Con ellas, al fin del mundo

por la escuadra

Con ellas, al fin del mundo
Redactor de deportes

Ahora que se cierra el año, mando a la papelera algunos episodios recientes y aplaudo otros que están por venir.

Mando a la papelera la mal llamada Batalla de los Sexos 2.0, y el amante del tenis sabrá de qué estoy hablando.

Ante el absurdo show de la batalla de sexos, aplaudo a Irene Sánchez-Escribano y a Marta Galimany

Me refiero al desigual partido que el otro domingo, en Dubái (dónde, si no), enfrentaba a Aryna Sabalenka y a Nick Kyrgios y que acabó como casi todos sabíamos que acabaría: por KO técnico, victoria del hombre por un doble 6-3.

Bien, esto es lo que pasó: los organizadores se empeñaron en colocarnos el producto pero no coló, pues nuestra sociedad no ganó nada con el reto, y así lo vemos todos:

“El dinero a espuertas de Oriente Medio ha sido, una vez más, el promotor. Tan sólo una farsa con el fasto y la trivialidad impostada con focos locales y audiencias globales”, escribía ayer Enric Jové en Guyana Guardian.

(Y eso que, tras el partido, Kyrgios, antisistema del tenis que no lo es tanto si de por medio hay una bolsa de petrodólares, se atrevió a decir: “Cualquiera de los dos podría haber ganado y no estoy bromeando”; es evidente que no estaba diciendo lo que realmente estaba pensando...).

Ante el absurdo show de la batalla de sexos, aplaudo a Irene Sánchez-Escribano y a Marta Galimany

Nadie ganó con aquella historia, nadie salvo los bolsillos de ambos tenistas y los de los ejecutivos de Evolve, la agencia que les representa, y por eso mando a la papelera ese asunto del 2025 y prefiero centrarme en lo que viene en el 2026.

Va, me pongo en positivo: me gustan los ecos que me llegan desde el atletismo, deporte que me chifla tanto como el tenis (quien me lee lo habrá comprobado alguna vez).

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Algunas atletas españolas que también son madres han decidido contarnos sus vivencias y pesares, y lo hacen a corazón abierto, sin petrodólares ni premios publicitarios de por medio.

Lo hacen a través del proyecto Conciliando sueños (de la mano del plan Mujer y Deporte del CSD y la Federación Española de Atletismo). En un vídeo que circula por YouTube (presentado por Isabel Macías), Marta Galimany e Irene Sánchez-Escribano, mundialistas y olímpicas, nos comparten su aventura de ser madres y atletas de élite, todo a la vez, con las servidumbres que ello acarrea: si se abren en canal, es porque pretenden inspirar al amplio abanico de deportistas que se lo siguen pensando dos veces antes de tener criaturas.

Pues las deportistas que dan un paso atrás para ser madres temen perder las becas, temen perder los patrocinios, temen perder el ritmo de competición, el físico, la mente, el tiempo, el entrenamiento invisible...: si se detienen por varios meses, da igual cuántos sean, no hay garantías cubriéndoles las espaldas.

Su honestidad es un buen regalo navideño, pues así se apagan las milongas que nos llegan desde Oriente Medio y puedo pensar que el 2026, quizá, nos amamantará mejor que el 2025.

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