Vivo

Mara Mariño: “Se educa a los hombres para consumir mujeres, ya sean reales, virtuales o en OnlyFans”

Sexología

La periodista y escritora acaba de publicar su segundo ensayo que aborda cómo la tecnología y las redes sociales están multiplicando, agudizando y perpetuando las violencias machistas

Mara Mariño es periodista, sexóloga y escritora.

Mara Mariño es periodista, sexóloga y escritora.

Dani Duch / Propias

La tecnología llegó para hacernos la vida más fácil, o eso creíamos. Mara Mariño (Madrid, 1992), periodista, sexóloga y escritora, lleva años analizando las violencias digitales y cómo internet y las redes sociales se están utilizando para violentar y someter a las mujeres. Existen grupos anónimos de Telegram donde un robot desnuda imágenes de mujeres, o comunidades de Facebook en las que se comparten fotos de parejas, hijas o compañeras de trabajo. También circulan videotutoriales que enseñan a jóvenes a convertirse en “agentes de modelos” en OnlyFans, y “novias digitales” creadas con inteligencia artificial, siempre disponibles para el consumo masculino.

Al revisar sus artículos, Mariño comprendió que no se trataba de un fenómeno aislado, sino que estaba pasando en diferentes partes del mundo y al mismo tiempo. Su segundo ensayo, #S3xpidemia (Loto azul), nace para entender qué está pasando y, al mismo tiempo, recordarnos que aún estamos a tiempo de hacer algo.

¿Qué modelo de masculinidad se está normalizando en los entornos digitales?

Se está educando a los hombres para que vean a las mujeres de manera dividida, no solo a las de su entorno, sino a todas en general. Por un lado, están las mujeres “públicas”, accesibles y siempre disponibles, como las que aparecen en vídeos pornográficos, en plataformas como OnlyFans, o incluso las que son generadas con IA. Son mujeres concebidas para ser consumidas.

Por otro lado, están las mujeres que no entran en esa categoría, que se inscriben en el binomio de “puta o virgen”. La “virgen” debe ajustarse a estereotipos de género muy rígidos, es decir, una mujer que renuncia a su carrera profesional, se dedica a las tareas del hogar y carga con el peso de la crianza. Si alguien se sale de esos roles, se enfrenta a insultos, ataques o presiones que buscan devolverla a “su lugar”.

Mara Mariño ha publicado su segundo ensayo '#S3xpidemia'.
Mara Mariño ha publicado su segundo ensayo '#S3xpidemia'.Dani Duch / Propias

Habla en el libro de la llamada soledad masculina ante el avance del feminismo. ¿Por qué se vincula una cosa con la otra?

Porque ha interesado hacerlo, no porque los datos lo sostengan. De hecho, ese discurso surge a raíz de un barómetro que, cuando lo revisas, muestra que el porcentaje de mujeres que sufren soledad no deseada es mayor que el de hombres, 21% frente al 18%. Algunos sectores han manipulado ese dato para construir una nueva narrativa que cumple dos objetivos: denostar al feminismo y reforzar la idea de que los hombres estarían perdiendo algo que antes tenían garantizado: tener una compañera sexual y emocional.

¿Qué impacto tiene en las relaciones heterosexuales?

Este cambio no tiene que ver con que las mujeres hayan dejado de querer relacionarse o enamorarse de los hombres. Lo que ha cambiado es que ahora buscamos relaciones en igualdad de condiciones, con implicación emocional y corresponsabilidad en los cuidados, algo que históricamente no se exigía a los hombres. Cuando ese modelo no se encuentra, muchas mujeres prefieren no vincularse. 

Un grupo de Telegram que desnudaba con IA a mujeres ofrecía créditos extra para San Valentín

El porno llega a los más pequeños sin necesidad de acceder a él. ¿Basta con prohibirlo?

