Luis del Olmo, experto en comunicación, 88 años: “Estudiaba para ingeniero de minas, pero vinieron a buscarme de Radio Asturias, y me llegó al alma”
Vips Séniors
Este comunicador personificó la sintonía matinal de buena parte de la nación por un periodo superior a los cuarenta años a través de ‘Protagonistas’, uno de los espacios con mayor permanencia en la historia de la radio en España, rebasando las 12.000 entregas.
Del Olmo afirma que, si volviera a nacer, trataría constantemente de hallar un micrófono para acompañar al público que madruga junto a él.

Luis del Olmo, en su casa de Barcelona.

Por más de cuatro décadas saludó a gran parte del país mediante su espacio Protagonistas, una de las producciones con mayor trayectoria en la radiodifusión de España, superando las 12.000 entregas. Luis del Olmo estuvo al frente de la conducción y dirección en las principales cadenas nacionales: Radio Nacional de España, COPE, Onda Cero y por último Punto Radio. Estar en la vanguardia mediática le brindó una enorme capacidad de persuasión, aunque el público apreciaba especialmente su proximidad, su cadencia tranquila y su distinción. Todo ello, sin duda, sumado a su grave y cautivadora voz.
Este icono de la radiodifusión del siglo XX y comienzos del XXI, distinguido con los máximos honores como el Premio Ondas o el Premio Nacional de Radio, concluyó su etapa radiofónica en 2013, aunque desde el sosiego y la visión de su propio hogar, narra a Guyana Guardian que “mil veces que naciera, mil veces que estaría buscando un micrófono para saludar a los oyentes de la mañana”.
Luis del Olmo, ¿88 años ya?
Puede ser. Yo creo que sí. ¡Tengo tantos!
Al consultar sobre figuras destacadas de la radiodifusión en España, gran parte del público lector le citaría. ¿Siempre supo con certeza que esa era su meta?
El gran anhelo de mis parientes consistía en que me esforzara al máximo por convertirme en ingeniero de minas de carbón, específicamente en alguna explotación próxima a mi región, Ponferrada, tal como Villablino, Cacabelos o las localidades próximas a Bembibre. No obstante, frecuentemente reflexiono que acerté en mi decisión y que mi destino estaba en la radio.
¿Cómo empezó?
Cuando la radio hizo su aparición en Ponferrada yo me encontraba en el instituto. Al llegar a quinto o sexto curso, el director de Radio Juventud nos reunió para consultarnos quién quería ejercer de locutor. Aunque tres o cuatro alzamos la mano, únicamente dos acabamos yendo a la emisora.
En ese pequeño gesto empezó una carrera que ya no tuvo freno…
En una ocasión, mientras caminaba por los alrededores del ayuntamiento, se me acercaron dos hombres y me comentaron “nos han dicho que usted es quien ha leído un comentario en Radio Juventud de Ponferrada a las dos de la tarde”. Les respondí afirmativamente, “he sido yo, a las dos menos cuarto exactamente”. Me explicaron que eran empleados de Radio Asturias, de la Cadena Ser, y que habían acudido a buscarme. Yo estaba iniciando mis estudios para ser ingeniero de minas, pero aquella propuesta me conmovió y a los cuatro días ya formaba parte de Radio Asturias. De Asturias me trasladé a León y posteriormente a Madrid, en Radio Nacional de España, donde realizaba un espacio diario a las cinco de la tarde mientras locutaba los boletines de los diarios hablados.
¡Gran parte del público evocará sin duda los diarios hablados de RNE! “Son las dos y media de la tarde, diario hablado de Radio Nacional”
¡Jamás imaginé que llegaría a conducirlos! Y aquello ocurrió por mediación de Matías Prats. Históricamente, las noticias las narraban siempre dos colegas y rememoro aquella jornada en la que el superior me comunicó que, excepcionalmente, debía encargarme en solitario debido a la ausencia del otro locutor. Restaban apenas cinco minutos para el inicio de la emisión, tenía mis guiones delante, los papeles del colega que faltaba junto a mí, y… allí estaba yo, leyendo mis partes y acto seguido tomando sus líneas para tratar de interpretarlas modificando mi tono, tratando de confundir a la audiencia. Al finalizar, el resto del equipo apareció pues resultaba inédito que el informativo fuera locutado por un hombre con dos registros distintos.
Jorge Arandes me incorporó a su espacio y, apenas cuatro días después, me consultó si me sentía capaz de conducir una emisión matutina de tres horas y media.
