Cultura

Bruno de Sá considera que su condición masculina disminuye sus alternativas a la mitad.

Entrevista

El intérprete brasileño de soprano ofrecerá una función de piezas barrocas en Girona y Barcelona. 

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Bruno de Sá actuará en Girona y Barcelona los días 25 y 26 de este mes

Bruno de Sá actuará en Girona y Barcelona los días 25 y 26 de este mes

Clemens Manser / Terceros

Por un periodo extenso, el género operístico ha contado con roles de hombres que, debido al registro vocal de su composición, han sido interpretados –y continúan siéndolo– por voces femeninas, tales como el Cherubino de  Le nozze di Figaro, el Siebel de Faust de Gounod o el Romeo de I Capuleti ed i Montecchi de Bellini. Estos figuran entre los personajes encarnados por Bruno de Sá (Santo André, Brasil, 1989), un intérprete poseedor de una extraordinaria voz de soprano que se presenta por primera vez en Catalunya al concluir este mes con El estallido del barroco, acompañado por la Ensemble 1700 liderada por la flautista Dorothee Oberlinger. El repertorio incluye piezas de Scarlatti, Bononcini, Marcello, Corelli y Händel, en una iniciativa de Ibercamera –el 25 de enero en el Auditori de Girona y la jornada posterior en el Palau de la Música de Barcelona– que aspira a cautivar a la audiencia.

¿Un hombre que canta tan agudo no era un contratenor?

Las voces de contratenor y sopranista son diferentes. El contratenor suele ser un tenor o barítono que trabaja su voz de cabeza para sonar como una contralto o mezzosoprano. Sin embargo, sus agudos no igualan a los de una soprano por una limitación anatómica. El registro de sopranista se asemeja más al de las sopranos femeninas: mi voz no cambió en la adolescencia, así que conservé los rasgos de una voz aguda infantil, aunque mi cuerpo sí se desarrolló.

¿Le costó encontrar papeles para su tesitura vocal?

Claro, pues si poseo voz de soprano, debo interpretar piezas de soprano, que es lo que puedo y suelo cantar. No obstante, el business no es muy propenso a aceptar que un hombre realice roles de soprano, y por ello se me asocia con los castrati, pero no soy un castrato, mi voz es diferente, aunque en verdad ignoramos cómo se escuchaban, ya que los únicos audios del último, Alessandro Moreschi, son bastante primitivos y él estaba ya cerca de concluir su carrera.

El repertorio de los castrati le encasilla en el barroco.

Efectivamente. Del mismo modo que se tolera que una mujer interprete un personaje masculino, también podría suceder a la inversa, pero se me señala por arrebatar roles a las mujeres, de modo que el obstáculo no es localizar papeles aptos para mi voz, sino que se me autorice a ejecutarlos. Además, se está tomando una senda sumamente arriesgada hoy en día, pues a veces, por encima de la destreza artística y vocal, se valora el número de followers en redes o contar con una apariencia física concreta.

Un mercado cerrado

El sector es poco receptivo a que los hombres canten roles de soprano

¿Alguna soprano se le ha quejado?

Efectivamente, aunque, por lo que sé, únicamente tres o cuatro, y por envidia. Una colega lanza ataques abiertos en plataformas digitales hacia mi persona, no obstante es por resentimiento ya que se encuentra en el ocaso de su trayectoria y le resulta imposible interpretar el rol que yo desempeño. Comprendo las preferencias, existen personas que eligen a Michelangelo sobre Leonardo da Vinci o viceversa, se trata de algo subjetivo, mas no es posible afirmar que alguno de los dos carezca de talento. Resultaría similar a un ave que habita entonando melodías dentro de una jaula. Es bello, ¿cierto? Sin embargo, se encuentra en una jaula. Al prohibirle a un creador que realice algo, se le está encerrando en una jaula.

Le debe de haber pasado que, más que un cantante, alguno busca una rareza, ¿no?

Es verdad, e incluso he rechazado propuestas artísticas donde el interés central radicaba únicamente en presentar a un alienígena cantando sobre el escenario, pues no deseo verme en esa clase de situaciones.

Sabe que su voz rompe moldes.

Desde luego, mi único deseo es interpretar lo que mi capacidad vocal me otorga, es decir, justamente lo que toda soprano busca para su trayectoria. Me refiero a ejecutar el catálogo de soprano: Adina (Rossini), Norina (Donizetti), Despina, Susanna o Contessa (Mozart), o Gilda (Verdi). No representa nada fuera de lo común, aunque ser varón y contar con órganos masculinos ya disminuye mis opciones en un 50%.

El sopranista brasileño Bruno de Sá
El sopranista brasileño Bruno de SáLaure Bernard

Gran parte de su repertorio es barroco, pero quiere ir más allá...

Disfruto mucho interpretando música barroca, existen obras fascinantes y autores magníficos que representan un desafío vocal, no obstante, no constituye mi género predilecto para cantar. Me apasiona abordar a Mozart, de hecho, me veo como un experto en su obra, habiendo ejecutado la totalidad de sus misas y diversos títulos operísticos –hasta el próximo domingo representa en la Komische Oper de Berlín su Don Giovanni, donde encarna el rol de Don Elviro, sustituyendo a Donna Elvira–. Sin embargo, prefiero especialmente el estilo del bel canto, el cual guarda un estrecho vínculo con el barroco, a pesar de que para bastantes personas no resulte evidente, ya que figuras destacadas como María Malibrán se formaron con intérpretes castrati incluso durante los inicios de la época romántica. ¿Qué desearía interpretar de forma permanente? Mozart, Bellini y Donizetti.

Castings por seguidores

Hoy pesan más los seguidores en redes que el talento artístico y vocal

En la heterogénea sociedad de hoy, ¿los autores actuales no les crean piezas musicales?

En ocasiones sucede. Jherek Bischoff compuso para mi voz una pieza sumamente bella y armoniosa que me invitaba a cantar, dentro de su Andersens Erzählungen (Los cuentos de Andersen), una petición del Teatro de Basilea junto al Residenztheater de Múnich, la cual sigue representándose, aunque debí abandonarla debido a Don Giovanni. Resultó ser una vivencia asombrosa. No obstante, fuera de eso existe gran variedad, y poseo preferencias bastante concretas en lo armónico y estilístico, pues no acostumbro disfrutar de la vanguardia. El aprendizaje musical debe representar un deleite, ya que atravesar un género que te desagrada, forzando al organismo a asimilarlo y reproducirlo de forma mecánica, constituye un suplicio carente de interés.

En Girona y Barcelona sigue con la música barroca...

Efectivamente, ejecutaremos barroco puro y pastoral, especialmente con obras de Scarlatti, Bononcini y Händel, autores que le marcaron profundamente durante su estancia en Roma. La faceta instrumental es diferente, pero los requerimientos de la voz son muy belcantistas, no por la exigencia de virtuosismo ante múltiples notas veloces, sino porque se precisa un elevado control técnico de la voz.

Francesc Bombí Vilaseca

Francesc Bombí Vilaseca

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Periodista de Cultura. Escritor de 'Febre amb gel (Fonoll, 2023) y 'Roger Mas. La pell i l'os' (Satélite K, 2011). Graduado en Periodismo (UAB) y en Filologia Catalana (UB)