Catalunya ha cazado un millón de jabalíes en 25 años, pero su población sigue descontrolada
Crisis ganadera
Más sospechas apuntan al laboratario del CReSA, que experimentaba con el virus antes de la aparición del brote
Los accesos al medio natural en el radio de los 20 kilómetros de la zona afectada seguirán prohibidos hasta las 12 de la noche de este domingo, día 14, pero continuarán vetados a los grupos organizados

El inspector de Agents Rurals, Antoni Mur, supervisa el cierre del paso de fauna en Rubí

La superpoblación de jabalíes es uno de los problemas más acuciantes para la Administración autonómica, dado el riesgo de que este sea un vector de transmisión de la enfermedad de la peste porcina africana. Los jabalíes son foco de otras enfermedades, y están causando daños en las cosechas, accidentes de tráficos y graves alteraciones ecológicas.
Desde la temporada 2000/2001 hasta la temporada 2024/2025 en Catalunya se han cazado algo más de un millón de jabalíes (exactamente, 1.035.793), con una media de 40.000 al año y una tendencia creciente en los últimos años. Se estima que un tercio de los ejemplares vistos son abatidos cada año. La población se estima entre 125.000 y 180.000 jabalíes en Catalunya.
Anualmente tras bajar las poblaciones en invierno vuelven a crecer en las temperatura de reproducción. Tras la covid (2020/2021) se produjo un repunte (los cazadores no salieron a cazar…), lo que se visualizó en más de 72.000 capturas en la temporada 2022-2023, una cifra que luego se redujo por la sequía.
Todo este esfuerzo de efectuar capturas no ha sido suficiente para atajar el problema, lo que para muchos es la demostración de que la caza no puede ser una solución única para afrontarlo, sino que se requieren más políticas preventivas. Por eso algunos sectores han expresado su malestar por el hecho de que se queden por el camino y no se hayan ejecutado muchas medidas en este campo recogidas en el plan de choque del año 2022.
Estas voces estiman que la caza es “indispensable” para frenar el aumento de densidad del jabalí, una especie que no cuenta con predadores naturales que la controlen y que tiene una alta capacidad reproductora. Pero estiman que la estrategia de control también debe incorporar la ejecución de medidas para reducir el alimento disponible por el jabalí (prohibición estricta de aportar comida y protección de cultivos), lo que permitiría reducir la tasa de natalidad y, en consecuencia, el crecimiento de poblaciones. Por eso, discrepan de un plan que solo se centre en las capturas.
Además, “los últimos años se ha perdido la mitad de los cazadores”, explica Àlex de Juan, experto en fauna salvaje, para quien no es posible pensar que recurrir a los cazadores sea la única solución. “La edad del cazador cada vez es mayor, no hay relevo generacional y al haber menos cazadores se tienen que hacer grupos, 'colles', más grandes para ser más efectivos”, expone De Juan, quien apunta las nuevas posibilidades que ofrece el lobo como predador.
Experimentos planificados
Mientras tanto, más sospechas apuntan a que el origen del virus de la peste porcina africana detectada en jabalíes de Collsserola pudo haberse originado en los laboratorios del IRTA-CReSA (institución adscrita al Departament d’Agricultura). Estos laboratorios, situados a unos pocos cientos de metros del lugar donde se encontró el primer jabalí muerto por la enfermedad, tenía planificados al menos dos experimentos con el patógeno en los mismos días en los que apareció el primer jabalí infectado, según los documentos de la Comisión Nacional de Bioseguridad analizados por El País.
Todas las hipótesis siguen abiertas sobre el origen del brote de la peste porcina africana, pero la fuga del virus desde estos laboratorios es una de las pistas que seguirán las diversas investigaciones en marcha. “Prudencia, no saquemos conclusiones precipitada”, “hay diferentes líneas de trabajo”, “todas las posibilidades de origen están abiertas”, “dejemos trabajar a los profesionales”, repitió ayer una y otra vez el conseller d’Agricultura, Òscar Ordeig.
El laboratorio europeo hará la secuenciación del virus de campo, de los virus de CReSA y de posibles empresas que hayan investigado
Sin embargo, fue el Ministerio de Agricultura el que –el día 5 de diciembre– sugirió la hipótesis de que se hubiera producido una fuga desde los laboratorios del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CReSA), donde se trabaja con patógenos peligrosos en busca de tratamientos y vacunas.
El Ministerio de Agricultura apuntó que el material genético del virus de Collserola hace pensar que procede del patógeno original que entró en el 2007 en Georgia. La cepa del virus Georgia 2007 es un virus de referencia que se utiliza con frecuencia en infecciones experimentales para realizar estudios del virus o para evaluar la eficacia de las vacunas, que actualmente están en fase de desarrollo. Todos los virus circulantes en los estados miembro pertenecen a los grupos genéticos 2-28 y no al nuevo grupo genético 29 al que pertenece el virus causante del foco de Collserola (similar al grupo genético 1 que circuló en Georgia en el 2007).
Primer ensayo
