El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, dijo este martes en Copenhague que si la isla ártica, territorio autónomo dentro del reino danés, tuviera que elegir entre Dinamarca y Estados Unidos, que presiona para hacerse con ella, elegiría seguir formando parte del país escandinavo.
Nielsen habló así en una rueda de prensa conjunta junto a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, la víspera de que sus respectivos ministros de Exteriores viajen a Washington a reunirse con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, para intentar atajar el acoso del presidente Donald Trump a la isla. En el encuentro, que se prevé de alto voltaje, participará también el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance.
“Groenlandia no quiere ser una posesión de Estados Unidos ni ser controlada por Estados Unidos y nosotros no queremos formar parte de Estados Unidos. Si ahora mismo tuviéramos que elegir entre Estados Unidos y Dinamarca, entonces elegimos a Dinamarca. No es momento de discrepancias internas, sino de estar juntos”, afirmó Nielsen, en velada alusión a la aspiración a la independencia de la isla –que por ley desde el 2009 tiene opción a un referéndum legal de autodeterminación- y a las tensiones entre Groenlandia y Dinamarca por los agravios del pasado colonial.
El líder liberal, que viajó desde Nuuk para la ocasión, fue taxativo: “Querría también reiterar que Groenlandia no está en venta”. Con todo, Nielsen dijo que los groenlandeses tienen “gran fe en la Alianza Atlántica”. El lunes en una rueda de prensa en Zagreb, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se mostró remiso en el apoyo a Dinamarca en este asunto y se escabulló subrayando que “todos los aliados” coinciden en la importancia de la seguridad del Ártico” y que aplaude toda iniciativa de los países ribereños y de otros aliados por reforzar la seguridad en la zona.
Trump planteó por primera vez su interés en tomar posesión de Groenlandia ya en el 2019, durante su primer mandato, pero la escalada de hostigamiento se ha producido en este su segundo mandato y se ha disparado tras la intervención armada de Estados Unidos en Venezuela.
Al lado de Nielsen en Copenhague, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, calificó la actitud de Washington de “presión del todo inaceptable de nuestro aliado más estrecho desde tiempos inmemoriales” y alertó de que “lo más difícil está por venir”. El encuentro del miércoles en Washington se presenta de alto riesgo, con el añadido ahora de la presencia de JD Vance.
“El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, también quería participar en la reunión, y él será el anfitrión de la reunión, que por lo tanto se celebrará en la Casa Blanca”, dijo este martes a la prensa Rasmussen, jefe de la diplomacia danesa. “Nuestra razón para pedir la reunión que se nos ha concedido ahora era trasladar todo este debate (...) A una sala de reuniones donde podamos mirarnos a los ojos y hablar de estas cosas”, zanjó Rasmussen.


