Raji al-Jaru pausaba
Concierto Act for Palestine
Osprey V emplea la música rock con el fin de relatar a nivel global las adversidades de Gaza al tiempo que intenta recuperarse.
Lina Makoul: “Me costó asumir que me utilizaban”

Raji al-Jaru, de la banda de rock palestina Osprey V

Mientras los proyectiles caen desde lo alto, un vehículo se transforma en un sitio adecuado para registrar un álbum. Esa fue la reflexión de Raji al-Jaru durante el momento más crítico del reciente ataque israelí en Gaza, que había dejado reducido a ruinas su espacio de producción musical. “Necesitaba encontrar un lugar tranquilo porque no disponía de espacios aislados, así es como produje las tres últimas canciones de Osprey V”.
Al-Jaru se comunica por teléfono desde Amman, la principal ciudad de Jordania, lugar al que arribó en calidad de refugiado durante el estío anterior. Su agrupación de rock, la última que permanece en Gaza, tenía previsto actuar este jueves en el evento musical que Act for Palestine coordinó en el Palau Sant Jordi. Esperaban obtener un permiso de entrada urgente del Gobierno español que no se recibió puntualmente, no obstante, su mensaje se transmitirá mediante las pantallas. “Nuestra música participará”, sostiene Al-Jaru con tono optimista al relatar que han comenzado un trámite distinto en la delegación diplomática francesa para arribar a España cruzando la nación colindante.
El relato de Osprey V refleja la existencia palestina convertida en melodía, contando con el guitarrista Sayid en Egipto, Al-Jaru en Jordania y Mo’men, el bajista, quien sigue recluido en la Franja de Gaza. El percusionista, Ash Moniz, es un compañero canadiense que viajó a Jordania con el fin de asistirles en el desafío de crear arte sonoro durante un conflicto genocida, la misma determinación que impulsa a los músicos que esta velada se presentarán en el Sant Jordi para recaudar recursos destinados a la cultura palestina.
Durante su reciente desplazamiento hacia la zona septentrional de Gaza, lugar en el que habitaba con sus parientes, Al-Jaru descubrió que su vivienda se hallaba en parte destruida, al tiempo que el establecimiento musical que regentaba con su progenitor, y en el cual registraba sus temas, resultó totalmente devastado. “Cuando una bomba caía muy cerca dejaba de tocar un rato y después continuaba”, rememora, y de forma espontánea contesta al interrogante sobre el motivo de continuar creando música en pleno conflicto bélico: “porque necesitas hablar, si tú no lo haces nadie escuchará tu voz”.
Al-Jaru tuvo suerte, pues mediante un colega de la prensa su mensaje alcanzó a la reina Rania de Jordania, quien otorgó un permiso excepcional para trasladarlo con sus parientes. “Mi primo Mo’men no pudo salir, tuvo que quedarse junto a su padre”, expresa con tristeza, “pero ahora quiere salir y no puede. Está atrapado”. El móvil constituye el nexo principal del grupo, empleado para hablar cada día y continuar creando piezas de rock, el propósito vital de la agrupación sumado a su voluntad de difundir la realidad de Gaza ante el mundo. “Podríamos cantar en árabe, pero la audiencia árabe ya conoce el dolor y el sufrimiento que padecemos. Nuestro objetivo es llegar al público occidental, convertirnos en la voz de los sin voz”.
“Tenemos una cultura rock potente, es una música que mis primos Mo’min y Sayed y yo escuchamos prácticamente desde la infancia” explica Al-Jaru, de 33 años, que halló en este estilo el medio idóneo para describir las contiendas que han atravesado. “Nada puede expresar mejor el dolor y la asfixia que sufre mi gente, sólo el rock puede hacerlo”. La fase posterior fue instruirse en la interpretación, algo que logró dedicando extensas jornadas ante la pantalla, viendo tutoriales de Youtube para manejar hasta cinco instrumentos. “Fue muy difícil conseguir información, tanto como conseguir instrumentos. Mi primera guitarra era china, me la consiguió mi primo en un viaje al extranjero”.
Durante el 2015 fundó el grupo Osprey V, coincidiendo con el periodo en que empezó a colaborar con su progenitor en el negocio de electrónica inaugurado en 1975. De esta manera surgió el proyecto de inaugurar el local inicial “y única” de música en Gaza que incluía un estudio para grabar. “Abrimos al menos un centenar de estudios más de grabación” comenta con satisfacción, “la tienda era un pequeño paraíso en Gaza, fue una revolución. No quería que la gente pasara por las dificultades que yo pasé para aprender música”. Por ello, rápidamente empezaron a impartir lecciones musicales y a servir de conexión para los artistas de la región, a la vez que iniciaron la importación de equipos de firmas reconocidas como Taylor, Gibson o Dean Guitars, “teníamos distribuidores de todas esas marcas y funcionaba muy bien”.
Osprey V llevó a cabo su actuación más multitudinaria en septiembre del 2023 frente a 500 asistentes, incluyendo a Jack Lang, quien ocupaba el cargo de ministro de Cultura de Francia en aquel momento. Lang igualmente acudió al establecimiento de Al-Jaru, y propuso a la agrupación efectuar un tour por su nación. Una ilusión para sus integrantes que se vio interrumpida el mes posterior, el trágico 7 de octubre, momento en que Hamas atravesó el límite fronterizo y mató a más de 1.000 israelíes, provocando el caos absoluto en Gaza. “Todo el barrio donde tenía el estudio quedó reducido a escombros, pero aún así la gente resiste. Incluso ahora todos mis conocidos me dicen que quieren volver al estudio, piden guitarras, instrumentos. Más allá de los cascotes aún queda amor y esperanza”, afirma. “Antes teníamos de todo, agua y luz, pero ahora nuestra única ambición es volver a estar junto a mi banda en un estudio, y que nos dejen en paz”.
Mediante sus temas, como Angels Kneel o Let’s take evil, Osprey V difunde con su guitarra ideas de respeto, “no permitiremos un mundo donde existan psicópatas o mentes genocidas, y no hablo sólo de Gaza. Este genocidio debe hacernos mejor personas”, sostiene. De momento su recado no arriba a Israel, donde su espacio en Youtube fue suprimido al arrancar el conflicto de 2023. “Hemos recibido muchos comentarios de gente que nos dice que es Hamas quien nos obliga a hacer lo que hacemos, cosas así, estupideces”. Por precaución, eligen guardar una imagen discreta ya que “no queremos convertirnos en objetivos, debemos pensar en nuestra seguridad y avisar al mundo de lo que sucede en Gaza, porque es un reto para toda la humanidad”.

