Las Claves
- Los deportistas de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina critican la calidad de la comida pese a las altas expectativas iniciales.
- El patinador Gle
Si había un acuerdo entre atletas y organizadores en la preparación de los Juegos Olímpicos de invierno que se celebran en Milán-Cortina, era que la comida sería excepcional. En un país de la pasta, un alimento cotidiano en la dieta de los deportistas, la calidad del servicio de alimentación se consideraba garantizada. Incluso más tras el reconocimiento de la gastronomía italiana como Patrimonio de la Humanidad.
No obstante, la situación ha sido diferente. Ciertos deportistas han utilizado sus perfiles sociales para manifestar su malestar por la comida ofrecida, especialmente por la pasta. Tal es el ejemplo de Gleb Smolkin, patinador georgiano, quien en una conversación con sus fans comentó que “la pasta me está revolviendo el estómago”.
La canadiense Julia Gosling enseñó en TikTok, con poco fervor, su comida de “pasta con salsa de carne”. Pese a que valoró positivamente la focaccia, la pasta no logró entusiasmarla, aunque causó peor impresión entre quienes opinaron sobre el clip en la red. “¿Por qué está tan seca?”, señaló uno. “Parece comida de hospital”, añadió otro.
A pesar de que las valoraciones adversas son minoritarias, los cuestionamientos —o la apatía— respecto a la pasta no han agradado a los directivos italianos. Elisabetta Salvadori, jefa de restauración de los Juegos Olímpicos, al ser preguntada por The Times, aconsejó al georgiano Smolkin que utilice las “patatas, el arroz o el pan”.
“Nadie está obligado a comer pasta”, concluyó.
