Pascual Sánchez-Juan, neurólogo: “A partir de los 27 años el cerebro empieza a empeorar; es un gran error pensar que la demencia es una enfermedad de ancianos, comienza en los jóvenes”
Longevity
La ciencia demuestra que es posible reducir notablemente el riesgo de desarrollar una demencia, uno de los mayores miedos que se tienen a cualquier edad, y más aún en la segunda mitad de la vida
Sánchez-Juan, experto en demencias y director científico de la Fundación Cien (Instituto de Salud Carlos III) explica qué podemos hacer para que el cerebro envejezca en buenas condiciones

Dr. Pascual Sánchez-Juan, neurólogo experto en demencias.
El cerebro es un órgano tan apasionante como desconocido en muchos aspectos. A lo largo de la historia, se han creado multitud de leyendas, favorecidas por la imposibilidad de estudiarlo directamente. Sin embargo, las cosas están cambiando y existen técnicas de imagen capaces de visualizar un cerebro en funcionamiento (en una persona viva), pero también se necesitan órganos de fallecidos para ver directamente qué cambios estructurales provocan la edad y la enfermedad, además de identificar biomarcadores que posibiliten identificar y actuar antes frente a la neurodegeneración.
El neurólogo Pascual Sánchez-Juan (Elche, 1973) es uno de los científicos es un privilegiado a la hora de desentrañar los secretos del cerebro. A su trayectoria como investigador en centros nacionales e internacionales suma la dirección científica de la Fundación Cien, un centro público dependiente del Instituto de Salud Carlos III, ubicada junto al Centro Alzheimer de Fundación Reina Sofía, una proximidad que permite comprobar la correlación entre los hallazgos del laboratorio y las manifestaciones clínicas.
El cerebro alcanza su máximo esplendor hacia los 27 años y a partir de ahí comienza el empeoramiento
Con todo, la joya de la Fundación es su banco de cerebros, en el que se guardan más de 800 (procedentes de diferentes puntos del país) y del que Sánchez-Juan asegura que es único en el mundo. ¿Qué es lo más llamativo que se puede ver en un cerebro envejecido? “Menos volumen, que es mucho mayor en personas con una enfermedad neurodegenerativa”.
Vivir hasta edades avanzadas pasa factura al cerebro, pero no implica que forzosamente se vaya a sufrir algún tipo de demencia. Además, ahora ya se sabe lo suficiente como para empezar a prevenir con mucho tiempo de antelación, lo primero cuidando el estilo de vida y después con la llegada de fármacos muy prometedores. De todos los progresos se hablará esta semana en una reunión científica organizada por Fundación con fuerte participación de científicos de Cataluña, porque “es un polo de investigación en neurología muy potente con el que tenemos numerosos proyectos conjuntos”
¿Cómo se puede proteger el cerebro a lo largo de la vida para llegar en buenas condiciones a la edad madura?
Las evidencias extraídas de estudios epidemiológicos señalan que tenemos que empezar a cuidar el cerebro muy pronto, puesto que la reserva cognitiva es muy importante para disminuir en el futuro el riesgo de demencia. De hecho, las recomendaciones son más consejos para los padres de las nuevas generaciones: que los niños tengan una educación sólida, que se expongan casi desde recién nacidos a nuevos idiomas y música —que son actividades que generan mucho crecimiento neuronal y sinapsis, es decir, dan ‘músculo’ y colchón para retrasar el deterioro cognitivo que llega con la edad (todo el mundo tendrá lesiones vasculares y degeneración). Es muy importante fomentar que los niños sean bilingües.
¿Y qué sucede en la edad adulta?
Esto va cambiando a lo largo de la vida. Hay factores que se asocian al envejecimiento cerebral y que van actuando y teniendo un papel relevante según las etapas de la vida. En las edades medias es cuando se configuran los factores de riesgo y realmente hay que empezar a proteger el cerebro. Es un error pensar que la neurodegeneración es una enfermedad de viejos, al contrario, es una enfermedad que empieza en los jóvenes y se manifiesta en los adultos mayores. En torno a los 27 años, el cerebro se encuentra en su máximo esplendor, en su máxima potencia, y a partir de ahí los estudios coinciden en que se produce un empeoramiento.
