Las Claves
- **Final Polish of Bullet 4:** * "La agricultura regenerativa y la renaturalización urbana son estrategias clave para reducir la vulnerabilidad de Europa ante eventos climáticos extremos
Recuperar el entorno natural “no es un lujo medioambiental, es una gestión básica del riesgo”. Esta advertencia proviene de Thomas Elmqvist, quien encabeza el departamento de Medio Ambiente del Consejo Asesor Científico de las Academias Europeas (Easac, por su acrónimo en inglés), y la expresa en una valoración de Easac acerca del Reglamento de la Unión Europea sobre Restauración de la Naturaleza. En dicho informe, difundido el 15 de enero, Elmqvist igualmente menciona que “en un momento en que Europa gasta miles de millones en responder a inundaciones, sequías, incendios forestales y consecuencias para la salud, restaurar ecosistemas es una de las inversiones preventivas más inteligentes que podemos hacer”. Las cifras y proyecciones actuales respaldan su postura.
Únicamente los diez desastres meteorológicos más destacados de 2025 supusieron un gasto global de 122.000 millones de dólares (103.500 millones de euros), de acuerdo con un estudio de la entidad Christian Aid. En el ámbito estatal, el coste de los fenómenos climáticos severos registrados entre junio y agosto del último estío se ha estimado en 12.200 millones de euros, aunque la sucesión de efectos derivados provocará que dicha cifra se eleve a 34.800 millones para 2029, representando cerca del 0,84% y el 2,4% de forma respectiva del Valor Agregado Bruto de España (VAB, indicador empleado para estructurar el PIB sin deducir los tributos indirectos).
Sanar resulta hasta diez veces más costoso que la prevención y la restauración, de acuerdo con el Easac, el cual estima que las ventajas de recuperar los entornos naturales deteriorados superarían por más de diez veces la inversión requerida para tal fin. Específicamente, el gasto alcanzaría cerca de 150.000 millones de euros, en tanto que la ganancia producida alcanzaría los 1,8 billones de euros, a causa, sobre todo, de la disminución en el peligro de desastres, la estabilización de los suministros de agua y alimentos, y el descenso en los gastos médicos y de rehabilitación.
Dato
se lograrían unas ganancias de 1,8 billones de euros al rehabilitar los ecosistemas deteriorados.
A estas cifras resulta preciso incorporar las ventajas financieras que brindan los medios naturales. “Son unos grandes desconocidos y nos aportan muchísimo; nos proveen de todo lo que necesitamos y además gestionan el clima o el agua, entre otros”, indica Gemma Cid Salvador, docente de la Barcelona School of Management (UPF-BSM). “Cada vez más empresas están empezando a contabilizar el beneficio que les aporta el capital natural del que depende su actividad”, agrega la especialista.
De acuerdo con la docente de la UPF-BSM, la denominada agricultura regenerativa representa una muestra excelente de por qué apostar por la recuperación del entorno natural constituye la inversión más rentable. Este sistema de cultivo se enfoca en revitalizar, fomentar y conservar tanto la riqueza biológica como la productividad del terreno. Mediante diversas técnicas, tales como prescindir del arado o asegurar un manto verde permanente, se logra potenciar la retención de carbono en la tierra, permitiendo simultáneamente que quien cultiva disminuya su necesidad de insumos como el riego o los fertilizantes.
En el entorno citadino, una gran prioridad es la renaturalización de los espacios, lo que supone menos hormigón, más áreas vegetales o gestionar los suelos forestales próximos. Asimismo, diversas localidades costeras están rehabilitando la flora propia de los sistemas dunares para suavizar el desgaste erosivo del mar en el litoral, debido al papel de las dunas como depósitos de arena para las playas.
Prescindir de tales inversiones, previstas en el Reglamento de la Unión Europea sobre Restauración de la Naturaleza, solo conseguirá elevar la vulnerabilidad de Europa frente a eventos climáticos severos, los daños financieros y el impacto sanitario, señala el Easac.


