Bill Clinton declara ante el Congreso que nunca fue testigo de los delitos de Epstein: “No vi nada y no hice nada mal”
Caso Epstein
El expresidente de Estados Unidos se enfrenta al interrogatorio del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, un día después de la declaración de su esposa Hillary

El expresidente de Estados Unidos Bill Clinton aparece junto a Jeffrey Epstein en una imagen publicada por el Departamento de Justicia.

Bill Clinton se ha convertido este viernes en el primer expresidente de Estados Unidos en testificar bajo juramento ante el Congreso desde que lo hizo Gerald Ford en 1983. Y el motivo no es menor: el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes le interrogará durante las próximas horas, en una sesión a puerta cerrada, sobre sus vínculos con el proxeneta y abusador de menores Jeffrey Epstein. Su comparecencia llega un día después de la de su esposa, Hillary Clinton, quien declaró que nunca conoció en persona al pederasta y ni ella ni su marido supieron de sus actividades delictivas hasta que fue condenado en el 2008.
En su declaración de apertura, que ha compartido en sus redes sociales, Clinton ha mantenido una postura similar a la de su esposa: “A pesar de que mi breve contacto con Epstein terminó años antes de que sus delitos salieran a la luz, y a pesar de que nunca fui testigo durante nuestras limitadas interacciones de ninguna indicación de lo que realmente estaba ocurriendo, estoy aquí para ofrecer lo poco que sé para poder evitar que algo así vuelva a ocurrir de nuevo”. Y sentencia: ”De haber sabido lo que Epstein estaba haciendo, lo habría denunciado yo mismo”.
Esta versión, de una interacción “limitada”, contrasta con lo que revelan los archivos de Epstein. Clinton, que afirma que rompió lazos con el pederasta en el 2005, antes de su condena por prostitución de una menor, mantuvo una relación frecuente con el financiero durante al menos una década. Según muestran los documentos difundidos, y ha reconocido el propio Clinton, el expresidente viajó en su jet privado en múltiples ocasiones a principios de la década de los 2000, tras dejar el cargo. Además, aparece en decenas de fotografías junto al financiero y su expareja y colaboradora, Ghislaine Maxwell, rodeado de otras mujeres en fiestas presuntamente organizadas por la pareja de convictos.
“No tenía ni idea de los delitos que Epstein estaba cometiendo”, insiste el expresidente. “No importa en cuantas fotos aparezca, tengo dos cosas que, al fin y al cabo, importan más que vuestra interpretación de esas fotos de hace 20 años: sé lo que vi y, más importante aún, lo que no vi; y sé lo que hice y, más importante aún, lo que no hice. No vi nada, y no hice nada mal”, sentencia.
Los testimonios del matrimonio Clinton, que en un inicio trataron de evitar hasta que cedieron bajo la amenaza de ser declarados en desacato, se enmarcan en la investigación del Congreso sobre un escándalo que salpica a figuras públicas y poderosas de todo el mundo, incluido el presidente Donald Trump. La información que pueda dar el demócrata, que fue jefe de Estado entre 1993 y 2001, podría arrojar luz sobre una trama que, después de la publicación de más de tres millones de archivos por parte del Departamento de Justicia, sigue generando más preguntas que respuestas.
Ni Bill ni Hillary Clinton han sido acusados nunca de irregularidades en relación con la trama de menores de Epstein, quien falleció en una celda de Manhattan en el 2019. Sin embargo, su relación con Epstein, facilitada a través de Maxwell, coincide en el tiempo con sus delitos, por lo que ha levantado sospechas de complicidad entre los congresistas republicanos que hoy le interrogan.
La socialité británica, que cumple condena de 20 años en prisión por prostituir a menores –y que se ofreció a declarar ante el Congreso y exculpar a Clinton y a Trump si se le concede un indulto–, afirmó el año pasado en una entrevista con el fiscal general adjunto, Todd Blanche, que “el presidente Clinton era mi amigo, no el amigo de Epstein. Clinton me apreciaba a mí y nos llevábamos extraordinariamente bien. Pero nunca vi esa misma calidez con Epstein”. Posiblemente, el contacto llegó por una anterior pareja de Maxwell, Ted Waitt, un magnate tecnológico amigo de los Clinton y donante de su fundación.
Una de las nuevas revelaciones en los archivos de Epstein publicados el mes pasado es que Maxwell desempeñó un papel importante en la creación de la Clinton Global Initiative, una iniciativa fundada por el expresidente tras abandonar la Casa Blanca en el 2001. Concretamente, una serie de correos muestra que Maxwell se implicó en la organización del evento inaugural, en los debates sobre su presupuesto y hasta pactó la transferencia de un millón de dólares a Publicis Groupe, la empresa que organizó la primera conferencia de la iniciativa.
