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Una nueva generación de restauradores devuelve la vida a los bares de siempre

Sitios con historia

Cada vez más hosteleros en ciudades como Barcelona, Madrid, Valencia o Gijón apuestan por recuperar establecimientos históricos para preservar la memoria gastronómica de los barrios

¿Vuelven los huevos rellenos?

Exterior de Can Lluis, en el Raval de Barcelona 

Exterior de Can Lluis, en el Raval de Barcelona 

Cedidas

Hay bares y restaurantes que sobreviven a sus propios dueños. Muchos de ellos han sido durante décadas puntos de encuentro para los vecinos, refugios cuyo valor trasciende lo puramente gastronómico. Por eso, cuando uno de estos locales históricos baja la persiana, su pérdida se suele percibir como algo más que el cierre de un negocio: es la desaparición de un fragmento de memoria colectiva.

Sin embargo, en los últimos años ha emergido un fenómeno que desafía esta lógica. Nuevos hosteleros están recuperando bares y restaurantes de toda la vida con una premisa clara: no reinventarlos, sino devolverlos a la vida preservando su nombre, su interiorismo, su carta y, sobre todo, su espíritu.

En Barcelona, el Grupo Confitería ha sido uno de los principales impulsores de esta filosofía, rescatando locales emblemáticos como Muy Buenas o La Font del Gat, entre otros. Ocurre lo mismo en ciudades como Madrid, Valencia o Gijón, donde una nueva generación de restauradores han asumido la responsabilidad de mantener un legado que merece ser protegido.

Can Lluís

Uno de los casos más recientes es el de Can Lluís, en el Raval de Barcelona, que reabrió sus puertas en diciembre de 2025 tras una restauración marcada, asegura su propietario Denis Minkin, “por el respeto absoluto a su historia”. Minkin y su familia, rusos afincados en el Maresme, lo tenían muy claro desde el principio: “Can Lluís no nos pertenece a nosotros: pertenece a la ciudad y a sus vecinos”, asegura.

Así, más que una reapertura, el proyecto se concibió como una restitución de un restaurante que estuvo abierto de 1929 a 2021. El objetivo no era reinterpretar el local, sino reproducir su atmósfera y devolverle la vida con rigor, recuperando materiales históricos y detalles originales que forman parte de su identidad.

En la cocina, Albert Güell garantiza la continuidad del lenguaje culinario que siempre ha definido la casa: una cocina catalana tradicional, comprensible, centrada en el producto. “Queríamos devolver las grandes tradiciones de la cocina catalana al corazón de Barcelona”, explica Minkin, aunque la carta ha evolucionado con discreción, introduciendo ajustes sutiles que se adaptan al comensal contemporáneo.

Can Lluís, en el Raval de Barcelona, reabrió sus puertas en diciembre de 2025 
Can Lluís, en el Raval de Barcelona, reabrió sus puertas en diciembre de 2025 Cedidas

Bodega Vidal

Bodega Vidal, en Poble-sec, también ha reabierto recientemente sus puertas tras la jubilación de sus propietarias. Durante noventa años, este bar esquinero con unas características baldosas verdes fue un punto de encuentro para los vecinos, desde trabajadores del CAP cercano hasta familias del barrio. Un soplo de aire fresco en forma de copiosos esmorzars de forquilla en el lamentable panorama de locales de pinchos de la calle Blai.

Los propietarios de Bodega Gol asumieron el relevo con la voluntad de mantener intacta su esencia, como ya hicieran con el histórico bar de Sant Antoni (Parlament, 10). Así, Bodega Vidal conserva su nombre y su fisonomía, mientras que la propuesta gastronómica se articula en torno a una barra de pinchos y platillos fríos—escabeches, salpicones, salazones, ensaladillas, embutidos, conservas, encurtidos...— y alguna propuesta caliente que llega directamente de Bodega Gol. No en vano, se ha incorporado el concepto “la barra larga de la Gol”.

Inspirado en el modelo de bar castizo madrileño o andaluz, la nueva Bodega Vidal apuesta por la informalidad, la rotación y la vida en torno a la barra, aunque ha incorporado una mesa a petición de los vecinos. Además de Bodega Vidal y Bodega Gol, los propietarios cuentan con un tercer local en Gràcia, que sigue la misma filosofía: Bodega Manolo (Torrent de les Flors, 101).

Bodega Vidal, en Poble-sec, también ha reabierto recientemente sus puertas tras la jubilación de sus propietarias 
Bodega Vidal, en Poble-sec, también ha reabierto recientemente sus puertas tras la jubilación de sus propietarias Cedidas

Bodega Josefa

También en Barcelona, la recuperación de Bodega Josefa responde a esa misma lógica de continuidad. Fundado en 1920, el local reabrirá sus puertas en los próximos días tras una intervención mínima que ha consistido, esencialmente, en un ligero lavado de cara y la restauración de elementos originales. El proyecto está liderado por los cocineros Santi Olivella y Oriol Lagé, con una extensa trayectoria en diversos proyectos en la Ciudad Condal y también al frente de otro proyecto de filosofía similar: el OK Sarrià (Jaume Piquet, 18), que ha mantenido intacto su interiorismo y su carta tras la reapertura.

