EE.UU. Retira al personal no esencial de su embajada en Jerusalén ante la escalada con Irán
La decisión coincide con negociaciones estancadas y crecientes amenazas de escalada regional

Aviones militares de la Fuerza Aérea de EE.UU. Estacionados en la pista del aeropuerto Ben Gurión, cerca de Tel Aviv

Estados Unidos permitirá la salida voluntaria del personal gubernamental no esencial y de familiares destinados en Israel por motivos de seguridad, informó este viernes la embajada estadounidense en Jerusalén, en un contexto de creciente preocupación por un posible choque militar con Irán.
La medida, calificada como “authorized departure”, autoriza a los empleados afectados a decidir si abandonan el país, aunque no equivale a una evacuación obligatoria. La embajada no detalló los riesgos concretos que motivan la decisión. Esta flexibilización se produce después de que esta semana Washington ordenara la salida obligatoria de parte de su personal en la embajada en Beirut.
Según informó The New York Times, el embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, comunicó por correo electrónico al personal que quienes desearan marcharse “deberían hacerlo HOY”. “No hay necesidad de entrar en pánico”, escribió, según el diario, “pero para quienes deseen irse, es importante hacer planes para salir más pronto que tarde”. La embajada declinó comentar esta información.
La decisión llega mientras Washington refuerza su presencia militar en Oriente Medio en paralelo a las negociaciones con Teherán sobre su programa nuclear. La última ronda de conversaciones concluyó el jueves en Ginebra sin señales claras de avance decisivo.
La ciudad suiza volvió a convertirse esta semana en escenario del pulso diplomático, con delegaciones separadas y contactos puntuales de cortesía. Omán actuó como mediador principal en una tercera ronda que se prolongó hasta entrada la noche. Al término de la reunión, el ministro de Exteriores omaní, Bader el Busaidi, aseguró que se habían logrado “avances significativos” y anunció que las partes reanudarán el diálogo tras consultas en sus respectivas capitales. También confirmó que la próxima semana habrá discusiones técnicas en Viena con el apoyo de expertos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El portavoz de Exteriores iraní, Ismail Baghaei habló de negociaciones “muy intensas” y de “propuestas constructivas” tanto en el ámbito nuclear como en el posible alivio de sanciones. Sin embargo, las posiciones siguen distantes.
La Casa Blanca exige el desmantelamiento completo del programa de enriquecimiento de uranio iraní, incluida la destrucción de instalaciones clave como Fordow, Natanz e Isfahan, así como la entrega de las reservas acumuladas. También aspira a incluir en el acuerdo el programa de misiles balísticos iraní y el apoyo de Teherán a grupos armados regionales. Irán, por su parte, solo acepta discutir el ámbito nuclear, defiende su derecho al uso civil de la energía atómica y rechaza cualquier renuncia permanente al enriquecimiento.
Teherán alerta que si EE.UU. Ataca Irán se destará “una guerra devastadora”
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha calificado de “muy gran problema” la negativa iraní a abordar los misiles balísticos. El presidente Donald Trump fijó el 19 de febrero un ultimátum de “10 a 15 días” para decidir si opta por la vía diplomática o por la fuerza.
En paralelo al diálogo, el Pentágono ha incrementado su despliegue en la región. Washington ha enviado dos grupos de combate de portaaviones, entre ellos el USS Gerald R. Ford, el mayor del mundo, que se dirige hacia la costa israelí tras zarpar de Creta. También ha desplegado cazas F-22 en Israel, en lo que fuentes estadounidenses describen como una medida preventiva ante un posible deterioro de la situación.
Irán ha advertido que, si es atacado, considerará objetivos legítimos las bases militares estadounidenses en la región y no descarta acciones contra Israel. En junio, tras una ofensiva israelí contra territorio iraní, Teherán respondió con ataques de represalia. Aquella guerra de doce días interrumpió las rondas de negociación previas y dejó gran parte del programa nuclear iraní dañado, aunque no desmantelado.
El ministro de Exteriores iraní, Abás Aragchi, reiteró esta semana que una guerra abierta sería “devastadora” y arrastraría a toda la región. “No habría victoria para nadie”, afirmó antes de viajar a Ginebra.
La tensión ha llevado a varios países a retirar familiares de diplomáticos y personal no esencial de distintos puntos de Oriente Medio o a recomendar a sus ciudadanos que eviten viajar a Irán. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, expresó su “extrema preocupación” por el riesgo de escalada.

