Relatos

Gorka Dresbaj, 48 años, dejó Barcelona para vivir en un pueblo de Vizcaya: “Dormir con la ventana abierta era imposible por culpa de los pisos turísticos”

Cambio de vida

El productor musical habla de cómo su vida personal y profesional ha cambiado desde que decidió cambiar asfalto por naturaleza

Gorka Dresbaj, en una imagen tomada desde su casa rural

Gorka Dresbaj, en una imagen tomada desde su casa rural

Cedida

Vivir al lado de un piso turístico es acostumbrarse a que la tranquilidad dependa del azar. Es la sensación de que la puerta de al lado ya no pertenece a un vecino, sino a un flujo constante de gente que está de paso. La rutina se vuelve más frágil y el hogar, un poco menos previsible. Tener turistas de paso suele implicar noches de poco sueño y una sensación de hartazgo que poco a poco te hace llegar al límite. Ante esta situación, muchos ciudadanos deciden trasladar su lugar de residencia hacia otro lugar, en busca de una vida mejor.

El caso del productor musical Gorka Dresbaj es particular porque su profesión terminó influyendo en la decisión de abandonar la ciudad. Junto a su pareja, África, vivían en una pequeña calle situada en el Passeig de Sant Joan de Barcelona. La transformación del entorno, la llegada de los pisos turísticos y una sensación creciente de agobio terminó acelerando el cambio. En una conversación con Guyana Guardian, Gorka ha reflexionado sobre cómo ha sido dejar su vida en la ciudad para terminar viviendo en una casa situada en Maruri-Jatabe, un municipio vizcaíno de poco más de mil habitantes.

Las obras principales de la popular calle barcelonesa (2011-2014) ampliaron aceras, crearon nuevas zonas de juegos y renovaron el arbolado. Poco a poco, las tiendas de toda la vida fueron relegadas por cafés de especialidad, hamburgueserías de autor y ruidosos turistas con ganas de fiesta. 

Gorka describe lo que vivió junto a África como algo insostenible: “En el bloque del frente habían cinco pisos turísticos. El balcón de nuestra habitación daba a una de las terrazas y a partir del mes de abril era algo insoportable. En verano no teníamos aire acondicionado y estábamos prácticamente obligados a dejar las ventanas abiertas. Se iban de fiesta a las 11 de la noche y llegaban a las 5 de la mañana con ganas de más fiesta”, confiesa. Con el tiempo, lo que más pesa no es un episodio concreto, sino la acumulación de noches en vela y la sensación de no poder desconectar ni en casa.

Gorka paseando en compañía de su perro
Gorka paseando en compañía de su perroCedida

Gorka trabaja como productor musical junto a Jordi Navarro en Go&Jo. Desarrollaron gran parte de su carrera desde un local situado en Barcelona. Con el paso del tiempo, comprobaron que estaban trabajando con artistas del panorama actual y pocas bandas. Cada vez tenía menos sentido quedarse en el bullicio de la ciudad: “Salir y tener a los camiones de la basura y las ambulancias no era agradable para nosotros ni para los músicos. No era el ambiente ideal para crear”, comenta. Ese entorno, marcado por el tráfico y la prisa de la ciudad, hacía difícil desconectar y, en muchas ocasiones, no ofrecía el clima necesario para concentrarse ni para crear con tranquilidad.

El principal motivo que impedía a la pareja marcharse de la ciudad era el trabajo de África. Con la llegada de la pandemia, en su empresa le ofrecieron la posibilidad de teletrabajar desde casa. Lo que terminó de inclinar la balanza fue poder acceder, después de mucho tiempo, a una casa familiar situada en la naturaleza. No tardaron demasiado en dar el salto: “Buscábamos mejorar nuestra calidad de vida. Dimos el paso cuando vimos que era posible mantener lo que teníamos”, explica. 

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Vistas de Maruri - Jatabe (Vizcaya)
Vistas de Maruri - Jatabe (Vizcaya)Cedida

Disfrutando de un nuevo modo de vida 

Uno de los primeros cambios fue la manera en la que pasa el tiempo: “Desde que vives en el pueblo ves como la naturaleza te recuerda en qué momento del año estás y sientes que el entorno está vivo. El tiempo pasa igual de rápido pero, de algún modo, lo disfrutas más”, comenta. Gorka también recuerda el ruido constante de la ciudad: “Llega un momento en el que el cerebro deja de percibirlo conscientemente, pero siempre está ahí. A pesar de mi profesión, o quizás precisamente por ella, el silencio es algo que valoro cada vez más”, reconoce. 

Dresbaj tampoco tiene la intención de romantizar la vida en el campo: “Si un amigo que siempre ha vivido en la ciudad me preguntara, le diría que una casa con jardín da más trabajo que un piso. Hay gente que piensa que marcharse de la ciudad soluciona los problemas a nivel económico y no es así. El bienestar depende también de las ganas y del tiempo que uno esté dispuesto a dedicarle”, afirma. Mudarse puede abrir nuevas oportunidades, pero la verdadera tranquilidad se cultiva día a día, con paciencia y compromiso.

En el ámbito profesional, el productor musical se siente muy afortunado de poder desarrollar su trabajo en un entorno en la naturaleza: “La tecnología ha derribado muchas barreras y la distancia ya no es un problema. Cuando necesito que algún artista venga al estudio la experiencia resulta mejor en todos los sentidos. Hemos cambiado la luz artificial de los estudios por la natural y el ruido de la calle por el canto de los pájaros. Este detalle, en un proceso creativo, marca la diferencia”, cuenta. En un proceso creativo, estos detalles no son pequeños: marcan la diferencia y permiten que la inspiración fluya con más libertad y calma.

Imagen de Maruri-Jatabe (Vizcaya)
Imagen de Maruri-Jatabe (Vizcaya)Cedida

Salud mental y descartando un pronto regreso

El cambio de trasladarse del centro de Barcelona a un entorno natural ha afectado, de manera positiva, a la salud mental de la pareja. Una de las cosas que más valoran es la posibilidad de tener animales en libertad y dar largos paseos con ellos. Gorka explica que el hecho de haber vivido en varios lugares no ha hecho que sienta un vínculo emocional con ellos: “Guardo grandes recuerdos por las experiencias vividas y por la gente. Ahora, cuando visito Barcelona, la disfruto más que cuando vivía allí, porque solo me quedo con lo que quiero. No me da tiempo a saturarme”, explica. A nivel personal, reconoce que volver no forma parte de sus planes: “Tendría que ocurrir algo a nivel profesional y de fuerza mayor para que nos lo planteáramos. Es una posibilidad que no contemplamos”, termina diciendo. 

Toma nota

Lo que nadie te cuenta de vivir en la naturaleza

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“El tema de vivir en el pueblo está romantizado porque la calidad de vida es extremadamente mejor pero no se debe olvidar la realidad económica. La ciudad invita a gastar pero la vida en el campo obliga a gastar mucho dinero al principio”.

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“Una casa siempre es más grande que un piso. Cuando fallan cosas y estás de alquiler se tiene que encargar el propietario pero cuando es tuya te empiezas a dar cuenta de todo lo que conlleva”. 

3

“Si te mudas a un pueblo y encuentras una casa muy barata, te vas a tener que dejar un riñón. Si te lo puedes permitir, no lo dudes ni un segundo, porque es una maravilla”.

Christian Jiménez

Christian Jiménez

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Escritor experto en plataformas sociales, tecnología, corrientes virales y el ámbito del espectáculo

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