Un misógino con peluca, el protagonista de una serie brutal e imperdible
Recomendación
‘A Better Man’ convierte ‘Señora Doubtfire’ en un thriller psicológico cuando un hombre que amenaza a una humorista se viste de mujer para esconderse

Anders Baasmo es Tom o Berit según la escena.

Tom (Anders Baasmo) está harto del feminismo. Considera que las mujeres tienen castrados a los hombres. Le horroriza ver que su vecino Audun (Jonas Strand Gravli) está al borde de un ataque de nervios al cuidar de su hija mientras la madre del bebé va a trabajar por las mañanas. Altera el orden natural de las cosas. Como herramienta para desahogarse, tiene distintos perfiles en las redes sociales para predicar una misoginia extrema.
Un día, tras ver un vídeo de Live (Ingrid Giæver), una humorista, le escribe un comentario en su perfil de Instagram desde una cuenta anónima: “Eres la humorista con menos gracia que hay. Le haré un favor al país y culminaré ese intento de violación. Búscame entre el público, soy el que no se ríe”. Cuando la comunidad online descubre su identidad, Tom intenta suicidarse. Al sobrevivir, como medida desesperada para huir de sus acosadores, se pone una peluca y un vestido de mujer y se hace llamar Berit.

La primera impresión, al leer el punto de partida de A Better Man, que Filmin estrena el martes, es asumir que será una versión noruega, adulta y socialmente comprometida de Señora Doubtfire. Cuando el actor Anders Baasmo pasa de ser Tom a Berit, la ironía es extrema. La metáfora es tan obvia que solo faltaría que de fondo sonase Madonna cantando “Do you know what it feels like in this world for a girl?”. Pero hay algo en esta creación de Thomas Torjussen, que se hizo con el premio a la Mejor Serie Internacional en el Festival Serielizados, que mantiene en alerta.
La identidad conveniente de Berit puede provocar una risa escéptica pero el tono es inquietante. No hay nada divertido en presenciar un intento de suicidio, en una amenaza de violación o en la idea de que tu vecino puede ser un incel. A partir de aquí, A Better Man ofrece una radiografía sobre la masculinidad tóxica desde una empatía incómoda.

En tan solo cuatro episodios, tiene uno de los viajes más estimulantes y discursivamente atrevidos de la ficción televisiva reciente. Utiliza los recursos de guion de las películas amables o crowd-pleasers, con la idea de una posible redención para Tom, y los ahoga en el thriller psicológico donde el desarrollo de la trama es imprevisible. Como espectador, sientes pánico e incertidumbre al ver interactuar a Tom como si fuera una mujer y la estrecha relación que establece con las trabajadoras de un centro para la atención de las víctimas de violencia sexual.
En esta odisea, reflexiona sobre mil cuestiones: la violencia sexual, la identidad de género, la desconexión de los hombres, la masculinidad tóxica y la deconstrucción de la masculinidad, o el humor como forma de encubrir el dolor. También es obligatoria una cuestión. ¿En esta sociedad de condena pública del otro, en parte como herramienta narcisista para reivindicar la moral propia, estamos dispuestos a creer en la transformación y el perdón de verdad?
Hay que ver A Better Man. Es brutal. No cae en la condescendencia y el maniqueísmo, ofrece una experiencia dramática inmersiva y sorprende en cada capítulo mientras captura un afiladísimo retrato del presente.