“Queríamos mantener los platos e incorporar otros sin perder la esencia. Tenemos fricandó, fideos a la cazuela, platos del día y unos bocadillos sensacionales para comer mientras se ve el fútbol, además del vermut el fin de semana”, explica Lagé, que continúa trabajando con los antiguos proveedores. No puede estar más contentos: “Es una bodega centenaria que se mantiene abierta. Me pregunto qué habría habido en su lugar ¿Un 365?”.

Bodega Josefa reabrirá sus puertas en los próximos días por los cocineros Santi Olivella y Oriol Lagé 
Bodega Josefa reabrirá sus puertas en los próximos días por los cocineros Santi Olivella y Oriol Lagé Cedidas

Sidrería El Chaflán

En Gijón, Loreto García reabrió en noviembre de 2025 la Sidrería El Chaflán, un establecimiento emblemático cuya historia forma parte de la biografía de muchas personas. También de la suya propia. “Yo vivo en Pola de Siero y mi sueño siempre ha sido trabajar en Gijón. Adoro El Chaflán, porque es el bar al que iba con mi hermano mayor, que falleció hace poco”, explica García, emocionada. Para ella, ponerse al mando de esta sidrería que regenta desde hace apenas unos meses ha sido un proceso intenso y emotivo, que significaba, por un lado, cumplir su sueño de vivir en primera persona la efervescencia gastronómica de Gijón y, por el otro, rendir homenaje a los momentos compartidos con su hermano.

Tras casi tres décadas en la hostelería, asumió el relevo con la determinación de preservar el nombre, la carta y el interior del local, limitándose a una puesta a punto técnica. La carta mantiene su estructura tradicional, con incorporaciones personales como el bacalao o los patés caseros. Para García, lo más emocionante ha sido la respuesta de los vecinos. “Los clientes habituales regresan para agradecerme haber devuelto la vida a un lugar que consideraban su casa. El otro día, una chica desconocida me abrazó y me dio las gracias. Eso no tiene precio”, asegura.

En Gijón, Loreto García reabrió en noviembre de 2025 la Sidrería El Chaflán 
En Gijón, Loreto García reabrió en noviembre de 2025 la Sidrería El Chaflán Cedidas

Melo's Bar

En Madrid, Melo’s Bar es otro ejemplo paradigmático en el corazón de Lavapiés. Fundado por una pareja gallega, el establecimiento era célebre, sobre todo, por sus croquetas de lacón y por la zapatilla, un bocadillo de dimensiones descomunales convertido en símbolo del local. Su actual propietario, Ignacio Revuelta, vecino del barrio, decidió liarse la manta a la cabeza y ponerse al mando de un bar del que era cliente habitual. Optó por mantener la carta prácticamente intacta, incorporando únicamente cambios operativos como el servicio en mesa.

Ante la imposibilidad de acceder a la receta original de las que, para muchos, eran las mejores croquetas de Madrid –los antiguos propietarios no le pusieron las cosas nada fáciles–, desarrolló una versión propia basada en su memoria como cliente. En este caso, la continuidad alcanza incluso una dimensión íntima. “Poco después de hacerme cargo del bar, descubrí que mi padre había sido cliente de Melo's”, explica.

Bar Melo's es un conocido bar de raciones y tapas gallegas, fundado en 1979 por Ramón y Encarni en el barrio madrileño de Lavapiés
Bar Melo's es un conocido bar de raciones y tapas gallegas, fundado en 1979 por Ramón y Encarni en el barrio madrileño de LavapiésCedidas

Maipi

En Valencia, Maipi nunca llegó a bajar la persiana, para regocijo de una clientela fiel que se reúne diariamente alrededor de recetas como la sepia, los calamares, los boquerones, el salmonete frito, la ensaladilla o el aguacate relleno de gamba. Fue siempre un sitio con ángel, uno de esos bares de barrio repleto de cuadros y fotos del Valencia CF, en el que clientes y hosteleros eran prácticamente familia.

Entre su parroquia se encontraban Carito Lourenço y Germán Carrizo, reponsables de Fierro, con una estrella Michelin. “Nos encantaba ir los lunes, que hay pocos locales abiertos, y nos gusta justamente que sea lo opuesto a un restaurante gastronómico”, explica Lourenço. Tanto, que cuando surgió la oportunidad no dudaron en tomar las riendas del local. “Aquí las albóndigas se hacen cada día y se compra en los mismos puestos del mercado de Ruzafa, respetando una cadena de confianza construida durante décadas”, apunta Lourenço. Incluso ambos equipos estuvieron conviviendo un mes, “para empaparnos de su filosofía y su manera de hacer”. De hecho, los tres miembros del personal del antiguo Maipi continúan en sus puestos en la nueva etapa.

Maipi, el bar en Valencia con más de 40 años de historia
Maipi, el bar en Valencia con más de 40 años de historiaCedidas

El resultado de esta fusión ha sido un éxito, “pese a que todo el mundo nos decía que estábamos locos”, bromea Lourenço. Incluso la pareja propietaria, que no acababa de dar crédito al hecho de que unos cocineros formados junto a Quique Dacosta quisiesen dar continuidad a su proyecto, dudaban de la cordura de Lourenço y Carrizo. Hoy, regresan como clientes, testigos de una continuidad que no busca reinventar nada. Aquí el reto es otro: garantizar que todo aquello que hizo del lugar un refugio cotidiano siga exactamente donde estaba.