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¿Es normal tener ahora miedo a coger el tren?

Sesgo de disponibilidad

 Los siniestros ferroviarios de esta semana pueden disparar el temor a viajar en un medio de transporte que sin embargo es de los más seguros

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Dos personas en la estación de trenes Puerta de Atocha-Almudena Grandes, en Madrid (España)

Dos personas en la estación de trenes Puerta de Atocha-Almudena Grandes, en Madrid (España)

Eduardo Parra - Europa Press / Europa Press

Irene, estudiante de Geología, tiene que coger un tren este viernes desde la estación de Chamartín (Madrid) y reconoce que está nerviosa. El choque de Adamuz (Córdoba), en el que murieron 43 personas y la caída de un muro en Gelida (Barcelona) sobre un cercanías que acabó con la vida del maquinista y dejó una treintena de heridos, permanecen de manera demasiado vivida en su memoria. Cogerá el tren, pero sabe no lo hará con la misma tranquilidad que en otras ocasiones, a pesar de ser uno de los medios de transporte más seguros. Un porcentaje pequeño de la población tienen miedo a volar -una fobia más conocida- y es menor aún tener miedo a viajar en tren, pero este temor se ha acrecentado de manera aparentemente momentánea tras la tragedia ferroviaria. Los expertos tranquilizan asegurando que es un proceso psicológico normal, pero avisan que no debe durar mucho más allá de un mes y que no es bueno ver las imágenes de la tragedia de manera repetida.

Pantalla de información en el área de salidas, este lunes, en la estación de Atocha de Madrid.
Pantalla de información en el área de salidas, este lunes, en la estación de Atocha de Madrid.Chema Moya / EFE

No es necesario haber viajado en alguno de los trenes siniestrados o tener relación con alguna víctima o superviviente para experimentar sensación de miedo después de los sucesos de esta semana. “Se conoce como condicionamiento vicario”, cuenta la psicóloga experta en emergencias y catástrofes Sara Laguna Bonilla. Porque el temor se transmite al ver o escuchar lo sucedido de manera repetida a través de los medios de comunicación, así como de experiencias directas. “El miedo es una respuesta biológica esperable”, prosigue la doctora en psicología de la Universidad Europea, Mariola Fernández. Y es así porque la gente lo ve como que es “potencialmente posible morir”. Por eso considera fundamental “validar esas emociones”.

El sesgo de disponibilidad hace que obviemos los 2.000 otros trenes que han circulado con normalidad

Mariola Fernández

doctora en psicología de la Universidad Europea

Cuando sucede una tragedia como la de Córdoba, esos eventos están muy presentes en la memoria inmediata. Es lo que se llama el “sesgo de disponibilidad”, que hace que “obviemos los 2.000 otros trenes que han circulado con normalidad”, apunta Fernández, que recuerda que tener miedo no es algo patológico. También Laguna Bonilla aconsejan diferenciar lo excepcional de lo habitual. “Un suceso concreto no define el funcionamiento general del sistema ferroviario, que cuenta con protocolos estrictos diseñados para minimizar riesgo, tranquiliza. Pero aunque el miedo es una reacción normal y comprensible “no siempre es el reflejo fiel del peligro real”, avisa Laguna Bonilla. Que considera que si la persona entiende esta diferencia, esto le ayudará a rebajar la ansiedad.

Después de un suceso impactante, el riesgo percibido acostumbra a aumentar de una manera desproporcionada, avisa Laguna Bonilla. En estos casos, el cerebro, como mecanismo de protección “sobredimensiona la amenaza para mantenernos alerta”. Y la sensación de falta de control junto con la exposición a noticias o experiencia negativas hace que vivamos el peligro como algo mayor de lo que es.

De ansiedad a pensamientos repetitivos

Tres tipos de síntomas: emocionales, físicos y de pensamiento

Y esto se acostumbra a traducir en diferentes tipos de síntomas, que varían según las personas. Suelen aparecer los días o semanas posteriores a un suceso de estas características pueden ser a nivel emocional, físico y también de pensamiento. Así, puede aparecer miedo, ansiedad, sensación de inseguridad o irritabilidad, enumera Laguna Bonilla. También, a nivel físico no es raro que afloren problemas para dormir, cansancio, sudoración, tensión muscular, palpitaciones o también molestias digestivas. Y a nivel de pensamiento, es esperable que en algunos casos aparezcan pensamientos repetitivos sobre lo ocurrido o también una mayor preocupación por la seguridad.

