La Cátedra de Accesibilidad de la UPC consolida 20 años de trabajo por la igualdad y la inclusión

20 años de la Cátedra de Accesibilidad

La Cátedra ha liderado durante veinte años iniciativas de docencia, investigación y transferencia de conocimiento para promover una universidad más inclusiva y accesible

En el acto también se ha hecho un reconocimiento a la Asociación Asperger Catalunya, a la Federación Catalana de Entidades de Parálisis Cerebral (FEPCCAT) ya ONCE Catalunya y su Fundación

En el acto también se ha hecho un reconocimiento a la Asociación Asperger Catalunya, a la Federación Catalana de Entidades de Parálisis Cerebral (FEPCCAT) ya ONCE Catalunya y su Fundación

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Desde hace 20 años, la Universitat Politècnica de Catalunya trabaja para que la accesibilidad a la universidad no sea un añadido, sino una forma de entender la docencia, la investigación y la vida universitaria. La Cátedra de Accesibilidad, creada en 2005, se ha consolidado como un espacio clave para impulsar la inclusión real de las personas con discapacidad en la universidad y, por extensión, en la sociedad.

“El objetivo siempre ha sido que nadie se quede atrás”, explica Daniel Guasch, director de la Cátedra. “Cuando hablamos de accesibilidad no nos referimos solo a añadir elementos físicos, como rampas o ascensores. Hablamos también de accesibilidad cognitiva, digital, comunicativa y social. Es decir, de repensar todos los sistemas para que cualquier persona, independientemente de sus capacidades, pueda estudiar, trabajar y participar en igualdad de condiciones”, reivindica.

Y es que cuando la Cátedra comenzó su andadura, la accesibilidad se percibía a menudo como una cuestión puntual o meramente asistencial. Veinte años después, el panorama es muy distinto. La Cátedra ha participado en más de sesenta proyectos de investigación junto a una treintena de entidades sociales, universitarias y tecnológicas, y ha contribuido a situar la inclusión como un pilar fundamental dentro de la UPC.

Por ejemplo, uno de los proyectos más relevantes ha sido el Observatorio Universidad y Discapacidad, que analiza de forma sistemática las condiciones de accesibilidad en el entorno universitario. A través de estudios y guías en acceso abierto, el Observatorio ha proporcionado herramientas concretas para que distintos centros y su profesorado puedan mejorar su práctica docente.

Durante muchos años, las políticas de inclusión se han basado en percepciones o intuiciones”

Daniel GuaschDirector de la Cátedra de  Accesibilidad

“Los datos son fundamentales”, subraya Guasch. “Durante muchos años, las políticas de inclusión se han basado en percepciones o intuiciones. El Observatorio nos permite saber exactamente dónde estamos, qué funciona y qué no, y tomar decisiones con criterios objetivos. Eso es lo que hace posible pasar de las buenas intenciones a cambios estructurales reales”.

Otro de los pilares de la Cátedra ha sido la transferencia de conocimiento. Un ejemplo destacado es el Easy Communicator, una herramienta de comunicación aumentativa pensada para dispositivos móviles, que facilita la comunicación de personas con dificultades en el lenguaje, el aprendizaje o la interacción social.

Este proyecto, destinado a niños y niñas con trastorno del espectro autista o parálisis cerebral, así como por personas mayores con problemas cognitivos, ejemplifica, en palabras de Daniel Guasch: “cómo la investigación universitaria puede tener un impacto directo en la calidad de vida”.

Easy Communicator

Una herramienta de comunicación aumentativa que facilita la comunicación de personas con dificultades en el lenguaje

“A menudo, desde la universidad hacemos investigaciones muy valiosas que nunca llegan a las personas”, reflexiona Guasch. “Con proyectos como el Easy Communicator intentamos justamente lo contrario: escuchar primero las necesidades reales, trabajar con las familias, los profesionales y las entidades, y después diseñar soluciones que sean útiles en el día a día”, añade.

Un trabajo y trayectoria que no se entiende sin la colaboración constante con entidades sociales. A lo largo de los años, ha trabajado estrechamente con organizaciones como la Associació Asperger Catalunya, la Federació Catalana d’Entitats de Paràlisi Cerebral o la propia ONCE.

Daniel Guasch, director de la Cátedra de Accesibilidad, en el acto de conmemoración

Daniel Guasch, director de la Cátedra de Accesibilidad, en el acto de conmemoración

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Una colaboración conjunta que ha permitido desarrollar proyectos de orientación, adaptación universitaria e inserción laboral para estudiantes con discapacidad, así como iniciativas de sensibilización dirigidas a toda la comunidad universitaria. “Las entidades son imprescindibles”, destaca Guasch. “Ellas conocen de primera mano las dificultades, las barreras invisibles y las prioridades reales. Nosotros podemos aportar investigación y tecnología, pero sin esa mirada del territorio, los proyectos quedarían desconectados de la realidad”, puntualiza.

Y aun así, con todo lo que se ha logrado después de veinte años, la Cátedra no quiere limitarse a consolidar lo ya conseguido. Uno de los proyectos de futuro más ambiciosos es el desarrollo de modelos de inteligencia artificial centrados en personas con discapacidad intelectual.

Daniel Guasch

“La accesibilidad debe estar presente en el diseño de los edificios, en los planes docentes, en las plataformas digitales y en la manera en que nos relacionamos”

El proyecto Human-Centered AI: Towards Accessible and Personalized Language Models busca crear herramientas de IA generativa adaptadas a sus necesidades comunicativas y cognitivas. “La inteligencia artificial puede ser una gran oportunidad, pero también puede generar nuevas formas de exclusión”, advierte Guasch. “Si diseñamos sistemas pensados solo para perfiles estándar, dejamos fuera a muchas personas. Nuestro objetivo es que la IA se adapte al usuario, y no al revés, y que sirva para reforzar la autonomía, no para sustituirla”.

Pero más allá de proyectos concretos, la Cátedra ha contribuido a generar una cultura institucional basada en la equidad y la diversidad. Según su director, el principal reto sigue siendo conseguir que la accesibilidad forme parte de todas las decisiones.

“No basta con tener servicios especializados”, concluye. “La accesibilidad debe estar presente en el diseño de los edificios, en los planes docentes, en las plataformas digitales y en la manera en que nos relacionamos. Solo así podemos hablar de una universidad realmente inclusiva”, sentencia.

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