Internacional

Mamdani abre una “nueva era para la clase trabajadora” en su primer día como alcalde de Nueva York

Estados Unidos

El socialista jura el Corán y se convierte en el primer musulmán en asumir la alcaldía de la capital financiera

Nueva York ha recibido esta noche el 2026 en Times Square y en una antigua estación de metro a su primer alcalde musulmán y el segundo más joven en la historia, el socialista Zohran Mamdani. Unos segundos después del tradicional descenso de la bola de año nuevo, el demócrata ha jurado su cargo en una terminal en desuso, construida bajo el ayuntamiento en 1904, durante la llamada Edad Dorada de la ciudad.

En una ceremonia privada dirigida por Letitia James, la fiscal general de Nueva York perseguida por el Departamento de Justicia de Donald Trump, Mamdani, acompañado por su pareja Rama Duwaji, ha puesto su mano sobre dos ejemplares del libro sagrado del islam, el Corán, convirtiéndose en el primer alcalde de Nueva York en hacerlo.

Horas después, este mediodía ha sido investido en un acto oficial frente al ayuntamiento, con la presencia de otros dos referentes del progresismo en Estados Unidos, la congresista demócrata del Bronx Alexandria Ocasio-Cortez y el senador independiente Bernie Sanders, quien le ha tomado el juramento, así como destacadas figuras de la izquierda y miembros de su futura alcaldía.

Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York

“Estoy aquí junto a quienes, aunque van con prisa, ayudan a subir el carrito de un desconocido por las escaleras del metro”

“Nueva York ha elegido el coraje frente al miedo. Hemos elegido la prosperidad para la mayoría frente a los privilegios de unos pocos”, ha recordado Ocasio-Cortez en el aclamado discurso en el que ha presentado a Mamdani. “Te enfrentaste al establishment demócrata, al establishment republicano, al presidente y a algunos oligarcas inmensamente ricos, y los derrotaste en la mayor sorpresa política de la historia moderna de Estados Unidos”, ha celebrado Sanders, dando paso al juramento del nuevo alcalde.

La capital financiera del mundo entra hoy en una “nueva era de oportunidades para la clase trabajadora”, ha reafirmado Mamdani, que ha impulsado la esperanza de la izquierda en un país gobernado por el ultraconservador Trump, con quien tuvo sintonía en su primera reunión en la Casa Blanca. “Puede que no siempre tengamos éxito, pero nunca se nos podrá acusar de no haber tenido el valor de intentarlo”, ha señalado, tras jurar de nuevo sobre el Corán de su abuela, desde las escalinatas de la que a partir de hoy es su nueva oficina.

En los próximos cuatro años, tiene el encargo de hacer cumplir sus ambiciosas promesas, que se resumen en un objetivo: reducir el coste de la vida de los neoyorkinos. El nuevo alcalde promete subir impuestos a los ricos para pagar autobuses gratuitos en la ciudad, así como guarderías públicas y una congelación de los alquileres, entre otras medidas de izquierdas que han sido rechazadas por sus adversarios como “comunistas”.

“Estoy hoy aquí junto a los vecinos que llevan un plato de comida a la pareja de ancianos del pasillo, junto a quienes, aunque van con prisa, ayudan a subir el carrito de un desconocido por las escaleras del metro, y junto a cada persona que toma la decisión, día tras día —incluso cuando parece imposible— de llamar hogar a nuestra ciudad”, ha dicho Mamdani. “Sé que hay quienes miran a esta administración con desconfianza o desprecio, o que ven la política como algo irremediablemente roto”, ha añadido: “Pero, si usted es neoyorquino, soy su alcalde. Estemos o no de acuerdo, le protegeré, celebraré con usted, lloraré junto a usted y nunca —ni por un segundo— me esconderé”.

Con un estilo comunicativo revolucionario, este inmigrante nacido en Uganda y naturalizado en Estados Unidos superó a sus 34 años el 50% de los votos en las elecciones de noviembre frente al ex gobernador del Estado, Andrew Cuomo, y el republicano Curtis Sliwa. En los últimos dos meses, ha liderado una transición en la que todavía quedan muchas incógnitas, pues varios de los principales cargos de su nuevo ayuntamiento todavía tienen que ser anunciados. La lentitud le ha valido las críticas de los que opinan que su inexperiencia frustrará su capacidad de hacer avanzar su ambiciosa agenda.

Eso no significa que el nuevo alcalde se haya quedado parado desde que triunfó en los comicios. Ha participado en varios mítines no electorales, ha apoyado huelgas de trabajadores de Starbucks junto al senador independiente Bernie Sanders, se ha dejado ver repartiendo chocolate caliente a inquilinos para subrayar su propuesta de congelar los alquileres, se ha reunido con trabajadoras de guarderías para hablar de su plan de cuidado infantil universal y, en una mediática visita, viajó a Washington para reunirse con el presidente Trump en el despacho oval.

Alexandria Ocasio-Cortez, congresista demócrata

“Nueva York ha elegido el coraje frente al miedo, la prosperidad para la mayoría frente a los privilegios de unos pocos”

En aquel careo, reinó la cordialidad y la buena sintonía. Pero el primer asalto en el combate de boxeo entre Trump y Mamdani comienza hoy y se intensificará en noviembre, en la recta final hacia las elecciones legislativas. Después de meses acusándose mutuamente de querer destruir el país, los dos mediáticos dirigentes enterraron sus hachas y regalaron en el despacho oval una escena que rompió el molde de la polarización que gobierna la vida política de EE.UU.

“Creo que este alcalde puede hacer cosas realmente extraordinarias”, dijo entonces Trump con una sonrisa en la cara y dando gestos de cariño a su invitado. “Va a sorprender a algunas personas conservadoras”, añadió: “Tenemos mucho en común, algunas de sus ideas son realmente las mismas ideas que yo tengo”. “Vamos a ayudarlo, para hacer realidad el sueño de todos: tener un Nueva York fuerte y muy seguro”.

“Lo que realmente aprecio del presidente es que la reunión que mantuvimos no se centró en los lugares donde no estamos de acuerdo, que son muchos, sino en el propósito compartido que tenemos de servir a los neoyorquinos”, dijo Mamdani, de pie y también sonriente al lado del presidente, enfatizando repetidamente que ambos ganaron las elecciones con un mismo mensaje: reducir el coste de la vida.

Fue un giro de guion para el hombre que prometió durante la campaña que se iba a convertir en “la peor pesadilla de Donald Trump”, el azote de sus círculos multimillonarios en Nueva York y representante de todo lo que denosta el movimiento MAGA: socialista, inmigrante y musulmán. 

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