Así ayudó el petróleo estadounidense a Franco a ganar la Guerra Civil
Historia
'El oro negro de Franco' explica cómo la contribución de la Texas Oil Company a los franquistas no se limitó al crudo; espió y suministró informes sensibles

Suministro de gasolina en la zona republicana durante la Guerra Civil

Toda guerra civil es, asimismo, un conflicto internacional. Esto es plenamente aplicable a los varios fratricidios de la España contemporánea: desde la Primera Guerra Carlista (1833-1840), con la presencia en la península de británicos, franceses y portugueses, hasta la guerra de 1936-1939. En unas ocasiones la internacionalización se traduce en intervenciones de tropas o voluntarios de distintos países; en otras, en aportaciones monetarias, préstamos, suministros bélicos, alimentarios o estratégicos. Y, no infrecuentemente, en todo a la vez. La Guerra civil constituye un buen ejemplo: presencia de militares, asesores y comisarios extranjeros, sobre todo alemanes (Legión Cóndor), italianos y soviéticos; voluntarios en ambos bandos, sobresaliendo las denominadas Brigadas Internacionales, o entrega, en variopintas condiciones, de materiales. Aviones y camiones, esenciales en las guerras del siglo XX, requerían grandes cantidades de derivados del crudo de petróleo —gasolinas, gasoil, fueloil, parafinas y grasas— con los que España no contaba. La dependencia del exterior era total. A este tema está dedicado El oro negro de Franco , de Ángel Viñas y Guillem Martínez.
El abastecimiento de dichos productos, sostienen, fue una de las razones importantes que permiten explicar la victoria en la guerra de los sublevados. CAMPSA quedó dividida entre los dos campos. La estadounidense Standard Oil y, desde 1937, la Texas Oil Company —más adelante, TEXACO— surtieron abundantemente, desde el primer momento en el cruce del estrecho, a los llamados nacionales. La España de Franco, a diferencia de la republicana, nunca careció de combustible. Y eran gasolinas de mejor calidad que las suministradas por los soviéticos. La contribución de la Texas a la “causa nacional” no se iba a limitar al crudo, sino que, por opciones ideológicas de su dirigencia, espió y pasó informaciones sensibles a los franquistas. El espionaje constituyó otro factor clave en la contienda.
⁄ La contribución de la Texas Oil Company a los franquistas no se limitó al crudo; espió y suministró informes sensibles
Utilizan los autores en su investigación documentos procedentes de archivos nacionales y extranjeros. Resulta especialmente relevante la consulta del archivo de CAMPSA, que Martínez llevó a cabo cuando trabajaba en la industria petrolera. La colaboración entre un historiador que conoce muy bien el periodo tratado y un ingeniero experto en lidiar con el mundo del oro negro se manifiesta como singularmente valiosa. Algunos personajes, implicados en la trama petrolera y de espionaje reciben particular atención: los españoles Demetrio Carceller, fundador y director de CEPSA y futuro ministro, y José Antonio Álvarez Alonso, el “hombre de la Texas” para España, y los estadounidenses Torkild Rieber, responsable de la Texas Oil Company, y su activo representante en Europa William M. Bewster.
El oficio de historiador, sin embargo, no consiste exclusivamente en consultar archivos y bibliografía y aportar nuevos datos, sino que supone asimismo una tarea de comprensión del pasado por la vía del relato. La suma de neopositivismo y desprecio por la escritura ha tenido nefastas consecuencias, en la segunda mitad del siglo XX y todavía en nuestros días, en la historiografía y en los lectores de historia. El público ha huido, hastiado de textos ilegibles, descuidados y solamente pensados para colegas e iniciados. El libro de Viñas y Martínez adolece de esta discutible habitud. Los autores renuncian a contarnos una historia. No ayuda tampoco a la lectura la enfadosa reiteración de fórmulas de autobombo. Las referencias combatientes, en varios pasajes, a supuestos historiadores profranquistas, neofranquistas y metafranquistas, sin aportar nombres y argumentos concretos, apuntalan el guerracivilismo de papel que, desde hace unos lustros, invade en España la casa de Clío. Sea como fuere, El oro negro de Franco constituye una nueva investigación sobre la Guerra civil española que aporta, ciertamente, muchas informaciones. Y ello puede resultar muy valioso. Valioso, pero bastante aburrido.
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Ángel Viñas y Guillem Martínez. El oro negro de Franco. Crítica
588 páginas. 23,90 euros