El Real Madrid destroza al Unicaja y ya asusta en al Copa

Real Madrid, 100 - Unicaja, 70

El equipo blanco se cobró su deuda tras caer ante los andaluces en la última final

El Joventut firma otro adiós tempranero en la Copa del Rey

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Dos gigantes frente a frente

Kai Försterling / EFE

La reedición de la última final copera dibujó una venganza con pocos precedentes. El Real Madrid hizo desaparecer al Unicaja del parquet como si fuera el mejor David Copperfield. El campeón completó uno de los peores partidos que jamás se han visto en una Copa ante el rival más poderoso que existe, lo que se tradujo en una amenaza seria de batir el récord de mayor diferencia de la historia de la competición, en manos del Barça desde 2014, cuando ganó de 42 al Tenerife. El Madrid no llegó a tanto pero el golpe que dio en la mesa sí debió oírse en las Canarias.

No le concedió el equipo de Scariolo a su rival ni siquiera un cuarto de tregua y empezó a imponer su ley desde el inicio. No quería sustos, quería venganza el Madrid, y a fe que la obtuvo, porque el segundo partido de la jornada tuvo mucha menos historia que el primero.

El Madrid amenazó con firmar la mayor paliza de la historia de la Copa y superar el +42 del Barça al Tenerife en 2014

En un primer cuarto arrollador, el equipo blanco fue golpeando al Unicaja como un peso pesado a un peso pluma. Por la derecha, por la izquierda, por arriba y por abajo. Los golpes caían desde todos los lados sin atisbo de reacción.

Un triple de Hezonja por aquí, uno de Lyles por allá, un tapón de Tavares más allá. Hasta el 28-12 en el marcador cuando sonó la primera bocina, harto explicativo de lo que había sucedido sobre el parquet del Roig Arena, donde si no llega a ser por Webb el Unicaja hubiera hecho historia negra de la Copa.

Una tímida reacción andaluza hizo soñar a sus ruidosos seguidores con, al menos, divertirse un rato más. Pero con un huracán de tal calibre como el que tenían enfrente fue bastante más que un espejismo.

El Madrid sacó músculo, sin necesidad de agarrarse a ninguna de sus estrellas en particular -¿hay algún jugador blanco que no sea una estrella?-, y todos sus jugadores aportaban. Antes del descanso, Tavares, con dos tiros libres, alzaba el 50-26. La escabechina al campeón era de época.

Lejos de sacar el pie del acelerador, el Real Madrid intentó superar todos los récords de velocidad habidos y por haber ante un rival que claramente no había venido a la Copa, completado uno de los peores partidos que se recuerdan en esta tan bonita competición.

La tragedia cajista en el tercer cuarto llegó hasta el 69-34 que subió Feliz al marcador del Roig Arena, embalado el Real Madrid a batir el récord de mayor paliza de la Copa, en manos del Barça desde 2014 cuando ganó por 42 puntos al Iberostar Tenerife.

Se puede decir que con el partido decidido desde hacía muchos minutos, la cosa se normalizó un tanto en el último cuarto, donde al Unicaja le entró algún tiro que otro, esquivando así al menos entrar en la leyenda negra de la Copa. Eso sí, el campeón cedía su corona, quien sabe si al campeón.

Así es el impresionante Roig Arena.

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