Cultura

Bad Bunny reivindica en su show de la Super Bowl la América que es más que EE.UU.

Fútbol americano

“Todo el mundo quiere ser latino”, proclama el artista de Puerto Rico en un espectáculo prácticamente íntegro en español

Desde Lady Gaga a Ricky Martin: todos los famosos que brillaron junto a Bad Bunny en el Super Bowl Halftime Show 2026

No quiso dar pistas antes de hora de los que algunos llamaron anticipadamente “el show inolvidable” en el descanso de la LX edición de la Super Bowl, el que ofrece la mayor plataforma del mundo por su audiencia, incluso por encima de los 110 millones solo en Estados Unidos. En esta ocasión fue de récord, 135 millones de espectadores.

Bad Bunny enarbola la bandera de Puerto Rico en un momento de su actuación en el Levi's Stadium de Santa Clara (California) 
Bad Bunny enarbola la bandera de Puerto Rico en un momento de su actuación en el Levi's Stadium de Santa Clara (California) Mark J. Terrill / Ap-LaPresse

“Va a ser una fiesta enorme”, prometió Bad Bunny en las horas previas a su exclusivo concierto de 13 minutos. “Quiero poner en el escenario, por supuesto, gran parte de mi cultura. Pero la verdad es que no quiero hacer ningún spoiler. Va a ser divertido”, insistió.

Más que por el deporte, el acontecimiento será recordado como la Bad Bunnny Bowl. A sus 31 años y en la cúspide del éxito, nacido como Benito Antonio Martínez Ocasio, exempaquetador de comestibles en un supermercado de Vega Baja, en su Puerto Rico natal, puso a bailar al planeta en una actuación con la que homenajeó a su isla, a sus orígenes, así como a la otra América, la del sur, de la que recitó los nombres de los países, y también a la del norte, porque no se olvidó ni de Estados Unidos, México ni de Canadá. Es decir, que América es mucho más que esa apropiación que el país más rico hace de ese continente.

Todo fue en español excepto el nombre del país anfitrión y su despedida, en la que dijo “God bless America”, que Dios bendiga América. Y se marchó exhibiendo un balón de fútbol americano en el que se leía “Juntos somos América”, el lema de su histórica actuación. Y se le escuchó decir “todavía estamos aquí”.

Su espectáculo tuvo una clara alegoría del momento actual. Entregó una copia del gramófono que ganó hace una semana a un niño, que cualquiera podía pensar que representaba a Liam Conejo Ramos, el niño de cinco años detenido en Minneapolis, y luego liberado por un juez, cuya foto dio la vuelta al mundo como testimonio de la ignominiosa política anti inmigración de Trump

Tras una primera visión desde el túnel que llevaba al terreno de juego, con la camiseta blanca de futbolista, con el apellido Ocasio y el número 64, su espectáculo arrancó en un campo de caña, con la gente trabajando y un joven que exclamó: “Qué grande es ser latino”. Su irrupción fue la otra cara de un país en el que se persigue a los inmigrantes, en especial a los que viven por debajo del río Grande.

Su irrupción en la gran cita deportiva del Estados Unidos fue la otra cara de un país en el que se persigue a los inmigrantes

Del campo a una ciudad típica, de Puerto Rico, con su gente jugando al domino o las chicas maquillándose, un colmado, el anillo de compromiso, la pedida de mano, la boda (real), todo con ese combo de reguetón, trap latino y ritmos caribeños. Su despliegue, en el que contó con las apariciones de Lady Gaga (Die with a smile) y Ricky Martin (Lo que le pasó a Hawaii), empezó con Tití me preguntó. En una escenificación de La Casita, construcción típica, ahí estaban Karol G., Jessica Alba o Pedro Pascal.

El planeta miró y coreó las canciones del súper estrella puertorriqueño que fue mucho más que una actuación musical. Su sola presencia y su despliegue ya era todo una declaración política en un acto que muchos estadounidenses ven como un evento patriótico, casi sagrado en sus rituales, y más en esta edición del año en que se cumple el 250 aniversario de la fundación de Estados Unidos.

Después del arranque vinieron Yo perreo sola, Safaera, Party, Voy a llevarte pa PR, EoO, Monaco, Baile inolvidableNueva Yol, El apagón, Café con Ron y Dtmf (debí tirar más fotos). Aunque cantó a Nueva Yol, saludó a San Francisco y a California. Repitió su nombre completo y confesó que “estoy aquí porque nunca dejé de creer mi”.

Aunque ya hizo un cameo en la Super Bowl, puesto que le invitaron Jennifer López y Shakira, esta vez era el gran protagonista y el dueño de la fiesta. Así que por primera vez este espectáculo que acompaña a la final de la liga de fútbol americano (NFL), en esta ocasión protagonizada por los Seahawks de Seattle y los Patriots de Nueva Inglaterra, su show en el estadio Levi’s en Santa Clara (bahía de San Francisco) tuvo un marcado carácter de reivindicación del valor de ser latino.

Si el año pasado Donald Trump se convirtió en el primer presidente de Estados Unidos qu acudía a este evento, entonces celebrado en Nueva Orleans, esta vez se montó una fiesta en Palm Beach (Florida). Dijo que California le quedaba lejos, aunque sus asesores le recomendaron no ir porque el abucheo podía ser histórico en un territorio que defiende a los inmigrantes y condena la política represiva de la Casa Blanca protagonizada por agentes federales enmascarados (ICE) como si fueran la policía privada del movimiento MAGA.

Bad Bunny se lanza al público durante su actuación en el Levi's Stadium
Bad Bunny se lanza al público durante su actuación en el Levi's StadiumStephen Lam / Ap-LaPresse

A Trump tampoco le hizo ninguna gracia que la NFL escogiera al artista hispano, en un intento por ampliar su presencia en el mercado latino, además de justificar su elección porque Bad Bunny es hoy por hoy, según algunas mediciones, el músico más popular del mundo, uno de los artistas más escuchados en streaming a nivel global y ampliamente considerado el principal músico latino del siglo XXI.

“Solo siembra odio”, remarcó Trump, ausente, sobre el artista puertorriqueño

“Solo siembra odio”, remarcó Trump, el mismo que difunde imágenes del expresidente Barack Obama y su esposa Michelle Obama transformados en simios, para animar a los ultraconservadores a desconectar de ese show y seguir el alternativo montado por los suyos protagonizado por Kid Rock.

La animadversión se multiplicó por mucho en el presidente y su entorno tras las palabras que Bad Bunny pronunció justo una semana atrás al recoger el premio Grammy más importante, el de mejor álbum del año por Debí tirar más fotos reclamó que los agentes del ICE, la migra, se retiraran. “No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens, somos humanos y americanos”, subrayó.

Su espectáculo en el escenario más importante de en EE.UU. Ofreció un contraste impactante: una alegre celebración del orgullo y la solidaridad para millones de latinos, de los otros americanos. Como era de esperar, Trump calificó la actuación de “repugnante”, terrible, la peor que ha habido nunca. “Nadie entiende una palabra de lo que dice ese tipo”, afirmó.

Para casos así, Bad Bunny ya había dejado un consejo: “No han de aprender español, solo han de aprender a bailar”.

Francesc Peiron Arques

Francesc Peiron Arques

Corresponsal de 'Guyana Guardian' en Nueva York

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