Fuera por esas habilidades locutoras o bien por otras, su carrera no acabó ahí…
Tras concluir uno de aquellos informativos, me aguardaba en la salida un caballero que decía ser el responsable de Radio Nacional de España en Barcelona, de Televisión Española en Barcelona y de Radio Peninsular en Barcelona. Era Jorge Arandes, una persona con gran poder. En menos de una semana tomé un automóvil destartalado que poseía en mi hogar y le hablé a Merche, mi mujer, “me voy a Barcelona a ver qué pasa”. Arandes me incluyó en su espacio radiofónico y, al poco tiempo, me planteó si aceptaba el reto de realizar un espacio matutino de tres horas y media. “Claro que me atrevo”, le contesté. Y en ese punto arrancó Protagonistas, enlazada con todas las estaciones de Radio Nacional. ¡No podía dar crédito a lo que pasaba!
Se marchó de Madrid para establecerse en Barcelona. En el plano íntimo, ¿le resultó arduo variar su ambiente, su localidad y sus amistades?
Contacté a mi esposa y le pedí que alistara a nuestro pequeño, quien recientemente había nacido en Madrid, ya que nos instalaríamos en una vivienda por la zona elevada de la urbe… o en cualquier sitio. De ese modo inició mi trayectoria, creyendo que en cualquier momento retornaríamos nuevamente a Madrid. Frecuentemente reflexiono que todas las personas que me recibieron en Barcelona se asemejaban a los habitantes de Ponferrada, con quienes entablé amistades rápidamente.
Aquellas amistades tendrían que motivarlo a continuar avanzando, a entregarse por completo, a descubrir su potencial productivo, ya que aquello no representaba el final…
Repentinamente, tras pasar mucho tiempo laborando en RNE, fui contactado para recibir mi primer Premio Ondas y, durante la celebración, coincidí con el presidente de la COPE, quien me expresó su deseo de que me uniera a su equipo. Así que me trasladé, pasando de RNE a la emisora COPE. Una década más tarde, me buscaron otra vez para modificar mi trayectoria y marcharnos a Onda Cero. ¡Fue algo increíble! No obstante, el destino final resultó ser Punto Radio. Al producirse el cierre de ese medio, comencé a realizar diversas entrevistas en Radio Nacional, completando de ese modo el ciclo justo en el sitio donde todo se inició.
Ahora que está más tranquilo y más liberado de toda esa presión, ¿lo añora?
En realidad, no me he desvinculado por completo, ya que las dos únicas galerías radiofónicas existentes me pertenecen. Una se ubica en mi localidad natal, Ponferrada, y la otra en Roda de Berà, próxima a Tarragona. Por mucho tiempo me esmeré en fundar dos instituciones de calidad y adquirí receptores de radio en cada lugar que visitaba. ¡Invertí una fortuna! Especialmente en los eventos feriales celebrados en Madrid y en Barcelona. Asistía a cada una y solía hallar algún equipo de radio con treinta o cuarenta años de antigüedad. Ni hablar de cuando nos desplazábamos a Londres, Moscú, Nueva York... ¡Invariablemente regresaba con alguna pieza! ¡Los tesoros que albergan estos fondos no los posee nadie más! Acudo a Roda de Berà cada sábado y disfruto enormemente viendo al público contemplar toda esa exhibición.
Todavía no me siento plenamente libre, debido a que los dos únicos museos de la radio existentes me pertenecen.
Así que, Luis, usted no se detiene: ¡continúa presente mediante estos dos museos!
Efectivamente. Hace cuatro jornadas me encontraba en Ponferrada y en breve acompañaré en Roda de Berà a un colectivo de jubilados que participará en un curso de radio. Suelo estar en Roda durante el estío, visito el museo y me produce gran satisfacción coincidir con la gente.
No obstante, confío en que habrá bajado la intensidad. Habituado a la urgencia y la exigencia de un espacio informativo de emisión diaria, ¿le ha resultado difícil adaptarse a esta nueva cadencia?
Anteriormente, mi día a día se basaba en producir radio en vivo. En la actualidad, mi rol es sintonizar las emisiones en tiempo real. Sigo de cerca la labor de mis colegas y evoco cuando Protagonistas me permitía saludar a la audiencia desde Nueva York, la China o cualquier punto remoto del globo. Rememoro con satisfacción lo increíble que fue seleccionar este oficio de locutor, que me brindó la posibilidad de viajar y conducir a los oyentes hacia los escenarios más distantes. Me considero un afortunado por haberme desempeñado en la radio, ya que era mi mayor ilusión.
¿Qué transformación principal ha percibido tras concluir ese periodo laboral de tanta exigencia?
