La noche en vilo más larga en Adamuz: “Es más fácil respirar pensando que están vivos”
Accidente de trenes
Los familiares lamentan la falta de información sobre el paradero de los desaparecidos, a los que aún no se ha puesto cifra, a la espera de que la luz del día agilice el rescate de los vagones del Alvia que se han precipitado por un talud de cuatro metros
Últimas noticias sobre el accidente de dos trenes en Adamuz

Está el padre que lleva horas llamando a su hijo, pese a que solo escucha los tonos de la llamada. Iba en uno de los vagones del Alvia que partió de Madrid, pero no llegó a Huelva. No tiene ganas ni de dar su nombre, como el resto de familiares que han aguardo toda la noche en vilo a las puertas de las Urgencias del Hospital Reina Sofía de Córdoba. Está la hermana que se ha paseado por varios centros hospitalarios repitiendo el nombre, los apellidos y el DNI de su familiar, también desaparecida. Tras pasar el fin de semana en la capital, cogió el tren de Renfe que ayer impactó con un Iryo procedente de Málaga, provocando un brutal accidente que se salda con, al menos, 39 fallecidos (además, hay cerca de 150 heridos, cinco de ellos muy graves y 24 graves). Está el marido que también busca desesperadamente a su mujer, inmigrante cubana que lleva años viviendo en Huelva. Dice que habló con ella media hora antes del fatal impacto. Son las 5:14 de la mañana. Se preguntan cómo es posible que esté a punto de amanecer sin noticias de los suyos. Profesionales sanitarios han hablado con ellos, preparándoles para lo peor, pero aún mantienen la esperanza de que los equipos de rescate los saquen con vida de la mole de hierro.

—Es más fácil respirar pensando que están vivos.
La caseta municipal de Adamuz se convirtió en un centro improvisado de coordinación al que iban siendo trasladados los afectados por el accidente
La noche en Adamuz, de unos 4.500 habitantes, ha sido cerrada para los equipos de emergencias, que no han podido apenas avanzar para excarcelar a los atrapados y eterna para los familiares de los desaparecidos, que critican la información que han recibido a cuenta gotas. La caseta municipal se convirtió hace unas horas en un centro improvisado de coordinación al que iban siendo trasladados los afectados por el accidente. Los ilesos se han ido subiendo a autobuses que han partido hacia Málaga, Sevilla, Huelva o Madrid.
Los primeros medios de comunicación en llegar han recogido testimonios de “la pesadilla” vivida. A los micrófonos de la Cadena Ser ha contado Bianca, de 23 años, que algunos pasajeros habían notado que el Alvia iba a muchísima velocidad. Ella, ni su novio, que tampoco ha necesitado atención hospitalaria, notaron un primer frenazo e inmediatamente después uno más brusco. Con la voz entrecortada, pero con el alivio de poder narrarlo, ha explicado que las maletas empezaron a volar, una mesa se rompió en dos y un pasajero cayó sobre ella. Y luego se vino abajo el techo del vagón. Yuri, colombiana afincada en Madrid, iba en el vagón 7 del Iryo siniestrado tras pasar el fin de semana en Málaga. Califica la velocidad a la que iba el tren de “horrible”. Lo que vino después aún peor: gritos, heridos, fallecidos…

A las 06:00 horas no quedaba nadie en la caseta municipal de Adamuz, iluminada anoche por las luces azules parpadeantes de las emergencias. Salen ambulancias —y algún coche fúnebre—. Entran vehículos de familiares en busca de sus desaparecidos, a los que ninguna autoridad se ha atrevido aún a poner cifra. El Hogar del Pensionista ha sido habilitado para atenderlos después de que pillasen el coche en Huelva tras enterarse de que sus allegados iban en el Alvia 2384. Los reciben agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, voluntarios de Cruz Roja y varios equipos de psicólogos. Un onubense, que prefiere de momento conservar el anonimato, dice que cuatro de sus familiares tenían que haber llegado a Huelva esta noche. Denuncia que ni tan siquiera le han dicho en qué vagones iban.

El panorama que pinta el jefe de los Bomberos de Córdoba, Paco Carmona, no invita al optimismo. Se han rescatado a personas con cortes o contusiones, pero también con fracturas abiertas o amputaciones. Los primeros tres vagones del Alvia —el del maquinista, de 28 años, fallecido y dos con 53 personas a bordo— han caído por un talud de cuatro metros, que son un amasijo con todo tipo de obstáculos para llegar a las víctimas. La Unidad Militar de Emergencias (UME) que se ha trasladado esta noche con 15 vehículos con diverso material de rescate e iluminación trabajan a contrarreloj.
Los efectivos desplegados en la zona advertían que cuando amaneciera se conocería realmente la magnitud de la tragedia.