Reformas
Con el arquitecto Antonio González hablamos sobre los errores más habituales al reformar un baño y las decisiones clave que conviene tomar antes de empezar una obra

Antonio González, arquitecto

Reformar un baño puede parecer una tarea sencilla, algo que se puede planificar en casa e incluso afrontar por cuenta propia. Sin embargo, en la práctica y sin experiencia, es una de las estancias donde más errores se cometen si no se piensa bien desde el principio. La distribución, las instalaciones ocultas, la elección de materiales o incluso la seguridad pueden marcar la diferencia entre una reforma duradera y un problema a medio plazo.
Para evitar fallos habituales y entender en qué merece la pena invertir, en Guyana Guardian hablamos con Ramón Antonio González Mayo, arquitecto (@elarquitectodeinsta) y experto en reformas de vivienda. En esta entrevista, el especialista recuerda las decisiones clave que conviene tomar antes de empezar una obra. Hablamos desde cómo dimensionar correctamente el espacio y elegir los sanitarios, hasta los materiales más adecuados para combatir la humedad, mejorar la funcionalidad del baño y ajustar el presupuesto sin renunciar a la calidad.

¿Cuáles son los primeros errores que solemos cometer al reformar un baño?
Uno de los principales es dimensionar mal el espacio. Generalmente, cuando se interviene sobre un baño, lo primero que hay que pensar es en la envolvente de ese baño: si conviene ceder o ganar espacio de otras dependencias perimetrales. A veces se incorporan armarios empotrados de un dormitorio, se reducen esos espacios y se incorporan al baño. También hay que saber la influencia que tiene si el baño tiene ventana o no. En el caso de que tenga ventana, casi siempre hay que reformarla. La carpintería de ventanas de un baño, por ejemplo, debe ser fina. No se puede tener una ventana pequeña y luego ponerle una carpintería de PVC, porque se come toda la superficie del vidrio.
Otro punto clave es la distribución de los aparatos. En España nos estamos acostumbrando a no instalar bidé en el baño y, conforme uno se hace mayor, es más necesario. No hay que pensar siempre que el bidé es una pieza obsoleta que solo sirve para dejar cosas y que no se utiliza. Gran parte de los usuarios tienen cierta edad, y conforme avanza la edad es más necesario el bidé. Además, hay que ubicarlo bien, muy cerca del inodoro. No puede colocarse enfrente o lejos como una pieza secundaria. Hay que entender que, en la mayoría de los casos, es complementario al uso del inodoro.
¿Qué elementos deben considerarse prioritarios cuando se hace la reforma?
Una vez más, hay que partir de un pequeño proyecto. Realmente son tres o cuatro planos: la planta, los alzados y una memoria de aparatos. Solo eso. Sobre el papel se sabe mucho mejor cómo va a quedar el baño y cuáles son las distancias, y no improvisando dentro del espacio con el albañil. Si se decide todo sobre la marcha, al final no caben las cosas y tareas básicas como fregar o barrer se convierten en un problema. Por fases, lo primero es cambiar las instalaciones: fontanería, electricidad y desagües. Bote sifónico, ramales y manguetón. Eso hay que revisarlo siempre y, en la mayoría de los casos, sustituirlo.

Hay que hacer una buena distribución de los desagües de cada aparato una vez ubicados en el plano, y utilizar diámetros adecuados, de 40, no volver a los de 30 que se ponían antiguamente. El Código Técnico marca los diámetros efectivos. También hay que darles la pendiente correcta. El agua solo se va por pendiente. No vale confiarlo todo a un bote sifónico extraplano. Tiene que funcionar con la pendiente que marca la norma, con longitudes y entronques correctos, y sin desaguar a contramarcha. La distancia entre el inodoro y la bajante debe ser la menor posible, idealmente que no supere un metro. Si no, se puede optar por un inodoro con desagüe horizontal y llevarlo por el muro, si es posible. Después hay que escoger muy bien los aparatos sanitarios, que no solo sean funcionales, sino también estéticos. No puedo ver un cuarto de baño recién reformado con aspecto rancio, eso me supera.
En los baños más pequeños, ¿qué se puede hacer para que parezcan más amplios?
En realidad hablamos muchas veces de aseos. Lo habitual es tener un baño grande y luego un aseo, o dos baños completos y un aseo. En los aseos lo primero es poner pocos aparatos, solo lo básico: lavabo e inodoro. No intentar meter una ducha adicional “por si acaso”. Eso suele funcionar muy mal. Las duchas de 65 o 70x70 acaban siendo un estorbo y se usan menos de lo que parece, salvo en viviendas con muchos miembros. El mueble es importante.
El lavabo no debe ser de pie, sino tener repisa. No hace falta un fondo de 55; puede ser de 30, aunque la pileta sobresalga un poco. Es necesario tener un sitio donde dejar las cosas, y no recurrir a las frágiles estanterías de los años 80 con las que uno se golpeaba y se caía todo. Con un mueble de poco fondo, un buen lavabo y un inodoro, el aseo funciona. Luego, grifería adecuada y pequeños complementos, pero no intentar hacer dos baños completos cuando el espacio solo da para un aseo.
Al elegir azulejos y revestimientos, ¿qué errores se suelen cometer y en qué deberíamos fijarnos?
Lo primero es ir a materiales actualizados. Ya no es acertado elegir azulejos baratos de cerámica porosa, con masa tipo barro cocido, rojo o blanco. Son materiales muy porosos, con acabados esmaltados que se desgastan, y cualquier humedad que entra por la junta es absorbida por esa masa cerámica. Un baño es un espacio húmedo, y hay que diseñarlo previendo los problemas de humedad. Esa absorción fomenta el crecimiento de moho y hongos, las típicas manchas negras en las juntas.
Si se usan tabiques de yeso laminado, hay que poner el adecuado: el hidrófugo, el verde. No es higroscópico y aunque se moje no le pasa nada. Además, doble placa de 13, no placa simple, porque si no, no se puede colgar nada. Dentro del tabique hay que colocar lana de roca, de 5 o 7 centímetros, que es acústica, y doble placa hidrófuga a cada lado. Así, aunque no sea de ladrillo, el tabique se convierte en resistente y bien aislado térmica y acústicamente. Para mí, eso es fundamental en un baño.

En cuanto al presupuesto, ¿cuánto puede costar reformar un baño?
Un baño cuesta mucho menos que una cocina, aproximadamente la mitad. Yo creo que con unos 1.000 euros el metro cuadrado se puede resolver un baño y hacer un buen arreglo. Depende también de hasta dónde se quiera llegar. Si solo se cambian alicatados, solería y aparatos, es menos que si se cambian las instalaciones. Yo siempre digo que hay que cambiarlas, no revisarlas. Me encuentro desagües de plomo, fibrocemento, entronques con morteros de cal antiguos, mezclas de hierro galvanizado con cobre corroyéndose. Cuando alguien reforma un baño es porque lleva al menos 15 o 20 años sin tocarse, así que esas instalaciones ocultas hay que cambiarlas, no solo revisarlas. Eso encarece un poco más la reforma, pero es necesario.