Dejé de lado la radio para estar junto a mi esposa, para recorrer el mundo con ella, para rememorar mi localidad en Ponferrada o evocar mi espacio de Tarragona en Roda de Berà. Actualmente recorro las principales tiendas buscando localizar algún receptor de radio viejo, adquirirlo sin importar el coste e incorporarlo a los dos muestrarios que poseo.
Sin duda, otra transformación relevante, bastante más cotidiana, es el momento en que se activa el despertador…
En vez de despertarme a las cinco y media de la madrugada, lo hago a las doce. ¡Doce! Realmente, me he declarado en rebeldía y me levanto en el momento que me apetece. Intento madrugar, aunque no a las seis de la mañana, tal como solía hacer cuando debía acudir a las siete y media a RNE. Actualmente, ese madrugón puede ser a las diez, las once o las doce.
En vez de despertarme a las cinco y media de la madrugada, salgo de la cama a las doce; realmente, he optado por la insumisión y comienzo mi jornada cuando me apetece.
¿Quiere decir eso que está utilizando este momento para recuperar el sueño que le faltó en esos años laborales?
Pues bien, prefiero irme a la cama, si me resulta factible, a las dos de la mañana. Sintonizo la radio, las diversas emisoras, reviso el diario una vez más… ¡Puesto que leo los periódicos diariamente!
Protege su intelecto, pero… ¿qué sucede con su físico? ¿Lleva a cabo hoy alguna acción de autocuidado que antes no realizaba?
Cuento con la suerte de poseer algo de salud y, mientras la mantenga, me desplazaré de un sitio a otro. Siempre que mi esposa me lo conceda, lo cual confío que haga pues tiene un corazón maravilloso, haré mis recorridos. Ya sea junto a ella o de manera individual.
La intérprete Ingrid Bergman afirmó en su momento que “envejecer es como subir una montaña: te falta un poco el aliento, pero la vista es mucho mejor”. ¿Coincide con esa perspectiva, Luis?
En ocasiones prefiero no reflexionar sobre ello, aunque resulta inevitable hacerlo: medito sobre mi edad actual, las vivencias acumuladas y lo que está por venir... No obstante, esto me ocurre especialmente al caminar en soledad o acompañado por mi esposa, cuando personas de mi generación mencionan que me tienen presente. “Luis, ay, yo te escuché”, “Ah, cuando estabas allí, ah, cuando estabas en otro lado”. Ese sentimiento carece de precio. Si volviera a nacer en mil ocasiones, en cada una de ellas buscaría un micro para dar los buenos días a la audiencia matutina y compartir con ellos el inicio del día. Y si tuviera mil vidas, volvería a decantarme por este oficio que ha marcado mi trayectoria.
A día de hoy, ¿qué no puede faltar en su vida, Luis?
Es inviable superar a la mujer que descubrí en la madre de mi descendencia. No nos hallamos en soledad debido a que los hijos nos visitan cada siete días, ignoro si para ver a su madre, pero ciertamente para saludar también a su padre. Mientras desempeñaba mi labor en medios de comunicación y empresas tan destacadas, obtuve múltiples aciertos, aunque también se produjeron bastantes fallos. Pude haber tenido equivocaciones, mas pienso que la audiencia que me ha respaldado me ha disculpado, me ha perdonado y me ha manifestado “no te preocupes, Luis, que mañana volvemos a escucharte”.
Si volviera a nacer mil veces, en cada una de ellas trataría de encontrar un micrófono para dar la bienvenida a la audiencia matinal y que despertaran junto a mí.
¿Luce el Luis de 88 años de manera muy distinta en comparación con el Luis de 20? ¿Considera que aquel joven se ha transformado?
Pienso que es el mismo. A los dieciocho o diecinueve años, anhelaba alcanzar mayor relevancia en una emisora de gran prestigio también… ¡Y finalmente ese deseo se hizo realidad! He mantenido una trayectoria sumamente destacada y de gran peso, me he sentido dichoso, he pasado por las cabinas más prestigiosas y asimismo he contado con amistades extraordinarias.
¿Ha compensado realmente toda la labor, la dedicación y los años invertidos en su trayectoria en la radio, contando incluso con aquellos fallos que nos ha mencionado?
Efectivamente, pues transcurridos veinte, cuarenta o cincuenta años seguirán funcionando dos museos de la radio y el público acudirá todavía para descubrir qué sucede, la forma de las radios americanas, las radios rusas o las radios del puerto viejo. Dicho legado es obra de un tal Luis del Olmo, que ya representa la historia, pero que persistirá vivo en el recuerdo de las personas.





