Las Claves
- El FC Barcelona avanzó a los cuartos de final tras vencer al Racing con goles de Ferran Torres y Lamine Yamal.
- El portero Joan Garcia resultó
Un Barça implacable progresa igualmente en el torneo copero. Un Barça que no descuida ningún certamen se encuentra ya en la ronda de cuartos. Un Barça fiel a su estilo y dominante selló su undécimo triunfo seguido. Consiguió este resultado mediante un esfuerzo constante donde debió esforzarse al máximo frente a un Racing admirable. Ferran Torres inauguró el marcador y Lamine Yamal anotó el tanto definitivo sobre la bocina en una jornada donde Joan Garcia volvió a destacar. El guardameta blaugrana evitó que el duelo llegara al tiempo extra tras detener un mano a mano frente a Manex Lozano. Hubiese resultado inmerecido dado que el Barcelona, que utilizó a sus futbolistas principales, se mostró dominante. El Barça, a diferencia del Madrid, sigue firme en todas las competiciones.
Con el fin de ganar, debió generar numerosas aproximaciones. Hubo gran volumen ofensivo, sobre todo liderado por Lamine Yamal, aunque el resultado permaneció inalterado hasta el segundo tiempo. Hansi Flick llegó al intermedio intranquilo y agitándose en su zona técnica. Sus jugadores se habían desplegado con inteligencia pero sin materializar sus jugadas. Hubo asociaciones positivas pero faltó precisión en la asistencia final o al definir. Realmente, un disparo defectuoso de Rashford justo antes del descanso supuso el único tiro a puerta del Barcelona durante la etapa inicial. Escaso bagaje para la superioridad tan evidente del cuadro blaugrana. Si bien las ocasiones más nítidas consistieron en un remate de un atento Bernal que pasó cerca del palo y una jugada que ni Ferran ni Olmo pudieron rematar en la línea tras un buen envío de Rashford. No fue una actuación brillante, pero sí mostró méritos bastantes para que el Barça se pusiera por delante frente a un Racing entusiasta y combativo.
Tanto desde el silbatazo inicial como durante el desarrollo del encuentro, Flick utilizó todos sus recursos.
El equipo cántabro arrancó el duelo con una disposición mucho más valiente que la del Madrid en la final de la Supercopa. Lejos de encerrarse atrás, el cuadro montañés, motivado por una grada deseosa de fútbol de primer nivel tras años difíciles, provocó hasta tres saques de esquina seguidos. Los despejó con firmeza la zaga azulgrana en una velada que se inició con sobresaltos. No fue por el viento que recorrió el Cantábrico durante la jornada ni por el aguacero previo, sino por fallos en los tornos de entrada. Tal como le sucedió al Barcelona en Guadalajara, esto provocó que el choque comenzara con un cuarto de hora de demora.
Al suceder aquello, con el estadio ya abarrotado, se desbordó el entusiasmo. El puntero de Primera frente al líder de Segunda, que le realizó un pasillo de honor por la Supercopa. Esa resultó la única cortesía del Racing ante un Barça que alineó un equipo conformado totalmente por jugadores de la primera plantilla.
Presentando seis variaciones frente al duelo de Yida, Joan Garcia permanece bajo los tres palos como un nuevo aviso para Ter Stegen, mientras Lamine Yamal busca comandar a una escuadra con una zona medular inédita (Bernal-Casadó-Olmo).
Flick evitaba cualquier sobresalto. No buscaba repetir lo del Albacete, aunque sus futbolistas no lograban descifrar el enigma. Tampoco pasaba apuros en defensa, pero no conseguía desbordar al oponente en ataque a pesar de la excelente conexión en el flanco diestro entre Lamine Yamal y Koundé.
El preparador azulgrana, constantemente exigente, solicitó mayor intensidad ante un oponente que asimismo combinaba habituales y reservas y cuyo líder, José Alberto López, observaba el duelo desde una cabina de radio al estar suspendido.
Tras la reanudación, el Barça incrementó su presión, demostrando mayor determinación. Lamine Yamal rozó el tanto en un par de momentos y Rashford hizo lo propio en otros dos. Realmente, el inglés falló un mano a mano nítido que el arquero Ezkieta consiguió frustrar. El futbolista de Manchester ha bajado su rendimiento últimamente, errando jugadas de gol manifiestas.
Aunque no lograba concretar sus ocasiones, la escuadra azulgrana continuaba insistiendo con un Lamine incansable que estuvo cerca de anotar una diana memorable tras estrellar un saque de esquina contra el travesaño. Hubiera resultado espectacular conseguir un gol olímpico, no obstante, el objetivo de Flick era tomar la delantera a toda costa. Debido a ello introdujo a un Fermín muy dinámico y ordenó los ejercicios de calentamiento, nada menos, de Pedri, Raphinha y Lewandowski.
Joan Garcia impidió que el encuentro llegara al tiempo extra tras detener un cara a cara.
En el preciso momento en que aguardaban en la línea lateral para entrar, se produjo el 0-1. Fermín habilitó al hueco a Ferran con un pase impecable y el valenciano regateó al portero para marcar. Aquella resultó ser la intervención final del Tiburón, que ejercía de capitán en esta jornada, previo a su reemplazo.
Ya fuera de inicio o más tarde Flick había empleado a todo su arsenal mientras el Racing, ahora sí, trataba de ganar metros y recurría a uno de sus mejores hombres, Iñigo Vicente. A campo abierto el Barça encontró más rendijas por las que colarse y si no amplió el resultado fue por las manos providenciales de Ezkieta, que pasó por las categorías inferiores blaugrana. Le sacó un remate a Fermín y otro, a bocajarro, a Lewandowski. Nunca se rindió el Racing al que le anularon dos goles en claro fuera de juego y que si no empató en el minuto 94 fue porque Joan Garcia repelió el referido remate de Lozano. Metió los que estaban en posición ilegal y falló el que pudo llevar el partido a la prórroga. Aún hubo tiempo para que Lamine cerrara el partido en la jugada siguiente con el definitivo 0-2. Este Barça quiere siempre.