Tener un déficit auditivo o visual o cataratas es un factor de riesgo de sufrir demencia, pero al corregirlos el riesgo disminuye
¿Qué hábitos son clave para mantener el cerebro en buen estado?
Fumar, beber alcohol, dormir mal y el estrés pueden contribuir en el futuro a acelerar el envejecimiento del cerebro. El aislamiento sensorial, que también puede aparecer en las etapas iniciales o medias de la vida, también afecta al cerebro; así, tener un déficit auditivo o visual o cataratas es un factor de riesgo de sufrir demencia, pero al corregirlos el riesgo disminuye.
Los factores de riesgo cardiovascular —hipertensión, diabetes, tabaquismo, etc.— son muy importantes, tanto que cuidar el corazón es cuidar también el cerebro del deterioro cognitivo. En este sentido, hay un dato positivo y es que los estudios muestran que en las últimas décadas han bajado significativamente las cifras totales de demencia, un descenso que se atribuye a que han mejorado la educación y el control de los factores de riesgo cardiovascular.
¿Qué importancia tiene la actividad intelectual?
Es primordial mantenerse activo mentalmente, porque la actividad intelectual es un factor protector. Cuanto más se ejercite el cerebro a lo largo de la vida (tener inquietudes, formarse y leer), mejor será el escudo frente a los procesos neurodegenerativos. Unido a todo lo anterior está la actividad social: tener un buen círculo de amistades, familia y vivir acompañado protege la salud mental.
¿El ejercicio físico y la dieta influyen en la salud cerebral?
Cada vez está más demostrado que es muy importante mantenerse en forma; de actividad física, cuanta más mejor. Es importante no perder músculo, sobre todo a partir de los 50 años y mantener el fondo físico; yo recomiendo a mis pacientes pasear, como mínimo un paseo de una hora al día es esencial para mantener activo el metabolismo, y alimentarse bien, con una dieta variada y abundante para proteger y reparar el cuerpo (sin obsesionarse con las vitaminas). Y por supuesto, les insisto en tratar y tener controladas enfermedades que puedan surgir, como la diabetes, la tensión, arritmias cardiacas… Tener un control médico habitual es esencial para mantener el cerebro en las mejores condiciones.
Tenemos mucha capacidad de absorber pequeños daños, pero la parte negativa es que las neuronas no son células que tengan una regeneración constante

¿El cerebro es un órgano que envejece más que otros?
El cerebro tiene la desventaja de que las neuronas no se regeneran. Hay evidencias de que existe la neurogénesis, pero es algo limitado, no como otros órganos, como la piel, a la que le van saliendo nuevas capas. El cerebro no tiene esa capacidad de regeneración y esto es una desventaja respecto a otros órganos. Lo bueno es que tiene muchísimas neuronas, muchos circuitos redundantes y es muy plástico, de forma que si algo falla es capaz de puentearlo y hacer que lo haga de otra forma. Tenemos mucha capacidad de absorber pequeños daños, pero la parte negativa es que las neuronas no son células que tengan una regeneración constante.
En el banco de cerebros de Fundación Cien la mayoría son de personas mayores. ¿Qué cambios anatómicos se pueden visualizar?
Nuestros cerebros son, mayormente, patológicos, con enfermedades neurodegenerativas y tenemos pocos cerebros controles. Lo que sí vemos es que el cerebro de una persona mayor tiene menos volumen, pero nada que ver con las personas que tienen una enfermedad neurodegenerativa, donde la perdida de volumen es mucho mayor y en determinadas áreas.
¿Qué diferencias se observan al microscopio entre un cerebro sano y uno con enfermedad?
