Dimite el director del Foro de Davos, Borge Brende, por sus vínculos con Epstein
Renuncia forzada
La caída del exministro supone un nuevo golpe para Noruega, uno de los países más dañados por el escándalo

El hasta ahora director y presidente del Foro de Davos, Borge Brende, el pasado 22 de enero

El caso Epstein sigue cobrándose cabezas en Europa. La última, la de una figura que simboliza como pocas el poder de las élites financieras mundiales: el presidente y director ejecutivo del Foro de Davos, el noruego Borge Brende, quien este jueves ha anunciado su dimisión tras verse salpicado por el escándalo.
Según consta en la última tanda de archivos sobre el pederasta liberados por el Departamento de Justicia de EE.UU., Brende –quien antes de presidir el Foro fue ministro de Exteriores de su país– cenó en tres ocasiones con Epstein en Nueva York, entre el 2018 y el 2019, y llegó a discutir con él la posibilidad de que la entidad que dirigía se convirtiera en “una alternativa a la ONU”. Ambos mantuvieron además varios contactos por correo electrónico y mensaje de texto, el último de los cuales tuvo lugar la semana anterior a la detención del depredador sexual.
Después de que salieran a la luz estas informaciones, Brende declaró que “desconocía por completo el pasado y las actividades delictivas de Epstein”, y pidió perdón por lo sucedido. Pero sus disculpas no bastaron para atajar la crisis: el alcance del escándalo obligó a la junta directiva del Foro a encargar una investigación independiente, con el fin de esclarecer la naturaleza de las relaciones entre el presidente de la entidad y el pederasta.
Según ha informado hoy el Foro, esas pesquisas han concluido sin nuevas revelaciones de calado. Aun así, Brende ha presentado su renuncia. “Tras una cuidadosa reflexión, he decidido dimitir”, ha afirmado el político a través de un comunicado. “Ahora es el momento adecuado para que el Foro continúe su importante labor sin distracciones”, ha agregado. Sus cargos serán ocupados de manera interina por Alois Zwinggi, hasta que se elija a un sucesor permanente.
La caída de Brende evidencia que, al menos en Europa, nadie está a salvo de rendir cuentas por haber tratado con Epstein. Basta ver lo sucedido hace unos días en el Reino Unido, con las detenciones del expríncipe Andrés y el exministro laborista Peter Mandelson.
Asimismo, la dimisión del presidente del Foro supone una nueva herida en el orgullo nacional de Noruega. El país nórdico es uno de los lugares más golpeados por el escándalo. Ninguna de sus instituciones parece librarse de los tentáculos de Epstein.
La figura noruega de mayor relevancia vinculada al pederasta es la princesa Mette-Marit. Su nombre se menciona en más de mil ocasiones en los documentos publicados sobre el caso. Según se deduce de esos archivos, ella y el financiero mantuvieron una relación muy cercana durante varios años. La princesa incluso visitó a Epstein en su mansión de Palm Beach a principios del 2013, cuando el magnate ya había sido condenado, y llegó a darle consejos para buscar esposa. En las últimas semanas, la princesa se ha disculpado en dos ocasiones por sus vínculos con el pederasta, pero eso no ha servido para acallar las críticas. El escándalo ha dejado a la Casa Real noruega contra las cuerdas.
Otro personaje implicado de peso es Thorbjorn Jagland, quien fue primer ministro de Noruega a finales de los años noventa. Según los documentos publicados por la justicia estadounidense, el político estuvo en contacto con el financiero entre el 2011 y el 2018, época en la que ostentaba la secretaría general del Consejo de Europa y la presidencia del comité encargado de conceder el Nobel de la Paz. Ambos llegaron a discutir sobre una posible inversión inmobiliaria conjunta. Fruto de estas informaciones, el pasado 13 de febrero, la Fiscalía imputó a Jagland por corrupción agravada. El exmandatario se encuentra actualmente en el hospital. Según su abogado, ha sufrido una crisis nerviosa, aunque medios locales aseguran que intentó suicidarse.
Por último, están los diplomáticos Mona Juul y Terje Rod-Larsen, quienes desempeñaron un papel clave en las negociaciones entre israelíes y palestinos que condujeron a los Acuerdos de Oslo en la década de los noventa. Hace tres semanas, Juul tuvo que renunciar a su cargo de embajadora en Jordania e Irak después de que se supiera que había recibido dinero de Epstein –se habla de hasta 10 millones de euros–. Como Jagland, está imputada por un delito agravado de corrupción. Su marido, Rod-Larsen, está acusado de ser su cómplice.

