La natación descubre a Rylee Erisman, la estrella júnior que bate récords con Doritos y Coca-Cola

Natación

Voló en unos 100 libre que le hubieran dado el bronce en los Mundiales de Singapur y sus cualidades le pueden dar un salto a Estados Unidos en Los Ángeles 2028

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Rylee Erisman, en la parte derecha de la imagen después de nadar una prueba en el Mundial júnior de Otopeni, Rumania 

Vasile Mihai-Antonio / Getty

El Mundial júnior de natación, en el que no participa España, siempre deja talentos a seguir. Algunos de ellos son postizos. Ganan medallas pero quizás en pruebas baratas, que al saltar el escalón absoluto son papel mojado, se pierden en el remolino de los tiburones de la natación. Otras estrellas, en cambio, se subrayan en rojo. En la cita de Otopeni, Rumanía, Rylee Erisman se encuentra ya en el grupo de las segundas.

Esta apasionada de las Matemáticas (“me encanta resolver problemas”) que estudia en Windermere High y Lakers Aquatics, estableció el récord de los Campeonatos en los 100 libre (52s79) y se quedó a solo 19 centésimas del récord mundial júnior de la canadiense Penny Oleksiak. La marca de Erisman, que lo celebró por la calle central, tiene muchos matices que explican la magnitud de lo que consiguió y su precocidad.

La adolescente se colocó ya en la sexta posición de la historia de Estados Unidos por detrás de la campeona olímpica Simone Manuel (52s04), de Torri Huske (52s29), Kate Douglass (52s56), Mallory Comerford (52s59) y Gretchen Walsh (52s78). Además, Erisman ya posee el récord estadounidense de 15-16 y también de 17-18, que estaba en manos de Simone Manuel.

Trasladado su marca a las grandes competiciones, Erisman hubiera sido medalla de bronce en los Mundiales absolutos de Singapur, solamente por detrás de la neerlandesa Marrit Sttenbergen (52s55) y la australiana Mollie O'Callaghan (52s67). La estadounidense hubiera estado con ellas peleando por el oro y la plata hasta el final.

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Capaz de ganar los 50 libre, Erisman tiene la capacidad de nadar ese primer tramo de la prueba de 100 como las mejores (25s49), pero lo que la convierte en una nadadora con un margen de mejora amplia es el segundo 50. Marcó 27s30, solamente superada por la holandesa en Singapur que hizo 27s21. La nadadora, además, es capaz de nadar los 100 espalda, 200 libre, 200 estilos y toda la gama de pruebas de relevos.

Con 15 años, ya participó en los trials para clasificarse para los Juegos de París, pero fue quinta en la final de los 50 libre. Y todo eso en edad en la que no cuenta con un entrenamiento profesional en todos los aspectos. El año pasado, en una entrevista en Orange Observer, ella comentó que su comida favorita antes de una competición era “sándwiches de pavo con Doritos y Coca Cola”. 

Su talento es natural y está un cuerpo por delante de todas las nadadoras de su edad. La nadadora acudirá en 2026 a disputar ya los Pan Pacific con su país, en la que será su primera competición absoluta, y tiene entre ceja y ceja los Juegos de los Ángeles. Le quedan tres años para seguir mejorando y ampliando el abanico de sus pruebas.

En medio del debate duro entre nadadores como Michael Phelps y el liderazgo de USA Swimming, y también del crecimiento de Australia que pone en jaque la supremacía estadounidense, la aparición de Erisman es un rayo de luz en pruebas de relevos y en tener otra icono femenina tras el inevitable ocaso (¿cuándo?) De la reina Katie Ledecky.

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