En el cerebro normal, más que perdida neuronal, lo que se ve al microscopio es la pérdida de conexiones. Con todo, si se estudia un cerebro suficientemente envejecido, se acaba encontrando patología degenerativa. Quizá, la enfermedad permanezca asintomática debido a que la persona está en buenas condiciones y el cerebro sea capaz de compensarlas. Es difícil ver la diferencia de un cerebro control, de una persona sin demencia, a un cerebro con demencia. Lo que sí vemos es el grado de atrofia cerebral, que es mucho mayor en las enfermedades degenerativas.
¿Ha dicho que con la edad prácticamente nadie se salva de tener una patología neurodegenerativa?
Así es. No tanto enfermedad como patología. Hablamos de enfermedad cuando hay síntomas. Quienes tienen la suerte de llegar a muy ancianos, están más predispuestos a tener demencia, párkinson y otros procesos neurodegenerativos. Cuando se estudian los cerebros superancianos, muchos tienen patología, aunque no se haya manifestado. Entonces, por así decirlo, es casi la norma. Salvo personas que tengan alguna mutación que les haga inmune a la neurodegeneración, lo normal es que todo el mundo vaya acumulando pequeños grados de patología. Es muy raro que en el cerebro de una persona de 80 o 90 años no haya nada, lo que sucede es que hay muchos factores que modulan la expresión de esa patología, como es el sexo (la mujer tiene más riesgo de tener alzhéimer) o la genética.
Que haya casos en una familia aumenta ligeramente el riesgo de alzhéimer si los padres y los hermanos la han tenido, pero no es determinante
El alzhéimer no es la única enfermedad neurodegenerativa, pero a nivel popular es, tal vez, la más temida, sobre todo cuando se empiezan a tener olvidos.
Sí. Es razonable la preocupación porque es, con mucho, la enfermedad neurodegenerativa más frecuente y es la principal causa de demencia (en más del 80 % de casos). La mayoría de las veces no está aislada y hay mezcla con otras, como párkinson, demencia vascular, etc. Sin duda, la enfermedad de Alzhéimer es la protagonista y el principal objetivo que tenemos para controlar las demencias.
¿Es muy alto el riesgo de tener alzhéimer si has tenido un familiar afectado?
Que en una familia haya casos puede ser porque algunos miembros vivan mucho, pero habrá otros que fallezcan antes y no desarrollen la enfermedad. Que haya casos en una familia aumenta ligeramente el riesgo de alzhéimer si los padres y los hermanos la han tenido, pero no es determinante. No es una enfermedad hereditaria determinista, salvo en el 1 % de casos en los que sí hay un gen que, si lo heredas, lo padeces. Pero es algo muy raro.
La mayoría de los pacientes que llamamos esporádicos son por una combinación de causas, incluida la genética, pero es muy importante el ambiente, hasta el punto de que más del 40 % de casos de enfermedad de Alzheimer se deben al ambiente, y serían prevenibles. Mucho está en nuestra mano para prevenir, tal vez no la patología, pero sí la expresión, sin tener problemas cognitivos considerables. Problemas cognitivos los vamos a tener todos, porque a partir de los 30 años el cerebro no hace más que empeorar, y eso hace que, aun en ausencia de patología, cueste más encontrar nombres y tener menos reflejos cognitivos. Esto forma parte del envejecimiento de un órgano cuyas células no tienen recambio.
La Fundación Cien es un instituto de investigación y mantiene relación con la Fundación Pasqual Maragall.
Sí, y también con otros grupos. Tenemos muchos colaboradores en Cataluña, que es un polo de investigación sobre alzhéimer muy potente.
Probablemente en el futuro, con terapias complejas, diagnóstico precoz, y enfoque personalizado, seremos capaces de poder retrasar el curso de las enfermedades neurodegenerativas
Ponerle cara al cáncer ha servido para romper el estigma, ¿en alzhéimer sucede lo mismo con el ejemplo de personalidades como Pasqual Maragall o Carme Elías?
