Manex Lozano, o cómo vivir toda una carrera en cuatro semanas

Liga Hypermotion

El delantero del Racing de Santander, de 18 años, es baja para lo que resta de temporada tras romperse el cruzado en un entrenamiento

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Manex Lozano, en el suelo, tras fallar un mano a mano en el descuento ante Joan García, del Fc Barcelona.

Román G. Aguilera / EFE

Con apenas 18 años, Manex Lozano es ya un veterano de las emociones del fútbol. Con apenas cuatro semanas en la competición profesional, el navarro, cedido al Racing de Santander por el Athletic de Bilbao, ya tiene historias que contar propias de un treintañero. Con dos goles —y un fallo viral— el punta sabe lo que es el éxito, el fracaso, la crítica, el perdón, el cenit del mundo del fútbol y el nadir de las lesiones.

El jovencísimo delantero arrancó el 2025 cedido por el Athletic en el Basconia, en 2ª RFEF, y sin gozar de demasiados minutos. Unos buenos partidos en la UEFA Youth League con los vascos llevaron a Chema Aragón, director deportivo del Racing de Santander, a pedir su cesión. Su llegada levantó más de una ceja en Cantabria, ante la duda de qué rendimiento se podía esperar de un fichaje de este corte para un equipo que aspiraba al ascenso. Incluso las primeras palabras públicas de su entrenador, José Alberto López, sobre él, inspiraban dudas: “No le conocía”.

En plena crisis de lesiones y bajas en la delantera, Manex llegó a Santander un sábado por la mañana y minutos después entró en la convocatoria del partido del Racing ante el Zaragoza. Si esperaba un aterrizaje plácido no lo tuvo: con su equipo perdiendo 0-3, el navarro tuvo que saltar al campo como punta de urgencia. Respondió con un gol que acabó con derrota (2-3) ante el cuadro aragonés.

Debutó con gol el mismo día que aterrizó en Santander y tuvo en sus botas forzar una prórroga ante el Barça en la Copa del Rey

Acostumbrado a jugar contra rivales de poca enjundia —Mutilvera, Beasain, Tudelano, Utebo—, Manex se encontró que en su primera semana se iba a medir a todo un FC Barcelona. Otra vez las lesiones le convirtieron en alternativa al ataque racinguista, en un partido televisado de octavos de final de la Copa del Rey. Marcó dos goles, y ambos fueron anulados por fueras de juego tan justos como ajustados. Y tuvo un mano a mano en el descuento ante Joan García que pudo haber llevado el encuentro a la prórroga… si hubiera pasado a su compañero Andrés, libre de marca y con la portería a su merced.

El fallo, o el pecado de inexperiencia, le valió la bronca de su compañero, vista por todas las cámaras, y una crítica, barnizada con insultos, desaforada en redes sociales ¿Demasiado para un chico de 18 años? Desde luego. Pero entre compañeros y sentido común recompusieron al delantero, que debutó como titular a su octavo día en Santander, en un duelo contra el Las Palmas.

Subsanó su error ante el Barça con un nuevo gol frente al Las palmas, con el que pidió perdón a la grada

Manex marcó, su equipo goleó (4-1) y él pidió perdón a la afición por su fallo ante el Barça. La grada le perdonó con una ovación atronadora.

Cuando solo se cumplían diez días de su presencia en Santander, en Bilbao su nombre generaba ilusión y enfado. La afición del Athletic, necesitada de gol, se preguntaba cómo se había dejado escapar a semejante talento, que casi salía a gol por remate, mientras se frotaba las manos ante la posibilidad de contar, en unos meses, con un goleador de semejante talla.

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Manex, el día de su presentación con el Racing.

EFE

Mientras tanto, la competición seguía, y también el mercado de invierno. A pesar de la baja de Jeremy Arévalo, de la lesión de incierta duración de Asier Villalibre y de los vaivenes de salud de Juan Carlos Arana, el Racing no incorporó otro delantero en el mercado. Manex, que en la primera semana de enero parecía un refuerzo insuficiente, era, dos semanas después, uno de los mejores refuerzos del mercado de invierno en la Liga Hypermotion.

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Tras ese inicio, el navarro se ganó la titularidad ante el Dépor (victoria cántabra) y el Granada (derrota verdiblanca, en partido arbitrado por Miguel González). El romance con el gol de Manex parecía aplazado, pero quedaba mucha temporada. Hasta que llegó el viernes pasado. En un entrenamiento, y sin mediar contacto con nadie, Manex sintió un pinchazo en la rodilla. “Pinta mal”, dijo el técnico tras la práctica. Y tan mal: el punta tenía el ligamento cruzado roto.

Como un homenaje indeseado a la película del mismo título, 28 días después de su llegada a Santander, Manex Lozano mira al futuro obligado a ser paciente. El próximo 23 de febrero cumplirá 19 años, y ya estará en condiciones de contar todo lo vivido como profesional del fútbol en una carrera que, de momento, ha durado cuatro semanas. Y que en Bilbao —y en Santander— desean que solo sea el prólogo de la vida de un nueve para recordar.

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