Las dificultades del AVE fomentan el puente aéreo entre Barcelona y Madrid.
Crisis de movilidad
El interés por los trayectos en avión entre ambas urbes se incrementa frente a las deficiencias de la red de trenes.

Pasajeros en la zona de facturación del puente aéreo, ayer en El Prat

La crisis de la alta velocidad dentro de España ha centrado la atención en el enlace aéreo y diversos trayectos que unen urbes españolas mediante opciones de tren. Pese a que el transporte aéreo ha cedido terreno frente al ferrocarril en el trayecto Barcelona-Madrid, el desorden en los servicios del AVE, que registró demoras de incluso cinco horas recientemente, ha redirigido el interés hacia los vuelos.
Informantes de la industria ratifican que los trayectos aéreos entre El Prat y Barajas, que habitualmente presentan niveles elevados de pasajeros, registran actualmente una mayor afluencia. No obstante, también señalan que aún resulta prematuro determinar con exactitud si este escenario persistirá a largo plazo y supondrá un cambio determinante en los hábitos de movilidad.
Iberia y Air Europa rechazan por ahora elevar el número de vuelos: incorporar aeronaves no resulta fácil.
Por su lado, las compañías aéreas proceden con prudencia. Iberia se posiciona como el mayor y prácticamente exclusivo prestador del servicio, registrando 14 trayectos diarios por sentido y aproximadamente 1,25 millones de viajeros movilizados entre Barcelona y Madrid durante el ejercicio previo. La firma señala que, actualmente, no contempla planes para incrementar el número de operaciones. Air Europa igualmente vincula ambas terminales, aunque dispone de una capacidad bastante más reducida, consistente en dos enlaces diarios por sentido destinados sobre todo a alimentar las rutas de larga distancia que despegan desde Madrid. De momento, ellos tampoco consideran añadir aeronaves adicionales.
Sucede que incrementar la frecuencia de vuelos de manera repentina no resulta nada simple. Las compañías aéreas funcionan con una optimización muy rigurosa de sus aeronaves y personal, planificando su actividad con bastantes meses de margen. Desplazar aviones de una terminal a otra para añadir trayectos conlleva reducir otros enlaces. En la práctica, esto supone desatender una zona para cubrir las necesidades de otra.
No obstante, en la industria sí perciben una consecuencia más directa de este periodo crítico. Se está “poniendo en valor” la aeronave y específicamente los trayectos internos, el requerimiento de disponer de un sistema de traslados heterogéneo, aseguran fuentes del sector.
Los trayectos aéreos de corta duración no únicamente han visto disminuir su clientela a raíz de la apertura del mercado ferroviario de alta velocidad, que ofrece tarifas más atractivas. El factor ecológico ha resultado igualmente determinante para beneficiar al ferrocarril, impulsado por una fuerte exigencia política.
Las conversaciones para nombrar a Pedro Sánchez como jefe del Ejecutivo evidenciaron esta situación. El acuerdo de coalición suscrito por el PSOE y Sumar contemplaba un punto que podría restringir el puente aéreo que conectara Barcelona y Madrid. El documento indicaba que, siguiendo el ejemplo de “otros países de nuestro entorno”, se fomentaría “la reducción de los vuelos domésticos en aquellas rutas en las que exista una alternativa ferroviaria con una duración menor de dos horas y media”. Dicha iniciativa contaría con una salvedad: aquellos trayectos vinculados a aeropuertos hub que conecten con vuelos internacionales.
Las conexiones aéreas con posibilidad de verse alteradas, aparte de Barcelona-Madrid, comprenderían Madrid-Alicante, Madrid-Valencia, Madrid-Sevilla y Madrid-Málaga.
La propuesta no se ha concretado todavía, aunque evidencia las dinámicas que están mermando el uso del transporte aéreo en las rutas nacionales. Esta situación, vinculada al coste más reducido del ferrocarril y a una mayor comodidad durante el trayecto, ha provocado que el avión conserve únicamente un 20% de la cuota de mercado en la conexión Barcelona-Madrid. Por este motivo, las empresas del sector han ido recortando su capacidad operativa.
Vueling canceló su ruta entre El Prat y Barajas durante marzo del ejercicio previo tras 21 años debido al crecimiento ferroviario, al tiempo que Iberia modificó sus horarios y reestructuró el puente aéreo buscando incrementar su competitividad. De este modo, presentó dos modalidades de precio: la Puente Aéreo Flexible, que conserva las propiedades de la prestación clásica con un coste invariable, y la opción Puente Aéreo Confort, que brinda las prestaciones esenciales a un importe más económico, el cual fluctúa según la antelación con la que se efectúe la adquisición.
En consecuencia, el desarrollo de las rutas aéreas internas puede estar supeditado a la extensión y al término del actual conflicto en el sector del tren. El interés general se concentra en Iberia como la compañía de referencia.