Prohibir la pornografía es complejo, sobre todo porque todavía no existe una conciencia política clara de su impacto. Reino Unido ha prohibido prácticas como el estrangulamiento en el porno. Aquí, se intentó avanzar con sistemas de verificación de edad, como la llamada “cartera digital beta”, pero no se ha traducido en ningún resultado. Muchos sistemas se limitan a una casilla que confirma ser mayor de 18 años, por lo que se requiere de sistemas de verificación efectiva. El problema no es solo que la consuman, sino que la están aprendiendo y, en muchos casos, replicando. 

En el libro habla de la existencia de grupos masivos de Telegram donde se desnudan a mujeres mediante inteligencia artificial.

El grupo al que accedí se trataba de un chatbot que, nada más entrar, te daba monedas virtuales gratuitas para “desnudar” las imágenes que subieras. Siempre eran mujeres. Cada día te renovaban los créditos; si los gastabas, podías esperar o comprarlos. Me impactó especialmente que en San Valentín ofrecieran un 10% extra de créditos a quienes compraran monedas ese día. 

¿Qué paso con ese grupo?

Investigué el grupo y reporté a la plataforma lo que se hacía en él, pero el grupo no desapareció. Escribí un artículo y Telegram se puso en contacto conmigo para que añadiera un párrafo aclarando que la plataforma no apoyaba ese tipo de contenidos, pero no lo cerraron. Más tarde desapareció, pero surgieron otros. Me llamó especialmente la atención el tono con el que se presentaba todo, asegurando que los datos no se almacenaban, y se repetía la idea de “diviértete”.

Según Save The Children, uno de cada tres menores vería con buenos ojos abrirse una cuenta de OnlyFans. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Una de las claves ha sido cómo han conseguido darle la vuelta al concepto. Es una plataforma donde se comercializan mayoritariamente cuerpos de mujeres –el 85 % de quienes generan contenido son mujeres y alrededor del 80% de quienes lo consumen son hombres–, pero han logrado situarse al mismo nivel que una red social. Por ejemplo, hablan de “creadoras de contenido”, en vez de mujeres en situación de prostitución digital, y “suscriptores”, en vez de puteros.

Además, han pasado de estar vinculados a entornos claramente sexuales a patrocinar deportistas y eventos. Cuando su logo aparece en el uniforme de una surfista o de un esquiador olímpico, la marca se integra con el resto y deja de percibirse como una plataforma de contenido sexual.

Muchas mujeres, que tenían cuentas en OnlyFans, se ven abocadas a prostituirse o trabajar en películas porno

De media, las mujeres que están en OnlyFans ganan 128 y 155 euros al mes.

Juegan mucho con la fantasía de “te puede cambiar la vida”. Pero la realidad es muy distinta para la mayoría. Solo un pequeño porcentaje concentra casi todo lo que se mueve en la plataforma. El top 10 de creadoras factura el 70% de los ingresos y ellas solo representan el 0,1% de las que están en la plataforma.

Además, todas esas mujeres nunca podrán borrar su huella digital.

Cuando alguien entra en OnlyFans, debe ser consciente de que los contenidos se van a filtrar y difundir fuera de la plataforma. Ese descontrol de la imagen provoca consecuencias. Hay muchas mujeres que se sienten condicionadas a volver a la plataforma porque, al presentarse a entrevistas de trabajo, han recibido comentarios como “no podemos contratarte porque estuviste en OnlyFans y vendiste fotos sin ropa”. Muchas mujeres se ven abocadas a trabajar en la industria pornográfica o incluso en el sistema prostitucional. 

Mara Mariño: “Ahora buscamos relaciones en igualdad de condiciones, con implicación emocional y corresponsabilidad en los cuidados, algo que históricamente no se exigía a los hombres”.
Mara Mariño: “Ahora buscamos relaciones en igualdad de condiciones, con implicación emocional y corresponsabilidad en los cuidados, algo que históricamente no se exigía a los hombres”.Dani Duch / Propias

En el libro habla también de las “novias digitales”. ¿Por qué están calando entre los hombres? 

