Los Mossos ya analizan la caja negra del tren y el estado del muro caído
Crisis ferroviaria
La policía determinará el estado de la infraestructura y cómo afectaron las lluvias

Los Mossos, de paisano, trabajaron recogiendo indicios y pruebas, y documentando el lugar del siniestro del tren, junto a los Bombers, que aseguraron la zona, ayer en Gelida
Los Mossos d’Esquadra ya trabajan con la caja negra del tren de Rodalies que el martes por la noche sufrió un accidente al caerle encima parte de un muro de contención de la autopista AP-7, a su paso por Gelida. Un maquinista en periodo de formación de 27 años murió y otras 35 personas resultaron heridas, de diversa consideración, aunque no se teme por la vida de ninguna de ellas.
La unidad de investigación del área central aeroportuaria y de transporte público de la policía regresó ayer al punto de las vías, bajo la autopista y junto algunos de los campos de viñedos que la familia Torelló cuida desde hace generaciones en la zona. De allí no se movieron los Bombers de la Generalitat, que estuvieron trabajando toda la madrugada. En los primeros momentos atendiendo a las víctimas y después excarcelando a uno de los maquinistas, atrapado en el amasijo de hierros en que quedó convertida la cabina. Casi una hora necesitaron para sacarlo con seguridad y con varios huesos rotos.
La oscuridad, la rapidez con la que sucedieron los acontecimientos y el impacto de la noticia de un ferroviario fallecido tapó el trabajo del grupo de estructuras colapsadas de los Bombers, el Grec. No fue menor su análisis en la decisión que horas después tomaron los responsables del ministerio de Transportes de cortar la circulación en los tres carriles de la autopista, en dirección Tarragona, por el peligro que conlleva el paso de tanto volumen de tráfico y camiones pesados por un tramo del que falta garantizar su seguridad para los usuarios de la vía.
Los bomberos debían trabajar el martes por la noche con seguridad y el muro de contención se sostenía, y así sigue, sobre el primer vagón, sobre el que se precipitó, y que provocó el descarrilamiento. Ese grupo apuntaló y afianzó la pared para que sus compañeros pudieran trabajar con seguridad bajo la estructura de la locomotora que con el impacto quedó parcialmente levantada.
Ernestina Torelló reabrió nuevamente las puertas de su casa, que el martes acogió a todos los heridos
Una seguridad que permitió operar a los bomberos y después a los mossos. Los responsables de la investigación recogieron la caja negra de la locomotora y sus compañeros de la policía científica de la División de Investigación Criminal se encargaron de realizar la inspección ocular del lugar. Un trabajo importante en todas las investigaciones, pero especialmente en esta.
Los policías tienen varias hipótesis sobre la mesa: el muro cayó sobre las vías e inmediatamente el tren colisionó frontalmente, o el muro se precipitó sobre el primer convoy en el que iban los cuatro maquinistas. En ambos casos, la responsabilidades que se pueden derivar no varían y a los investigadores les tocará determinar si la pared de contención estaba en mal estado, había recibido un mal mantenimiento o se vino a bajo por un episodio de lluvias que la debilitó y para el que no estaba preparada en el momento de su construcción.

La policía científica puede elaborar sus conclusiones o, en caso de complejidad y necesidad de la participación de expertos, solicitar a la jueza de Vilafranca que el martes ya se trasladó al lugar para intercambiar impresiones con los policías y tutelar la retirada del cuerpo del fallecido, que oficie a peritos para que ayudan a entender no tanto qué paso, sino por qué se derribó ese muro. Y bien a petición de los mossos o, más adelante, de los titulares de las infraestructuras o las víctimas cuando se personen en el proceso judicial, se podrán encargar informes a geólogos que determinen el comportamiento de esa pared y a meteorólogos para que concreten cómo fue ese episodio de lluvias y qué afectación pudo tener en el muro.
Una pared de hormigón que los bomberos dejaron asegurada para trabajar, pero que se aguanta porque está encima de los restos de la locomotora. Cinco vagones que Adif ya estudia cómo retirar de las vías. Y aquí viene la segunda fase de la emergencia.
Adif retirará los convoyes siniestrados sobre los que se apoya parte de la pared de contención de la AP-7
Los técnicos de Adif y del ministerio de Transportes presentes en Gelida determinaron que los convoyes hay que sacarlos usando una grúa de unas 20 toneladas. ¿Y cómo la metes? La respuesta sencilla es pensar que por la parte superior, anclada en la autopista. Opción que, por el momento, se ha descartado por la poca seguridad que ahora mismo ofrece la AP-7 en ese tramo por como ha quedado el resto del muro de contención.
El jefe de operaciones de los Bombers ya advirtió a los técnicos y mandos de Adif y del ministerio de Óscar Puente que en el momento en que se moviera el convoy de la locomotora, era arriesgado predecir el comportamiento del resto del muro de contención. De ahí la decisión de cortar ese tramo de la AP-7 mientras duran los trabajos de extracción de los convoyes y se asegura todo el muro.

Todas estas decisiones y conversaciones entre técnicos mandos de dirección y operativos, las escuchaba con atención los miembros de la familia Torelló. La cercanía de su casa con el punto del accidente fue providencial porque permitió a los primeros bomberos y sanitarios trasladar de manera fácil, segura y rápida a los heridos y realizar bajo techo las primeras curas. Esas maniobras se realizaron en el comedor y varias salas de la imponente masía, convertida en un hospital de campaña, que Ernestina Torelló Llopart atendía con una elegancia encomiable incluso en esos momentos tan desconcertantes.
Frente a un plato de sopa caliente y su copa diaria de corpinnat, Ernestina recordaba ayer que el martes por la noche ya estaba con su café con leche frente a la televisión cuando le telefonearon de la central de alarmas. Por las cámaras veían a unos individuos, “bomberos, me dijo”, que pretendían entrar en la casa. No dudó en abrirles. En un momento aquellos salones acogieron a todos los pasajeros, en función de las lesiones.
Los Bombers y los técnicos del Ministerio de Transportes determinaron que el muro no da seguridad
La mujer no olvida a los que no presentaban heridas pero estaban muy asustados. “No hablaban. Estaban mudos, con la mirada perdida y en shock. Me impresionó, estaban atemorizados. Creo que no sabían ni qué había pasado”.
Sus hijos Paco y Toni de la Rosa, que no tardaron en llegar a la casa familiar esa noche, atendían al personal de emergencias y los periodistas ayer en su finca con el mismo espíritu colaborador, pero algo preocupados. Los técnicos del ministerio pretenden hacer entrar la grúa que debe retirar las locomotoras por su finca. “No pasa nada, nuestra intención es ayudar. Pero necesitamos que nos garanticen que esas 22 toneladas, en el momento que pasen por encima de nuestra cava, no haya otra desgracia y el suelo se venga abajo por el peso”. Una petición razonable que el comisario al frente de la región policial metropolitana sur de los Mossos, Eduard Sallent, se comprometió a recordar cuando llegue el momento.
Tanto la investigación como los trabajos de asegurar el muro y retirar los convoyes requerirán de paciencia. El trabajo policial será muy especializado y complejo, como el los otros en las vías y en el muro de contención. “El tiempo que haga falta, pero con garantías”, advertía un técnico con mando.





