‘Gran Tonino’
Laura Andrés, virtuosa del piano, es partidaria de la pasión sobre la técnica. Defiende su disco Zero y estrena mañana mismo Gran Tonino (La 2 Cat), programa junto a Nina: pasearán por la vida de personajes con canciones. Laura me confiesa haber llorado con el Concierto en mi menor de Chopin, por pasional. Diría que Laura ha sido muy perfeccionista hasta entender que es preferible darse el gozo del error y la sorpresa. Me evoca la playa de Castell, en Palamós, su paraíso infantil. Gran pedagoga musical, master of arts de la Universidad de Música de Ginebra, posee el diploma superior Jacques-Dalcroze (con otras cien personas en el mundo). Y participa en un documental sobre Manuel de Falla, con un misterio final mientras componía La Atlántida sobre el poema de Jacint Verdaguer.
Pianista.
Y compositora. Publiqué hace dos meses el disco Zero : mi piano y yo, a solas.
¿Es el piano su compañero?
Aprendí a leer notas antes que letras.
¿Qué música escuchó de niña?
Deep Purple, Metallica... Por mis hermanos: soy la pequeña de cuatro. Y la tele.
¿La tele?
Antes de hablar ya bailaba sintonías delante de la tele.
¿Qué quiso ser de mayor?
Sopesé estudiar historia del arte, periodismo... Pero la música ganó... Y me fui al conservatorio.
¿Fue duro?
Disciplina, alto nivel de esfuerzo... Pero lo malo es el no: profesores te riñen con muchos no y te roban seguridad. Es mejor enseñar no con pánico y sí con amor.
¿Y eso funciona siempre?
Escucha, entiéndete, explícate, haced ejercicios de relajación, de visualización...
¿No lo hicieron así con usted?
No. Y me desanimé. Bajé la tapa del piano.
¿Cerró el piano?
Sí. Y coincidió con el linfoma.
¿Cáncer linfático?
Linfoma de Hodgkin. Había acompañado al CAP a una amiga por un accidente, comenté mi cansancio, me radiografiaron... Y ¡a biopsia!: cáncer de ganglios linfáticos.
Con cáncer y sin piano.
Radioterapia, quimioterapia... Hasta que sané, en el año 2009.
¿Y volvió al piano?
Alejarme del conservatorio me sanó de todo. Allí también había vivido acoso por parte de una profesora. Viajé a París y Ginebra, me formé, impartí clases de piano...
Desde el amor.
Desde el amor, con un método (Dalcroze) aprendido en Suiza, que concibe tu cuerpo como instrumento.
Y un día... ¡le llamó Shakira!
Yo era profesora de música en la escuela de un niño, Milan Piqué, de cuatro años... El hijo de Shakira. Un día ella llamó “a la profesora del niño”: “¿Vienes a casa?”.
¿Para qué?
Para tocar Toneladas , canción con su voz y mi piano: fuimos a Miami a interpretarla, en la presentación del disco El Dorado.
¿Son amigas?
Cada vez que me pasa algo bonito o hago algo nuevo, se lo explico a Shakira por WhatsApp... Y añado que “es gracias a ti”.
También ha estado usted en O.T.
En tres ediciones, la primera, en el 2017: Aitana, Amaia, Nerea, Alfred, Cepeda, Ana Guerra..., y luego, en el 2018 (Miki Núñez) y el 2020.
Dígame algo de Amaia.
Amaia es de la especie de Rosalía, tiene luz propia, es espontánea, brillante...
¿Y Aitana?
No sabía ni enchufar una guitarra eléctrica, y hoy es una estrella mundial, ¡y sabe resistir esa gran presión!
¿Qué enseñó a los concursantes?
Que el cuerpo tiene memoria. Y que el inconsciente juega malas pasadas. Y que viene bien entrenar la autoconfianza con un psicólogo de PNL (programación neurolingüística).
¿Qué ha aprendido haciendo tele?
Relacionado con lo anterior, confieso que he aprendido a no tomarme a mí misma tan en serio como antes me había tomado.
Buen aprendizaje.
Vea la gimnasta Simone Biles: lo ganó todo... Y luego se bloqueó ante el tatami, por inseguridad. Por mi parte, he entendido que un error en arte no es igual a un error en una operación a corazón abierto, así que... Lo mejor es relativizar las cosas.
Claro.
Y la televisión y la realidad son dos cosas distintas. ¿Recuerda los llantos desesperados cuando expulsaban a un concursante de la casa de Operación Triunfo ?
Sí, parecía que hubiesen fallecido.
Pero la vida sigue. Estos formatos televisivos son fábricas de sueños y brindan interesantes oportunidades de visibilidad al artista... Pero no los enaltezcamos.
¿Qué es un artista, Laura?
El arte y los artistas son patrimonio de la humanidad: todos podemos conmover a otros (y ser conmovidos por otros) empleando un lenguaje propio. Eso es el arte.
¿Y así volvió a abrir el piano?
Sí, me he reconciliado con el piano, y conmigo misma. Busco expresar emociones, como ahora en Zero , mi disco.
Cuente una emoción ahí contenida.
El día del gran apagón, el pasado abril, sentí que todo puede romperse y escribí la canción Lamento en este disco, que es corazón, exposición, implosión.
¡Con el piano!
Mi compañero, que va, viene, y conmigo seguirá siempre. El mundo no dejará de girar: la vida, pese a todo, se abre paso.
