Las sobrinas del mecenas de la ciencia acusan a los albaceas de ocultar el cobro de su sueldo vitalicio
Caso Cellex
Las familiares de Pere Mir reclaman una renta de 14.000 euros al mes que figuraba en el testamento del mecenas y que no perciben

El Centro Cellex de investigacion oncológica

Las sobrinas de Pere Mir, mecenas de la ciencia en Catalunya, descubrieron en el año 2020 que su tío, fallecido sin descendencia en 2017, les había dejado en el testamento una renta vitalicia de 14.000 euros al mes. La Agencia Tributaria Catalana inició una inspección a las dos hermanas por el impuesto de sucesiones y descubrieron que no estaban percibiendo nada. Ambas —Cristina Pàmias y Teresa Pàmias— han declarado este miércoles ante el Juzgado de Instrucción 12 de Barcelona, que investiga a los tres albaceas a quienes correspondía administrar el legado del filántropo por presuntamente haberse quedado para fines particulares parte de los fondos de Mir.
Las dos mujeres acusan a los administradores de haberles ocultado que les correspondía un salario de por vida que todavía no cobran. De hecho, en 2023, después de reclamarlo, los albaceas aceptaron pagarles 402.000 euros a cada una, cantidad que no cubre los 14.000 euros mensuales que figuran en el testamento. Pere Mir designó a los investigados Jordi Segarra, Francesc Capella y al Dr. Josep Tabernero para la gestión de su patrimonio. Siguiendo sus últimas voluntades, debía liquidarse toda su fortuna personal, también radicada en unas sociedades en Panamá, y destinarla a las fundaciones Mir-Puig, dedicada al cuidado de personas mayores, y Cellex, centro pionero en la investigación contra el cáncer.
En 2023, las dos hermanas percibieron 400.000 euros del legado de su tío
La jueza dictó la intervención de las dos fundaciones a través del Protectorado de Fundaciones de la Conselleria de Justicia para garantizar “la integridad del patrimonio” y acusa a los administradores del testamento de haber destinado 6,2 millones a otros fines distintos a los establecidos por Mir. Están investigados por los delitos de apropiación indebida y administración desleal al considerar que pudieron haber gestionado de forma irregular el patrimonio para fines particulares.
Según un informe de los Mossos d’Esquadra, Mir encomendó a Jordi Segarra, su hombre de confianza, que hiciera las gestiones necesarias para que, desde una fundación panameña, Tama Foundation, se establecieran unas asignaciones económicas vitalicias a favor de sus sobrinas. Se traspasaron 9,5 millones de euros a otra sociedad para cubrir el pago de las rentas a las dos hermanas durante un periodo de 28 años y 3 meses, hasta que cumplieran los 96 y 91 años respectivamente. Además de los impagos, los Mossos destacaron que los fondos con los que debían realizarse las asignaciones vitalicias procedían de una sociedad distinta a la designada por Mir. El albacea Segarra las hizo desde la Fundación Elyane, con sede en Panamá, cuyo único beneficiario debía ser la Fundación Cellex.
Las sobrinas también acusan a los albaceas de haberles ocultado la existencia de unas joyas que tampoco les fueron entregadas en su totalidad, según denuncian. Ante la jueza, aseguraron que les entregaron unas cuantas piezas, pero que todavía faltan más. Las defensas de los investigados sostienen que les entregaron todas las joyas de la herencia de Pere Mir y, en especial, de su esposa, Núria Pàmias, valoradas en 2,1 millones de euros. Señalan que les fueron transferidas “íntegramente a las sobrinas del matrimonio el 26 de septiembre de 2018, en presencia de las citadas sobrinas”.