“El miedo provoca sobreactivación, que estemos alerta y que nos separemos de lo que nos hace daño”, apunta el doctor en psicología y profesor de la Complutense, Guillermo Fouces. En este caso se traduce no cogiendo un tren. Fouces cuenta que esta es una reacción “normal” que se convierte en “anormal” cuando se alarga en el tiempo “y nos impide hacer vida normal”. La intervención que se aconseja es “enfrentarnos a la situación que nos da miedo para volver a normalizarla”, señala el psicólogo.

Aunque el miedo es una reacción normal y comprensible “no siempre es el reflejo fiel del peligro real”

Sara Laguna Bonilla

psicóloga experta en emergencias y catástrofes

La doctora Fernández diferencia entre la sintomatología experimentada por familiares o supervivientes de un accidente, en el que en un 90 % de los casos hará falta una intervención psicológica. Laguna Bonilla también advierte sobre la posibilidad de que se desarrolle “un miedo patológico a coger un tren”, sobre todo en aquellas personas con “recursos de afrontamiento limitados” o con “personalidad tendente a desarrollar esa sintomatología”. En estos casos, recomienda “acudir a profesionales titulados para poder trabajarlo y poder ayudarles”.

El dato

El avión es el medio de transporte que más fobias despierta aunque es de los más seguros junto con el tren. En el año 2023 hubo 22 fallecidos en el tren -en su mayoría atropellos de peatones- frente a los 1.806 decesos que registró la DGT

“¿Quién me dice que las vías o el tren no tienen un problema?, ¿quién me asegura que pueda caer algo a las vías cuando pasemos, como ha ocurrido en Barcelona. “¡La previsión del tiempo es que va a llover mucho¡ ¿y si se cae un muro?”. Estos son algunos de los muchos pensamientos que le vienen a Irene antes de tomar el tren con sus amigas a Galicia.

Con la tragedia de Adamuz tan reciente, predomina aún la incertidumbre. Por eso, Laguna Bonilla considera que un buen consejo es intentar no anticiparse a escenarios negativos “ni sobredimensionar el riesgo”. Las expertas aconsejan “regular la exposición a la información”. Algo que no implica no informarse, pero sí que consideran preferible evitar el consumo continuo “de imágenes o noticias alarmistas que incrementan la ansiedad”, apunta la psicóloga Sara Laguna Bonilla.

El consejo es centrarse en el presente, “en aquello que está bajo nuestro control” así como intentar recuperar rutinas de normalidad. También es aconsejable que el que esté en una situación de miedo hable de lo que siente sin minimizar. Porque para Laguna Bonilla es la mejor manera de lograr que este temor no se cronifique.

Pero no todo el mundo tiene sintomatología. Es el caso de María o Guillermo, que el pasado lunes, horas después del choque de trenes en Córdoba se disponían a coger este medio de transporte en la estación madrileña de Atocha. Guillermo C. López, ingeniero electrónico de 24 años, esperaba en la estación para coger un tren de alta velocidad (un Avant) a Puertollano, la parada anterior a Córdoba. ¿Tiene miedo? “En absoluto, al tren, en absoluto. Es un medio superseguro, con unas medidas de seguridad enorme”. “La seguridad está todo lo garantizada que pueda estar, porque siempre hay riesgos. Los accidentes ocurren”, reconocía. De la misma opinión es María Perales, una jubilada que viaja con mucha frecuencia de Madrid a Málaga, donde tiene una hermana. “Reconozco que el tren no me da nada de miedo. No me preguntes el motivo, pero nunca pienso que pueda ocurrir un accidente, algo que sí me pasa cuando cojo un avión o cuando voy por carretera. El tren, para mí, es un lugar seguro, cómodo y puntual, aunque a veces esto no sea así”, reconocía.

Entre un mes y un mes y medio es el plazo en que toda esta sintomatología puede aflorar sin que haya que preocuparse. Transcurrido este tiempo, sí que es aconsejable pedir una cita psicológica que evalúe el estado, apuntan las expertas. Es un tiempo lógico porque el cerebro necesita organizarse, explica Fernández, que recuerda que pasado ese tiempo se corre el riesgo de desarrollar una fobia o algo peor: estrés postraumático

Lorena Ferro Cabrera

Lorena Ferro Cabrera

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Nacida en Barcelona (1978), trabaja en Guyana Guardian desde julio de 2009. Ha pasado por la Hemeroteca Digital y los departamentos de Producción Propia y Última Hora, en la edición digital. Ahora en la sección de Sociedad

Celeste López Perales

Celeste López Perales

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Redactora jefa de Guyana Guardian en la delegación de Madrid, especializada en temas sociales. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

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