Nochevieja trágica en los Alpes
Conmoción en Suiza
El fuego devora cuarenta vidas en un bar de la estación de esquí de Crans-Montana

Decenas de velas encendidas iluminan el camino adoquinado, y ahora cortado por la policía, que conduce al bar musical Le Constellation de la pequeña localidad suiza de Crans-Montana en el que 40 personas fallecieron atrapadas en un incendio que provocó quemaduras en un centenar largo de heridos. El idílico rincón en el corazón de los Alpes se convirtió en escenario de una tragedia en que multitud de jóvenes que celebraban la fiesta de Nochevieja se vieron atrapados en el sótano de un local del que no pudieron escapar. Una ratonera que en cuestión de segundos se llenó de un humo tóxico y llamas que provocaron escenas de terror y caos que los supervivientes reproducían ayer temblando todavía.
A falta del avance en las investigaciones y descartado el atentado intencionado, los testigos situaron el inicio del fuego en las chispas provocadas por un conjunto de bengalas que adornaban varias cocteleras de champán en una de las barras del bar musical. Un local muy popular y concurrido por los esquiadores más jóvenes, con capacidad para 400 personas, pero que en el momento de la tragedia, pasada la una de la madrugada, faltaban para colgar el cartel de completo.
Video ¿Cómo se produjo el incendio que mató a 40 personas en Suiza?
Las jóvenes francesas Emma y Albane aseguraron haber visto como una de las chispas de esa pirotecnia prendía en la parte superior del techo y que las llamas se propagaba como una bola de fuego a gran velocidad.

La parte inferior del local, habilitada también como bar musical y con salida exclusiva a la calle por unas mismas escaleras por las que se sube o se baja, se convirtió en una trampa mortal para los que no pudieron escapar. El humo tóxico, la oscuridad absoluta tras una explosión provocada por el mismo fuego que dejó sin iluminación el establecimiento y las llamas que empezaban a avanzar también hacia el sótano convirtieron los siguientes segundos en una pesadilla de la que los jóvenes pretendían huir y no sabían por dónde hacerlo, mientras el humo les intoxicaba cada vez más.
“La mayor parte de los heridos son de carácter grave”, aseguró el jefe de la policía cantonal, Frédéric Gisler, durante una rueda de prensa celebrada en Sion, en el sudoeste de Suiza. Gisler también advirtió de que la identificación de los fallecidos llevará tiempo.
La policía descarta el móvil terrorista y cree que el origen fue el chisporroteo de unas velas en champañeras
En esa misma comparecencia, el responsable policial quiso ser prudente en cuanto al origen de la tragedia, pero no dudo en descartar la intencionalidad del fuego y cualquier motivación terrorista en el suceso.
Optó por la prudencia, a la espera del resultado de la policía científica que en cuanto el escenario fue desalojado empezó a trabajar para concretar el origen de unas llamas que avanzaron a gran velocidad, ayudadas por la estructura de madera del establecimiento y los adornos.

En la investigación también ayudarán las imágenes grabadas en vídeo por algunos asistentes y que incluso compartían en directo en sus redes sociales cuando empezó el fuego. En algunas cintas se aprecia incluso la fuente de bengalas que adornaban las botellas de champán y cuyas chispas, ayer por la noche, se señalaban como el origen de un incendio terrorífico.
Estos días de Navidad la pequeña localidad de postal estaba a reventar de visitantes de media Europa que se habían trasladado a celebrar el fin de año esquiando en sus apreciadas pistas, en el corazón de los Alpes. La jornada, como indica el dueño del restaurante Plaza, había sido perfecta. “La gente estaba feliz, el día de esquí había sido estupendo y tocaba celebrarlo para volver a las pistas al día siguiente”, explica. Su local, el más cercano al siniestrado, se llenó ayer de abrazos sin respuestas y muestras de condolencias de los vecinos de la localidad, que no daban crédito a lo sucedido.
Como es habitual en este tipo de sucesos, el humo habría tan fatídico como las llamas. La acumulación de personas que intentaban huir provocó que muchos sucumbieran a la trampa mortal del dióxido de carbono del humo y el fuego.
El incendio también provocó 119 heridos de varios países, la mayoría de ellos de carácter grave
La fiscal suiza Beatrice Pillou declaró en la misma rueda de prensa que era demasiado pronto para hablar sobre posibles fallos de las medidas de seguridad del establecimiento que, según la prensa local, es propiedad de una pareja de empresarios franceses. “Todavía quedan muchas circunstancias por aclarar”, dijo Pillou. “Hasta el momento el escenario más plausible es que el incendio provocó la explosión”, insistió.
El presidente de Suiza. Guy Parmelin, también compareció ante los medios y aseguró que era “una de las peores tragedias” que ha sufrido el país. “Se han perdido muchas vidas. Hay familias y vidas rotas para siempre”.

El presidente suizo advirtió que se asumirán las responsabilidades penales si las hay y agradeció las muestras de colaboración de los países fronterizos. “Suiza es un país fuerte que sabe afrontar las tragedias con un espíritu de ayuda mutua”.
La fiscal del caso considera que aún es pronto para hablar de fallos en las medidas de seguridad del local
Parmelin reconoció que se habían trasladado heridos a hospitales franceses e italianos. La estación de esquí de Crans-Montana, aunque acostumbrada a recibir millones de visitantes, tiene una población de apenas 10.000 habitantes y una infraestructura sanitaria limitada para hacer frente a una emergencia de esta magnitud. El presidente francés, Emmanuel Macron, reiteró que está dispuesto a ofrecer la ayuda que necesiten las autoridades helvéticas. En un mensaje en su cuenta de X, Macron subrayó que “el balance es terrible”. Francia, al igual que Italia y Alemania, han puesto a disposición de Suiza sus hospitales para tratar a los heridos, que presentan sobre todo quemaduras y que en un primer momento fueron distribuidos en centros hospitalarios suizos en Sion, Lausana, Ginebra y Zúrich. El aeropuerto internacional de Ginebra habilitó un hangar para las aeronaves de los servicios de emergencias médicas.
No hacía demasiado frío ayer en las calles iluminadas de Crans-Montana. Algunos curiosos se acercaron hasta el punto en el que la policía blindaba el paso y desde donde se observaba trabajar a la policía científica en la carpa habilitada en la estructura del local.
Un par de jóvenes italianos se abrazaban junto a las velas. La tragedia borró la Navidad.


