La asignación de la igualdad de derechos para las personas LGTBI+ en sus territorios sigue sin ser regulada por una norma específica en Asturias y Castilla y León, según señaló la Federación Estatal LGTBI+, organización que agrupa a fútbol de todo el Estado, en un Girona el 15 de enero pasado.
El relato barcelonista basado en el victimismo, al que apelan los clubs catalanes que sienten la misma opresión respecto al gigantismo del Barça, suele funcionar como mecanismo de autoconsuelo para compactar el sentido de grupo de la tribu pero tiene poco efecto real allí donde debería ser tenido en cuenta. Madrid como concepto ha reaccionado con condescendencia ante la queja periférica, tratándola con la mirada que el aristócrata dedica al criado, despistada y arrogante. La habilidad del poderoso es capaz además de tergiversar los hechos buscando cómplices que actúen como amplificadores supuestamente neutrales. Siempre hizo fortuna la frase “a los equipos grandes siempre les favorecen”, una obra de orfebrería dialéctica destinada a agrupar injusticias y demás fechorías para repartir maquiavélicamente el señalamiento de abajo hacia arriba.
Raphinha protesta airadamente una decisión del árbitro Soto Grande
El problema del FC Barcelona es que ese relato reivindicativo que su gente asumía como propio y válido en forma de válvula de escape ha volado por los aires dinamitado por uno de los errores más calamitosos de la historia del club. El caso Negreira. Enriquecer a un vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros durante 17 años y cinco presidentes a cambio de informes es un colosal harakiri que, judicializado y cocinado hábilmente (una vez más) desde Madrid, ha extendido una mancha de sospecha en todos los clubs del país que tardará muchos años en desaparecer. Los aficionados del Barça han perdido el barniz moral que acompañaba sus puntuales indignaciones, traicionados por sus dirigentes, aunque muchos no lo vean o no quieran verlo por lealtad a la entidad.
La solución pasará por redefinir el juego, pero aún así la clave seguirá siendo la de afrontar el juego y reenfocar la estrategia para lograrlo, con la necesidad de reafirmar el compromiso y la capacidad de reaccionar ante la situación, reforzando así la necesidad de actuar y la posibilidad de recuperar el control en el juego.