Son ejemplos muy valientes y esto es muy importante para visibilizar la enfermedad y eliminar el estigma, ya que es una condición que se lleva casi en silencio e impide en que se estudie más y se invierta más en ella.
¿Qué impacto tienen estos gestos de visibilización?
Sin duda, son ejemplos muy importantes y cada vez tenemos que hablar más de esta demencia, ya que, por una parte, es cada vez más frecuente, y si tenemos la suerte de vivir muchos años tendremos que lidiar con ella. La parte positiva es que podemos hacer mucho por evitarla —actuando sobre los factores de riesgo— y estamos avanzando cada vez más en los tratamientos, que eran impensable hasta hace muy poco tiempo.
¿Estamos cerca de poder controlar farmacológicamente el alzhéimer?
Cada vez hay más opciones —algunos fármacos ya están aprobados por las agencias reguladoras de medicamentos— y cada vez hay más perspectivas optimistas de que vamos a poder controlar farmacológicamente estas enfermedades. A fin de cuentas, muchas se deben a problemas con proteínas y de la misma forma que controlamos otras patologías, podremos controlar estas. Probablemente en el futuro, con terapias complejas, diagnóstico precoz, y enfoque personalizado, seremos capaces de poder retrasar el curso de las enfermedades neurodegenerativas. Esto es muy importante, porque en el fondo, lo que buscamos es retrasar el proceso y que la persona muera de otra cosa.
Entonces, alguien que ahora tenga 50 o 60 años, cuando empiece a manifestar síntomas de la enfermedad dentro de más de 20 años, ¿podrá tomar algunos fármacos que le permitirán tenerla controlada, como la tensión o el colesterol?
Eso sería la circunstancia ideal, pero probablemente no habría que esperar 20 años, sino que tendríamos que empezar a actuar antes. Tendríamos que buscar un modelo similar de enfermedad, detectar la patología (o el riesgo) cuando aún no haya síntomas y empezar a tratar ya, con métodos no farmacológicos y cuando se detecte que el riesgo es mayor, tratar de forma preventiva con fármacos. Esto es el futuro hacia donde nos dirigimos.
Cualquier actividad que uno disfrute, es buena, siempre que sea cognitivamente estimulante, y que no sea plantarse a ver la tele, que no aporta
¿Por qué es tan importante actuar antes de que aparezcan los síntomas?
Si hubiese una pastilla como las estatinas para el colesterol, pero para bajar las proteínas amiloide, tau e inflamación que se asocian a la demencia, lo ideal sería tomarla cuando tenemos todo el cerebro por salvar, y no cuando la enfermedad se encuentra en fases más avanzadas y el daño es más difícil de recuperar. Cuando se mueren muchas neuronas, por mucho que bajemos las proteínas, no vamos a recuperar la parte de la función que se ha ido.
Complementos, pasatiempos, sudokus, ¿sirven para algo?
Se lo digo a mis pacientes. Valen si te gusta hacerlos, lo que no podemos es torturar a los pacientes obligándoles a hacerlos. Hay que buscar cosas con las que uno disfrute, se lo pase bien y que tengan un contenido estimulante cognitiva y socialmente. Cualquier actividad en ese sentido vale, desde jugar a los bolos con los amigos a ir al coro a cantar o ir a la Universidad de la experiencia. Cualquier actividad que uno disfrute, es buena, siempre que sea cognitivamente estimulante, y que no sea plantarse a ver la tele, que no aporta mucho. Somos primates sociales y lo que activa nuestro cerebro es estar con otras personas y el ejercicio físico (salir a pasear con amigos es fantástico, y hay que promoverlo en cualquier etapa de la vida).
¿Usted como estimula su cerebro?
Lo mío es el deporte, pero también me cuido y ni bebo ni fumo. Hace mucho tiempo que corro y es una forma de controlar el estrés. Además, para mí es importante desde el punto de vista anímico y mental. Me siento más fresco y ágil y centrado después de hacer ejercicio. Esa es mi receta particular.