El primer experimento llevado a cabo en los laboratorios del IRTA-CReSA se planificó para octubre y noviembre, con el objetivo de probar un prototipo de vacuna en 15 cerdos, con inyección intramuscular de un virus de la cepa Georgia/2007/01 modificado genéticamente. La documentación aportada a la Comisión Nacional de Bioseguridad confirma que esos mismos días el laboratorio trabajaba con el virus.
El informe previo del experimento del CReSA subrayaba que los trabajos se realizarían “en instalaciones de bioseguridad de nivel 3, para eliminar cualquier probabilidad de que los virus se diseminen al medio ambiente”. El documento detallaba sus medidas para evitar una fuga: duchas obligatorias para los investigadores o doble filtración absoluta del aire de salida, entre otros elementos.
El experimento de octubre y noviembre estaba encabezado por Fernando Rodríguez y Jordi Argilaguet, líderes del grupo de peste porcina africana del CReSA. Su equipo ha desarrollado un prototipo de vacuna basado en una cepa del virus aislada en Badajoz en 1971 y modificada ahora genéticamente. En este tipo de ensayos es habitual exponer luego a los cerdos vacunados a una versión agresiva del virus, como la Georgia/2007/01.
El segundo ensayo
El IRTA-CReSA ha venido manteniendo hasta ahora que “la información disponible en estos momentos sigue siendo insuficiente y, a día de hoy, no se dispone de ninguna evidencia científica que explique el origen del brote”.
En noviembre comenzó un segundo ensayo con el virus de la peste porcina africana en Bellaterra, ejecutado por el personal del CReSA. Esta vez el objetivo era probar en 20 cerdos dos prototipos vacunales desarrollados por el equipo de la viróloga Yolanda Revilla, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, en Madrid. Sin embargo, tres investigadores no se explican cómo podría salir un virus así de un laboratorio de alta seguridad, a menos que fuera porque alguien lo sacara deliberadamente.
Los expertos se dan su tiempo
Investigación del Ministerio de Agricultura
El comité científico del Ministerio de Agricultura se ha dado un plazo máximo de un mes y medio para presentar el informe inicial del foco del virus mientras que el conseller Ordeig agregó que “el laboratorio europeo hará la secuenciación tanto del virus de campo y de los virus del CReSA, y, si es el caso, de otras empresas que también hubieran podido investigar con otra cepa”. En RAC1, Ordeig no descartó el “sabotaje”.
Mientras, ayer fueron confirmados tres nuevos casos de jabalíes con peste porcina africana en la zona cero de Cerdanyola, con lo que ya son 16 los jabalíes infectados, pero ninguno fuera de la zona acotada.
Otras investigaciones previas
Nada hasta ahora es determinante
Según diversas fuentes, que estén programados experimentos con virus de la peste porcina para octubre o noviembre no es algo determinante. El virus se puede haber escapado hace semanas o meses, son muy resistentes y pueden estar mucho tiempo en contacto con residuos hasta que contagien a jabalíes. Como ya informó Guyana Guardian, diversos estudios firmados en revistas científicas por expertos de CReSA muestran que en fechas recientes (anteriores a la aparición de los jabalíes muertos) se han llevado a cabo experimentos con la cepa Georgia 2007 de la peste porcina en alguno de los seis laboratorios de seguridad 3 con los que cuenta actualmente el CReSA en Bellaterra.
Agents Rurals
Vallados para que los jabalíes no puedan salir de la zona de alto riesgo y evitar la propagación de la enfermedad
El cuerpo de Agents Rurals, del Departament d'Interior ha localizado y establecido medidas de contención en 54 pasos de fauna situados en infraestructuras viarias y ferroviarias dentro de la zona de alto riesgo por el brote de peste porcina africana.
Por un lado, se han cerrado 32 pasos críticos en un radio de 0 a 6 km (cerca de 4.000 ha.), especialmente en el triángulo formado por las grandes vías de comunicación que son AP-7, C-58 y C-16 y la red ferroviaria.
Por otra parte, y junto con los operadores de infraestructuras (Ferrocarriles Catalanes, ADIF y carreteras del Estado), se trabaja en otros 22 pasos para corregir deficiencias del vallado.
El objetivo con estos 54 cierres es evitar que los jabalíes de dentro de la zona infectada puedan salir y propagar esta enfermedad. Esta estrategia también ayuda a contener los desplazamientos de otros mamíferos que a pesar de no sufrir esta enfermedad puedan ser agentes de propagación.
Una vez instalados los cierres, los Agents Rurals los vigilan a diario para garantizar su efectividad y ajustarlos si procede. Ahora se ha trabajado en los principales pasos de fauna y ya se están realizando trabajos de prospección para identificar pasos de fauna menores.

Radio de 20 kilómetros
Vetado el acceso al medio natural hasta el domingo, excepto para los “grupos organizados
Los accesos al medio natural en el radio de los 20 km (91 municipios) de la ‘zona cero’ por la peste porcina seguirán prohibidos hasta las 12 de la noche del domingo, día 14.
No obstante, no se permitirá el paso para los “grupos organizados” para evitar una entrada masiva de personas y aminorar los riesgos de que se entre en contacto con el virus y que se pueda diseminar.
En el radio de 6 kilómetros (12 municipios) este veto continúa vigente sine die.

