidades completas son capaces de transformarse en clichés. Esto ocurre con diversas naciones, sobre todo con las que resultan remotas, cuyas tradiciones únicamente descubrimos mediante filmes, producciones televisivas, reportajes o publicaciones turísticas. Dentro de este ámbito de impresiones, la realidad y la fantasía suelen mezclarse, y solemos ignorar que tras cada apariencia residen individuos comunes, poseedores de paradojas y rasgos distintivos.

Dentro de este contexto, una persona que reside cotidianamente en la nación que bastantes suelen idealizar es capaz de brindar una perspectiva humanizada y detallada, priorizando en todo momento las vivencias individuales. Esta es la situación de Maria Peñascal, una catalana establecida en Tokio desde hace ya un tiempo. Su testimonio, definido por la interacción constante con la población y la rutina diaria, facilita superar los prejuicios que alteran la percepción real. Lo primordial que desea puntualizar, en sus comentarios para Guyana Guardian,  es que “cada persona tiene una experiencia diferente con cada japonés, como sucede en cualquier país” y agrega que “a menudo tendemos a generalizar, a mí también me pasa, a veces, y decimos ‘los japoneses son así o así’, cuando en realidad hay millones de personas japonesas, cada una con su propia personalidad”.

Maria Peñascal viajó a Japón por primera vez en 2018
Maria Peñascal viajó a Japón por primera vez en 2018Cedida

De acuerdo con Peñascal, existen elementos culturales que intensifican estas visiones radicales: “Es cierto que la cultura japonesa tiende a ser poco individualista y se fomenta mucho el bien colectivo, y eso hace que a veces aparezcan estereotipos muy marcados”. El alejamiento físico y la exposición de las tradiciones japonesas mediante plataformas de Occidente igualmente repercuten. “Creo que como es un país tan lejano, y que durante muchos años lo hemos conocido sobre todo a través del manga, el anime, documentales o reportajes, hemos creado una especie de mindset muy extremo sobre cómo es Japón. Obviamente, hay elementos del manga y del anime que se pueden ver en la sociedad japonesa, pero es como decir que Torrente representa a todas las personas de España”, señala.

Vivencia propia e impacto de culturas

Su llegada inicial a Maria se instaló en Japón fue en 2019 se dio por el visado Working Holiday Visa. Retornó a dicho territorio tras la crisis sanitaria para establecerse de forma permanente. “He vivido unas experiencias muy concretas según mi trayectoria allí: no tengo un nivel muy alto de idioma, no he estudiado japonés ni ninguna carrera universitaria en Japón, no estoy casada ni tengo una relación íntima con ningún japonés, y mi contacto con japoneses es, sobre todo, el del día a día por la calle o en el trabajo, donde, además, el idioma principal es el inglés”, cuenta. Admite que todo aquello “condiciona mucho mi discurso en comparación con alguien que, por ejemplo, está casado con una persona japonesa y tiene toda la familia política allí”.

María Peñascal ha viajado por algunos de los lugares más destacados de Japón
María Peñascal ha viajado por algunos de los lugares más destacados de JapónCedida

Desde esta visión, Maria argumenta que es fundamental evitar las generalizaciones: no cabe afirmar que “los japoneses ‘son ángeles’ o ‘malas personas’”, pero sí que “como en todas partes, hay gente buena y gente mala”. Al respecto, subraya un concepto esencial de la idiosincrasia nipona: el tatemae, que se traduce literalmente como ‘fachada’ y se emplea para describir el comportamiento que un individuo proyecta socialmente, el cual se ajusta a las expectativas colectivas sobre esa persona según su situación y puede o no estar en armonía con sus sentimientos reales.

“Cuando no te conocen ni trabajan contigo, muchas personas muestran, sobre todo, el tatemae, es decir, ‘mantienen las apariencias’. Obviamente, aquí también hay gente así, pero a mí me choca porque soy una persona bastante directa y cojo confianza rápido con la gente”, comenta Peñascal. “Me he encontrado con situaciones en las que yo pensaba que había confianza con una persona japonesa y, de repente, desaparece o hace algo que noto que realmente está más lejos de lo que yo me pensaba. Eso me ha hecho entender que lo que yo siento y lo que ellos sienten, culturalmente, puede ser muy diferente”, dice.

He vivido momentos en los que creía que existía un vínculo de seguridad con una persona japonesa y, de forma súbita, este se esfuma.

María sobre su experiencia en Japón

El contraste al momento de manifestar sus puntos de vista auténticos resultó ser “el choque cultural más grande que he vivido: entender que, a veces, cuando no te dicen ‘no’, en realidad es un no. Interpretar acciones y señales dentro de un lenguaje no directo, pensado para no herir, me cuesta mucho”. A tal punto llega que, “en el trabajo incluso he llegado a pedir que me digan las cosas directamente, pero también soy consciente de que yo no soy nadie para decirle a alguien que cambie su manera de ser en su propio país. Así que intento adaptarme y observar mucho más de lo que lo haría en casa”, sostiene.

Derribando los clichés de los turistas.

Su trabajo en Tokio ha consistido en parte en guiar a viajeros para mostrarles una perspectiva más genuina de la nación. “Hay gente que viene con muchos estereotipos, como que las geishas son prostitutas o que la gente come carne humana. Ideas muy locas, cosas que piensas: ‘¿Pero qué dices?’”, explica. Dicha percepción se extiende a través del material “de gente que habla de Japón sin haber vivido en Japón y sin haber viajado. Me refiero a las personas que vienen quince días y hacen vídeos de ‘5 cosas que tienes que saber de la cultura japonesa’. Estos solo repiten lo que ha repetido otra persona, que a su vez ha dicho otra, y esta lo ha sacado de un estereotipo”, señala.

En efecto, desde su punto de vista, estima que “la gente que viene quince días de vacaciones, la faceta que suelen ver es el tatemae”, de modo que “una persona en una tienda, un restaurante o los servicios de cara al público es bastante poco probable que te sea sincero”. La idea más frecuente es que “todo el mundo los ve amables y buenos, hasta el punto de que hay turistas que intentan aprovecharse de ellos. Y eso no está bien, porque se aprovechan de su ‘apariencia buena’ que, al final, es algo cultural”. Sin embargo, como señalaba previamente, esto constituye solo una alternativa: “También te puedes encontrar con alguien que, de forma honesta, sea amable, pero nunca lo sabrás, a no ser que conozcas a la persona. ¡Esa es la magia de Japón, quizás!”.

Por consiguiente, la visión de Maria Peñascal incita a concebir la existencia como un proceso educativo ininterrumpido, donde la cultura no constituye un grupo de figuras estáticas, sino un entramado de nexos, sensaciones y detalles. Mirar con detenimiento y honrar la pluralidad de los semejantes es capaz de alterar lo que se antojaba foráneo o inmenso, transformando todo recorrido en una exploración sustancial de la naturaleza humana.