De Nefertiti a Moctezuma
La mitad de las esculturas del Partenón están en el Museo Británico, donde sufrieron un ridículo pulido, porque sus custodios creían que el mármol griego tenía que ser blanco. También la corona de Magdala o los bronces de Benín, junto con otras innumerables obras expoliadas de África, hubieran atraído a esos países pobres un turismo que necesitan. El busto de Nefertiti, hoy en Berlín, es otro caso de restitución reclamada por los egipcios. En cambio, apunta Titi, el arte sustraído por los holandeses en sus colonias les ha sido restituido de forma ejemplar. El penacho que Moctezuma regaló a Hernán Cortés fue luego presente de Carlos I para el archiduque de Austria, pero dirimir hoy quién es su legítimo propietario es un desafío para el derecho internacional: ¿los mexicanos?, ¿los españoles?, ¿los austriacos?
¿Son los grandes museos hoy mecas del expolio colonial?
No pongamos a todos los museos en el mismo saco. El arte tiene sentido si se expone en el lugar para el que se creó, pero hay museos locales muy próximos a ese lugar original que también valen la pena.
¿Hay que restituir el arte a los países y lugares para los que se creó?
La restitución se pide hoy en todo el mundo, pero no es nueva: ya Cicerón se hizo célebre por exigir a Verres el arte que había expoliado de Sicilia. Y mi país, Grecia, ya pidió hace cien años al Reino Unido la restitución del saqueo de la Acrópolis perpetrado por el escocés Thomas Bruce Egin en 1836.
¿Por qué ahora se vuelve a reclamar?
Porque el acuerdo de la Unesco hace ya 60 años para la restitución del patrimonio cultural cada vez lo firman más países. Y los jóvenes en todo el mundo, además, cada vez están más a favor de devolver el arte a sus orígenes.
Los contrarios dicen que el arte está más seguro en los grandes museos.
Eso decía el Museo Británico de las esculturas del Partenón de las que se apropió, y ¿qué ocurrió? Pues que creían que el mármol griego tenía que ser blanco... ¡Qué barbaridad!
¿Lo blanquearon?
En los años 30, decidieron que tenían que pulir todas las esculturas y las rascaron hasta que las volvieron blancas, quitándoles así su auténtico color original.
¿Había supremacismo cultural en esa imposición del color que creían ideal?
Había, sobre todo, ignorancia. Pero algunos expertos se percataron de su error y por eso lo mantuvieron en secreto durante 70 años. ¿Quién protege al arte de sus protectores después de que lo hayan robado? Lo mismo dicen los austriacos del busto de Nefertiti: alegan que transportarlo entraña un enorme peligro.
¿No es cierto?
Eso sería un argumento válido contra la exhibición del arte en múltiples exposiciones, pero no contra su restitución con un solo transporte.
Los grandes museos dicen que ellos hacen más accesible el arte a más público.
Es cierto que hay países a los que al turismo le cuesta más llegar, pero si el argumento para legitimar la propiedad de una obra es el número de visitantes, entonces deberíamos ceder y exponer todo el arte europeo a Eurodisney.
¿A usted le gusta algún gran museo?
Solo los que tienen un vínculo explícito con las obras que exponen. Los que no tienen nada que ver, en cambio, con ese arte que contienen descontextualizan las obras y las banalizan.
¿Algún mal ejemplo?
Demasiados museos estadounidenses exponen obras europeas en salas vacías sin ninguna referencia al contexto, el país y la cultura, para el que fueron creadas.
¿También critica usted al museo de Atenas o de su ciudad, Tesalónica?
Veamos: si restituyéramos a Grecia la Venus de Milo, ¿dónde deberíamos exponerla, en Atenas o en el pequeño museo de Milo?
¿Usted prefiere Milo?
Creo que allí estaría más cerca del entorno en el que fue concebida y creada.
¿Y los expolios que perpetran los locales con su arte al robarla y venderla?
Son innumerables también. A mí me gusta citar el caso de los ídolos cicladitas.
¿Por qué?
Porque cuando llegaron a las Cíclades arqueólogos, marchantes y turistas de todo el mundo en busca de esos ídolos hubo muchas copias, algunas de calidad, que se vendieron como originales.
¿El timador se aprovecha del expolio?
Fue tan largo y exhaustivo ese expolio de nuestros ídolos que hoy apenas sabemos nada con certeza de ellos, porque carecemos de contexto y tenemos los originales... ¿pero son los originales?
¿No lo saben ni los expertos?
Nadie lo sabe con total seguridad y es casi imposible distinguir original de copias y de los que son simplemente falsos.
¿Algún país acepta restituir arte?
Debo citar con honores a los holandeses, que desde el 2020 están devolviendo a muchos países y a sus excolonias gran parte del arte que se llevaron a Holanda. Ningún otro país lo ha hecho así.
¿El peor?
El que tiene más demandas de restitución es el Museo Británico, pero no devuelve nada. Ahora están intentando que los países que exigen la restitución acepten en vez de una restitución un intercambio: devolver el objeto, sí, pero a cambio de otra pieza de arte. Es un principio, pero no es justicia.
