Juan Antonio Madrid, especialista en trastornos del sueño, sobre la siesta: “La ideal dura unos veinte o treinta minutos como máximo”
'Hoy por hoy'
El experto aseguraba que los descansos más prolongados afectan a nuestro funcionamiento negativamente
Alfredo Rodríguez, catedrático de la Universidad Complutense, sobre los motivos por los que dormimos peor: “Sabemos qué hacer para dormir mejor, pero no siempre podemos hacerlo”

Juan Antonio Madrid, doctor en fisiología y especialista en trastornos del sueño
Merijn van de Laar, doctor neerlandés y autor del libro Cómo dormir como un cavernícola, definía el sueño “como el botón de reinicio nocturno del cuerpo” en una entrevista: “En el cerebro, las neuronas ‘limpian la casa’. Los productos de desecho tóxicos se eliminan, los recuerdos se procesan y almacenan, y se forman nuevas conexiones. Al mismo tiempo, ciertas regiones cerebrales se ‘desconectan’ para recuperar energía, mientras que otras (aprendizaje, creatividad) permanecen activas, reorganizando y fortaleciendo lo que has experimentado durante el día”.
Lo mejor se puede hacer, en este sentido, es dormir de forma ininterrumpida, durante un mínimo de ocho horas. Sin embargo, de un tiempo a esta parte la calidad de este ha disminuido considerablemente. De ahí que optemos por alternativas como la siesta, que tampoco son especialmente favorables según la duración. Juan Antonio Madrid, doctor en fisiología y especialista en trastornos del sueño, contaba en una entrevista para Hoy por hoy de la Cadena SER los tipos de siesta y sus principales inconvenientes.
“La siesta puede ser buena o mala según cómo la hacemos. Supongo que nuestros oyentes habrán escuchado sobre la siesta de Camilo José Cela, que era ‘de pijama, padre nuestro y orinal’”, explicaba, en referencia a esos periodos de descanso que superan los 30 minutos. “Esa siesta para una persona normal es muy negativa. Te va a quitar el sueño nocturno y te deja con cierto estado de ánimo negativo”, aclaraba. En comparación con la de José Cela, existía también la siesta de Antoni Guadí, que también puede alargarse más de lo previsto.
Según el experto, el pintor de Figueres realizaba la denominada “siesta de cuchara”, cogiendo el mencionado cubierto entre sus dedos y acabándola cuando esta se le caía al suelo, haciendo el ruido suficiente para despertarle. “En medio está la siesta ideal de unos veinte o treinta minutos como máximo”, dejaba claro. A pesar de esta metodología, lo cierto es que de un tiempo a esta parte la calidad de este ha disminuido considerablemente. Así lo aseguraba Alfredo Rodríguez Muñoz, catedrático de Psicología Social y de las Organizaciones en Universidad Complutense de Madrid.

De mal en peor
Mediante un artículo publicado a través de The Conversation, el investigador apuntaba que alrededor del 40% de las personas presenta problemas de insomnio, un 14% de forma crónica: “Vivimos cada vez más alejados de nuestros ritmos biológicos naturales. El sueño está regulado por relojes internos que se sincronizan con la luz, la regularidad y la alternancia entre día y noche. Sin embargo, horarios irregulares, exposición prolongada a luz artificial, trabajo nocturno y jornadas que se extienden más allá del atardecer generan un desajuste circadiano persistente”.
“El resultado no es solo dormir menos, sino hacerlo en momentos biológicamente inadecuados. Esto reduce la calidad del descanso incluso cuando el tiempo total de sueño parece suficiente. Además, no todas las partes del sueño se pierden por igual. Las últimas horas de la noche, que suelen recortarse cuando nos acostamos tarde o madrugamos, son especialmente importantes para la regulación emocional y la integración de la información. Su pérdida se asocia con mayor irritabilidad, menor flexibilidad cognitiva y una mayor tendencia a responder de forma impulsiva al día siguiente”, señalaba.

