Barcelona

Las obras de la L8 en Muntaner liquidan el primer comercio: “Por aquí ya no pasa casi nadie”

Infraestructuras

Tras registrar una caída de la facturación de casi un 60% respecto a hace un año, la zapatería Gola anuncia el cierre y lo atribuye a los trabajos ferroviarios

La zapatería Gola anuncia el cierre con este cartel, que en pocos días será más grande y en rojo

La zapatería Gola anuncia el cierre con este cartel, que en pocos días será más grande y en rojo

Llibert Teixidó

Las obras de la L8 en la calle Muntaner ya se han cobrado la primera víctima. La zapatería Gola, abierta desde 1948 en el barrio de Sant Gervasi-Galvany, amaneció el miércoles con el cartel que ilustra estas líneas. “Lo tengo que cambiar por otro más grande. Y que sea en rojo. Este es demasiado bonito...”, ironiza con un punto de tristeza Marta Font, propietaria del negocio desde 1983.

Marta Font, propietaria de un negocio familiar en la calle Muntaner desde 1983
Marta Font, propietaria de un negocio familiar en la calle Muntaner desde 1983Ana Jiménez

Cuando se anuncia el cierre de una tienda tendemos a anteponer, a veces con excesiva facilidad, adjetivos grandilocuentes como “histórica” o “emblemática”, pero puede que en este caso los calificativos resulten perfectamente justificados. El establecimiento abrió las puertas en 1950 como papelería y cuando Font relevó a sus padres se convirtió en la primera franquicia de Levi’s en España. Desde hace 15 años está especializado en la marca británica Gola, que tiene tirón entre público extranjero. “Es verdad que igualmente tenemos un importante abanico de público local, pero ya casi no transitan por esta calle maltrecha. ¡Ni ellos ni el bus turístico!”, exclama Font.

Gola no era un negocio en declive. “En enero del 2025 empezamos a tener un repunte que no notábamos desde la pandemia: hasta junio incrementamos los beneficios alrededor de un 30%”, explica la propietaria. El corte de la calle a inicios del verano lo truncó todo. “Ese 30% de mejora se esfumó y cayó otro 30%. En menos de un año, casi un 60% menos de facturación. Lo que realmente me asusta es que ni la liquidación funcione, ahora tengo que estirar todo lo que pueda hasta que mi hija encuentre un trabajo. No la dejaré en la calle”, asegura la empresaria, quien reconoce que algunos negocios atraviesan crisis por cambios en los hábitos de consumo. “Pero no era nuestro caso”, insiste.

El estado de Muntaner por las obras de la L8, entre las calles Marià Cubí y Laforja
El estado de Muntaner por las obras de la L8, entre las calles Marià Cubí y LaforjaAna Jiménez

Este no es exactamente el primer cierre desde que comenzaron los trabajos entre las calles Laforja y Marià Cubí, pues antes bajaron la persiana algunos que arrastraban dificultades y que las obras terminaron de rematar. Pero sí es la primera vez que un comercio atribuye directamente a los trabajos el motivo de su clausura.

Este diario lleva meses alertando del malestar y la caída de la facturación entre los negocios afectados por la prolongación de la L8, presupuestada en más de 400 millones de euros. Una actuación que aquí no contempla una nueva estación, sino una salida de emergencia. “Todas las obras son molestas, pero estas lo son especialmente porque luego no aportan ningún beneficio al barrio”, lamentan los comerciantes, quienes no logran comprender cómo una obra de esta envergadura no haya previsto ciertas compensaciones.

Los trabajos estuvieron paralizados durante cuatro meses por una huelga de arqueólogos y se prolongarán al menos hasta principios del 2027. Así se comunicó en la última reunión con el Ayuntamiento el pasado noviembre, cuando el horizonte pasó de septiembre del 2026 a una fecha aún por concretar. Los comerciantes consultados denuncian que los responsables de la obra “se pasan la pelota entre administraciones. Hay una dejadez total”, critican.

El local de Javier Cottet en la calle Muntaner registró 40.000 euros de pérdidas el año pasado
El local de Javier Cottet en la calle Muntaner registró 40.000 euros de pérdidas el año pasadoAna Jiménez

Javier Cottet, vicepresidente de Barcelona Oberta y propietario de Ópticas Cottet, que el año pasado arrastró pérdidas en su negocio de Muntaner de 40.000 euros, ya advertía de la posibilidad de reclamar por la vía judicial el lucro cesante, pero la demanda no puede interponerse hasta que concluyan los trabajos, y nadie sabe con certeza cuándo eso pasará. Entretanto, cuando los comerciantes reclaman medidas como exenciones fiscales, el Ayuntamiento se escuda diciendo que las obras son de la Generalitat, que ellos no tienen ninguna culpa, que en España no se prevén compensaciones por obra pública...