El espíritu de la Barcelona olímpica ha revivido. Poco a poco había caído en desuso, casi en el olvido. Con la explosión de 1992, la capital catalana había acogido una final de la Champions de fútbol (1999, aún entre semana), ha organizado un Europeo de atletismo (2010) y ha celebrado dos Mundiales de natación (2003 y 2013), pero llevaba una década adormecida, sin grandes eventos internacionales. Sin embargo, el fuego olímpico de la ciudad se ha reavivado. El Tour de Francia ha despertado a ese gigante y lo vuelve a situar en primer plano del escaparate mundial. Porque el Tour “es otro mundo”.
El 4 de julio, la carrera ciclista más importante saldrá de Barcelona, que será el inicio de una batalla histórica entre Pogacar, que aspira a su quinto triunfo y pelea por ser el mejor de todos los tiempos; Vingegaard, el único que le ha derrotado en la carrera francesa; Evenepoel, y Juan Ayuso.
No solo se trata de los 184 ciclistas, sino que la caravana de la carrera mueve entre 3.000 y 4.000 personas
Durante tres días, el pelotón estará por las carreteras catalanas. Primero con una contrarreloj por equipos por las calles de Barcelona. Después con un viaje por el litoral de Tarragona a la capital. Y, para acabar rumbo, de Granollers a la estación de Les Angles. Tres jornadas que no dejarán indiferente a la afición, tendrán consecuencias en la general y se verá pelea.
Christian Prudhomme, el director general del Tour, es un enamorado de Montjuïc. Tenía claro que el final de las dos primeras etapas tenía que ser en la montaña olímpica, ya que Prudhomme es asiduo visitante a la Volta, que cada año sube el alto del Castell en su clausura. En su mente estaban también los durísimos Mundiales de ruta de 1973 (ganó Gimondi) y 1984 (con triunfo de Criquielion).
Desde las instituciones no han querido realizar un cálculo del retorno económico del Grand Départ, pero se recuerda que en el País Vasco, en el 2023, se cifró en más de 100 millones de euros. Porque no son solo los 184 ciclistas. Cada equipo mueve unos 40 integrantes, más la organización y la caravana publicitaria. Serán entre 3.000 y 4.000 personas pernoctando en la zona una semana.
A eso hay que añadir la cantidad de gente que se acercará a ver el paso de los corredores. “El éxito de público puede ser tremendo”, auguran, sin contar el efecto llamada que tendrán en el turismo las imágenes de la retransmisión televisiva, que llega a 190 países del mundo. El Tour reconecta Barcelona.


