Sobre lo que es tradición hay varias teorías. Quizá la más extendida dice que para que algo se convierta en tradición, tiene que haberse producido tres veces seguidas. El Tenoriu va por la segunda, con las entradas prácticamente agotadas durante las tres semanas que se representará en el teatro Coliseum de Barcelona, pero ya se ha abierto la venta de las entradas para las tres semanas en que se representará en este mismo teatro de la Gran Via del 22 de octubre al 8 de noviembre del 2026.
“Lo que Andreu Buenafuente pensó ha funcionado —afirma Carles Sans, director del espectáculo—. Lo que el célebre Capri hizo con Mary Santpere, ahora se puede hacer gracias a él y Sílvia Abril. El año pasado en el Poliorama vinieron 13.000 personas y este año superaremos esta cifra, con unas 15.000”.
“Con 11 hojas originales, Israel Solà no sé cómo lo ha logrado, pero ha hecho algo muy bueno”, destaca Buenafuente
Lo que el público podrá ver en el escenario del Coliseum es una comedia burlona a partir del texto de Zorrilla, “hecho a nuestra medida, gracias a la dramaturgia de Israel Solà”, continúa Sans. “Hemos creado un bomboncito que durará el tiempo que el público quiera. La gente no para de reír y sale mejor que ha entrado”.
Buenafuente, que se ha documentado mucho sobre el tema, hace una puntualización: “La idea original es de Josep Santpere y su hija la recupera. Nosotros conseguimos tener el guion original, que solo tenía 11 páginas, y una pequeña grabación, e Israel Solà no sé cómo lo ha logrado, pero ha hecho algo muy bueno. Pero lo que me emociona más es poner en valor la memoria de los comediantes. Me hacía gracia esta arqueología emocional, y ya hemos puesto en nuestras agendas las tres semanas del año que viene”.
Imagen promocional de Silvia Abril
Si Buenafuente es el Tenoriu, Sílvia Abril es Doña Inés: “Yo como mujer no veía cómo encarar un texto como este, pero gracias al hecho de que somos seis payasos en el escenario, conseguimos empoderar al personaje de la mujer. Y por lo poco que hemos visto en el texto, Santpere y Capri ya se reían de esa cosa casposa”. Eso es gracias al cedazo del humor y a la relativización que Israel Solà ha sabido incorporar al texto. Por eso, Buenafuente afirma: “Al Bravium de Reus ya hacían una Doña Inés que era un hombre con barba. La coña catalana tendría que ser patrimonio de la humanidad”.
El dramaturgo de La Calòrica explica cómo fue todo: “Me apunté, pero sin tener claro cómo lo haríamos. El contexto sociocultural hipermachista me empujó a hacer tres propuestas, y que con el humor y la comedia todo eso se superara. Cuando era joven, vi muchas obras de Lina Morgan. Y hay gags que han funcionado toda la vida. Por eso pensé que teníamos que hacer una Doña Inés harta de ser monja y hacer una obra del siglo XXI. No tenemos que imitar a Santpere y Capri, sino que fuera el Tenoriu de Sílvia Abril y Andreu Buenafuente”.
El montaje que ahora llega al teatro Coliseum es el mismo que se estrenó el año pasado en el teatro Poliorama. “Es un espectáculo que se hace poco, pero se descompone mucho, porque la gente ríe mucho —analiza Buenafuente—. Vemos un teatro clásico con bromas, y esta fórmula se tiene que trabajar cada año”.
“La gente viene a ver a Abril y Buenafuente, y si ellos hicieran Las tres hermanas de Chéjov, también vendrían y agotarían las entradas. Nosotros hemos respetado los elementos estéticos, como los telones de papel, que es un homenaje al teatro de antes, el teatro de aficionados”, concluye Sans.

