El doctor IA abre consulta
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La inteligencia artificial se extiende de manera progresiva en el sector sanitario.

La aplicación a la salud es una de las grandes tendencias de la IA

La implementación de la inteligencia artificial en la medicina, tal como ocurre en múltiples sectores de la vida humana, conlleva tanto mejoras en el bienestar —por ejemplo, el este descubrimiento que Google dio a conocer ayer— como una industria gigantesca. El planeta se alista para su integración en los esquemas sanitarios, donde el desempeño de los facultativos empieza a ser ya respaldado en algunos casos por la IA, formando parte de redes fundamentales que cubren desde la asistencia en diagnósticos hasta el triaje (la categorización de enfermos por su estado) en las áreas de urgencias. El doctor IA ha reemplazado al doctor Google, aunque este continúa operando en ese mismo espacio.
Debido simplemente a su cantidad de usuarios —cerca de 900 millones— es posible que OpenAI posea el mayor conocimiento sobre las dudas que planteamos a la IA. Recientemente, la empresa dirigida por Sam Altman señaló que “la salud ya es uno de los temas más populares” en su conocido asistente virtual y que semanalmente “cientos de millones de personas hacen preguntas sobre bienestar y cuidado personal”. Por tal motivo, comunicó el estreno de ChatGPT Salud, una herramienta conversacional que subraya su rechazo a realizar diagnósticos, pese a servir de orientación para analizar sintomatología, exámenes médicos y terapias. No reconocerá que actúa como facultativo, si bien se aproxima a esa frontera tan difusa.
El inconveniente de cargar datos sanitarios de un individuo en cualquier sistema enfocado en el aprendizaje mediante el procesamiento de información (como un análisis), radica en que se extravía el dominio sobre ellos de forma permanente. Tal vez por este motivo OpenAI afirma que ChatGPT Salud “combina los sólidos controles de privacidad, seguridad y gestión de datos de ChatGPT con protecciones adicionales diseñadas específicamente para la salud, incluyendo cifrado y aislamiento que mantienen las conversaciones privadas y compartimentadas”. Asimismo, incita a los consumidores a vincular sus expedientes médicos y aplicaciones de salud con el chatbot.

Esta prestación permanece restringida a un círculo pequeño de personas, si bien permite anotarse en una lista de reserva -aún no se aceptan registros en España-. OpenAI señala que la creación de ChatGPT Salud tomó dos años de labor donde colaboraron por encima de 260 expertos provenientes de 60 naciones y 12 áreas distintas. La meta consiste en que multitud de individuos carguen sus antecedentes clínicos al sistema para que la IA los analice al solicitarse datos a medida. “¿Cómo ha cambiado mi colesterol?” O “¿Puedes resumir mis últimos análisis de sangre antes de mi cita?” Representan un par de muestras sobre su posible empleo.
En territorio estadounidense, donde Amazon brinda One Medical, su plataforma de atención médica digital (vinculada directamente con la farmacia que remite los fármacos prescritos a las viviendas de los usuarios), se ha integrado actualmente la inteligencia artificial, la cual puede contestar dudas sanitarias, programar consultas o supervisar el tratamiento farmacológico. Cada proceso es individualizado y emplea los antecedentes clínicos del sujeto, sus exámenes, diagnósticos y las medicinas que consume.
Durante los últimos tiempos, un extenso grupo de Google Research y Google DeepMind ha desarrollado un modelo de IA perfeccionado para la diagnosis clínica. Se denomina AMIE (acrónimo en inglés para explorador articulado de inteligencia médica). Posteriormente, los científicos contrastaron la eficacia de su herramienta de IA frente a la de facultativos de atención primaria mediante un análisis (un tanto engañoso) fundamentado en 149 expedientes médicos de Canadá, Reino Unido y la India. Tras evaluar las conclusiones entre AMIE y 20 especialistas, la IA evidenció “una mayor precisión diagnóstica y un rendimiento superior en 28 de los 32 ejes según los médicos especialistas y en 24 de los 26 ejes según los pacientes”.

Resulta cuestionable en este asunto que los facultativos intervinieran a través de una mensajería escrita que dista bastante de la práctica clínica habitual. No resulta equivalente redactar interrogantes en una pantalla que conversar con el enfermo de forma presencial, contando con la opción de realizar exámenes físicos complementarios. Aparte de lo anterior, quedan excluidos elementos fundamentales de la conexión interpersonal, tales como el contacto visual, la atención activa, el matiz de la voz o el discurso ajustado a cada individuo. Tal vez sea el doctor quien deba recurrir a la IA para hallar algún apoyo útil, en vez de que lo haga el propio usuario.
. Prism, para trabajos científicos. OpenAI ha revelado Prism, que cataloga como “un área de trabajo gratuita y nativa de IA, impulsada por GPT‑5.2, para que quienes hacen ciencia puedan escribir y colaborar en investigaciones”. La herramienta se encuentra abierta a todo usuario y permite administrar iniciativas y equipos de trabajo sin restricciones. Mediante este chat es factible “explorar ideas, probar hipótesis y analizar problemas científicos complejos en su contexto”, componer y supervisar textos e integrarles datos de interés.
. Apple transformará Siri. Apple se encuentra desarrollando la evolución de su asistente Siri para convertirlo en su chatbot inaugural con IA, el cual estará plenamente incorporado en el ecosistema de la firma, contemplando los sistemas operativos de iPhone, iPad y Mac, según Bloomberg. La apariencia de Siri también se renovará. Más allá de rastrear datos y producir contenidos como textos o ilustraciones, Siri brindará un apoyo sumamente individualizado. Estará potenciada por un esquema de IA a medida creado por los expertos de Google Gemini.