Muchos hombres expresan una sensación de soledad. Pero en lugar de analizar sus causas, el debate se ha desplazado casi exclusivamente al terreno de la pareja. A esto se le llama un sistema de apoyo social románticocentrista, en el que muchos hombres depositan en la pareja funciones que no comparten con su círculo masculino. Cuando las mujeres dejan de asumir ese papel y ellos no encuentran espacios donde mostrarse vulnerables sin sentirse juzgados, aparece lo que podríamos llamar “solucionismo tecnológico”.

¿Cómo interactúan con estas “novias digitales”?

La respuesta que se ofrece no es amistad ni apoyo real, sino una experiencia diseñada para el consumo. Con la IA, además, el avatar reacciona a los comandos que introduces (se puede quitar la ropa o adoptar las posturas que le pidas). Cuando observas cómo se representan esos cuerpos, siempre son mujeres hipersexualizadas. Entonces, ¿podemos seguir hablando de soledad cuando vemos a mujeres hipersexualizadas, vejadas y respondiendo a una conversación sexual y generando imágenes que son casi pornográficas? Yo personalmente creo que no.

En 11 días, se generaron tres millones de 'deepfakes' sexuales mediante Grok

Alguien puede pensar que no hay nada de malo en ello si no se traslada al plano físico.

El mensaje que transmiten estas aplicaciones es que siempre va a haber una mujer (real o generada) disponible las 24 horas, encantada de interactuar, entusiasta y sin límites. Disponibles para lo que ellos quieran, cuando y como quieran. No existen protocolos eficaces que frenen la conversación. Sí se activan alertas ante referencias al suicidio o a las autolesiones, pero no cuando se habla de violación o de agresiones. 

¿Qué le parece la propuesta del Gobierno de prohibir las redes sociales a menores de 16 años?

Ha servido para poner sobre la mesa, por primera vez, que las redes sociales no son tan inocuas como pensábamos. Pero, no tengo las expectativas muy altas. Siempre hay demasiadas variables fuera de control y no está claro hasta qué punto se podrá impedir realmente el acceso. En OnlyFans, los menores no pueden abrir perfiles, pero algunos utilizan el DNI de familiares o acceden a través de cuentas de adultos.

También me parece relevante la idea de exigir responsabilidad a quienes están detrás de estas plataformas. Con Grok, se generaron tres millones de deepfakes sexuales de mujeres y menores en apenas 11 días. Por otro lado, es interesante que se plantee identificar qué plataformas concentran más contenido de odio. Si en la calle no puedes amenazar de muerte a alguien sin consecuencias, no puede ser que en redes sociales puedas hacerlo con impunidad.

A nivel institucional ya se están moviendo cosas, pero, ¿qué propondría desde el ámbito familiar y educativo?

No basta con una asignatura de informática, sino una formación más completa que aborde los riesgos de las plataformas, sus efectos y qué hacer ante cualquier forma de violencia digital. En los centros educativos también se podría profundizar más haciendo grupos no mixtos. Con los chicos se podrían crear espacios donde aprendan a relacionarse entre ellos más allá de la competitividad o el deporte, donde puedan hablar y compartir. También es necesario que analicen el impacto que tiene sobre sus compañeras, insultarlas, hacer memes humillantes o crear deepfakes. Además, es importante que sepan el gran potencial que tienen para hacer de cortafuegos.

¿Y para ellas?

Lo primero y fundamental es que aprendan a identificar y poner nombre a este tipo de violencia; si no la identifican, es probable que no pidan ayuda. En segundo lugar, hay que reforzar que las redes sociales e internet son espacios también para ellas. Si las chicas se alejan de estos espacios, provocaremos que el 50% de las generaciones venideras se quede fuera de este espacio de gran influencia. En tercer lugar, es necesario trabajar la cosificación. Que comprendan que su valía no depende de los ‘me gusta’ que reciban ni pasa por el deseo ni la mirada de nadie.

Cristina Oriol Val

Cristina Oriol Val

Periodista

Ver más artículos

Periodista especializada en temática social: feminismos, migraciones, salud mental. Antes, en el equipo de Redes Sociales. Doble licenciada en Periodismo y Publicidad y RR.PP. Por la UAB